13-09-2023, 04:56 AM
Las escaleras infinitas no iban a suprimir mis ganas y mi poco enrevesado plan. Era la primera vez que veía a esos dos en acción y no sólo tenía unas ganas inmensas de ver como se las gastaban, sino que mi mente joven y juguetona me anunció una idea brillante para animar a mis 2 compañeros de cuadrilla.
No tenía ni idea de porque había tanta sangre en uno, parloteo de en el posible duelo o la razón de un desafío a horas tan intempestivas, pero a estas alturas esos datos me eran irrelevantes.
Continué bajando las escaleras y corriendo los pasillos. La gente ya conocía a Vulkan, el rumor de quien era se había extendido por las mentes de los soldados rasos del G-34. Así que aprovechando mi pequeña reputación empecé a jugar con la ilusión de aquellos suficientemente novatos para hacerme caso y a los desatendidos sin nada que hacer:
-¡Corred todos, seguid mis pasos, rápido!- grité por el recorrido hacía los campos de entrenamiento, pasando por las duchas, el comedor y las salas de descanso que podía encontrar. - ¡Las promesas de la Marina: Minato Hanagawa y Kurowashi Sephiroth están enfrentados en el campo de entrenamiento!
Era bastante chistoso ver como se me iban uniendo gente que no había visto en mi vida. Ya fuera porque ellos sabían de mi o de los adversarios o solo por mi espíritu de lucha y locura, la gente se animaba a seguirme y anunciar conmigo la pelea.
Evitando las salas de gente con altos rangos y algunos despachos, seguimos descendiendo hasta llegar al final del trayecto
Y así fue como conseguí a reclutar un mini ejercito de marines aleatorios y animados, al grito de:
-¡¡¡VAMOS A HACERLES CORRILLO!!!-
Llegamos a una zona de graderías y observación en la zona de entrenamiento, en el lado oeste dirección al pueblo. Ahí se solían reunir los jefes para vernos entrenar y progresar adecuadamente, pero hoy sería nuestra grada personal de aforo limitado. Nos reunimos como unos 23 o 24 soldados para animar el duelo, sin tener en cuenta las vergüenzas de ninguno de los participantes:
- ¡DALE DURO CANIJO!-
- 5000 berrys al pelirojo, fijo-
- La espada no vale, hace trampas-
- ¡LA MARINA CUENTA CON VUESTRO PODER!-
Eran mis compañeros de batalla y, mientras unos animaban al pelirrojo y otros al de color morado, yo sólo quería que se sintieran arropados y dieran ejemplo a la par que espectáculo del futuro poder de la Marina.
No tenía ni idea de porque había tanta sangre en uno, parloteo de en el posible duelo o la razón de un desafío a horas tan intempestivas, pero a estas alturas esos datos me eran irrelevantes.
Continué bajando las escaleras y corriendo los pasillos. La gente ya conocía a Vulkan, el rumor de quien era se había extendido por las mentes de los soldados rasos del G-34. Así que aprovechando mi pequeña reputación empecé a jugar con la ilusión de aquellos suficientemente novatos para hacerme caso y a los desatendidos sin nada que hacer:
-¡Corred todos, seguid mis pasos, rápido!- grité por el recorrido hacía los campos de entrenamiento, pasando por las duchas, el comedor y las salas de descanso que podía encontrar. - ¡Las promesas de la Marina: Minato Hanagawa y Kurowashi Sephiroth están enfrentados en el campo de entrenamiento!
Era bastante chistoso ver como se me iban uniendo gente que no había visto en mi vida. Ya fuera porque ellos sabían de mi o de los adversarios o solo por mi espíritu de lucha y locura, la gente se animaba a seguirme y anunciar conmigo la pelea.
Evitando las salas de gente con altos rangos y algunos despachos, seguimos descendiendo hasta llegar al final del trayecto
Y así fue como conseguí a reclutar un mini ejercito de marines aleatorios y animados, al grito de:
-¡¡¡VAMOS A HACERLES CORRILLO!!!-
Llegamos a una zona de graderías y observación en la zona de entrenamiento, en el lado oeste dirección al pueblo. Ahí se solían reunir los jefes para vernos entrenar y progresar adecuadamente, pero hoy sería nuestra grada personal de aforo limitado. Nos reunimos como unos 23 o 24 soldados para animar el duelo, sin tener en cuenta las vergüenzas de ninguno de los participantes:
- ¡DALE DURO CANIJO!-
- 5000 berrys al pelirojo, fijo-
- La espada no vale, hace trampas-
- ¡LA MARINA CUENTA CON VUESTRO PODER!-
Eran mis compañeros de batalla y, mientras unos animaban al pelirrojo y otros al de color morado, yo sólo quería que se sintieran arropados y dieran ejemplo a la par que espectáculo del futuro poder de la Marina.
