19-02-2025, 03:09 AM
[personajeinvalido=1574]
Parecía que el objetivo de James con sus palabras y actitud, acompañado de un complejo de luciérnaga pegando chispazos, era la de intentar amedrentarme. Más allá de eso lo único que hacía era conseguir sacarme una sonrisa, ya que se estaba retratando y eso sólo me daba pie a hacerme preguntas. Si sabía que Garnet era un pirata... ¿por qué no entró al bar y lo detuvo? ¿qué hacía espiándonos y cómo pretendía que confíasemos en él a partir de ahora? ¿si nos espiaba a nuestras espaldas... cómo podía ser tan falso de querer acercarse a mí el día que llegamos a esta isla? Y lo más importante... ¿por qué se creía que me podría importar que demostrase que insulté al Gobierno Mundial, como si esa fuese la única vez o la última que lo haría, o si lo hiciese a escondidas?. No me dio tiempo a replicar pues me llevé una sorpresa, ya que Ryze intervino en contra de James de una manera calmada para que Karl, alterada y siendo una ametralladora de insultos, fuese después. Era una sensación extraña sentir apoyo dentro de ese grupo, ya que la costumbre era cargarme el muerto de todos los males del mundo y, como dijo Ryze, mi mayor pecado fue el de cantar. Pues muy bien.
Joe sin embargo volvió a demostrar que el cargo de líder le queda demasiado grande. Sólo había que sumar dos más dos para ver que el culpable era James y el hecho de quitarle hierro al asunto a un intento de desacato por parte del miembro menor, era esconder la mierda debajo de la alfombra, cosa que me recordó a la situación con Ikirami. Ver que de aquellas Joe escurrió el bulto como si una traición fuese cosa menor, me daba a entender muchas cosas. Sea como fuere, a él sólo le preocupaba llevar a cabo la misión ¿pero cómo pretendía que nos metiésemos en la boca del lobo, a cazar criminales en una zona tan peligrosa... si en nuestras propias filas había un miembro provocando discordia y amenazándonos?. En un trabajo de este calibre tienes que tener la confianza de que pase lo que pase, tu compañero estará ahí para ti y tú para él... y desde luego mi confianza en James había bajado hasta el núcleo de la Tierra. Y apostaría que Karl tampoco daría su brazo por él. La estrategia y liderazgo de Joe actuando como si no pasase nada y queriendo que todos fuésemos a una hacía aguas, no tenía sentido y me daba a entender que ahí fuera estaría solo. Nos invitó a irnos tras la misión pero a decir verdad, a mí me apetecía largarme en ese mismo momento. Mi desencanto y desdén hacia todo no hacía más que aumentar.
Tras todo aquel circo el almirante sacó un artilugio extraño y comenzó a hablarnos sobre una especie de armas nuevas que nos ayudarían en la misión y que a su vez estarían comunicadas con el almirante, como si todo fuese una prueba de entrenamiento bajo su supervisión y tutela. Esas armas resultaron ser una especie de cuerpos mecánicos, que parecía que tenían problemas mentales severos pues todos posaban con posturas extrañas, como si estuviesen en proceso aún de construcción. Todos esos cuerpos se fueron del lugar salvo uno, que comenzó a recitar todos los nombres de nuestra división, haciendo un reconocimiento. Mi nombre me sonó extraño, no sólo por la voz de mierda que tenía la máquina sino por lo que mencionó, así que le increpé señalándole con el dedo índice — ¡Qué dices de Apolo Sandy! ¡En tal caso la palabra sería sexy!... ¡o Apolo de Samba! ¿me sigues? — definitivamente ese cacharro necesitaba un checkeo, pues nadie me había llamado así en la vida.
Y salimos en formación hacia el manglar 69, con Joe cerrando el dibujo y el arma-bicho raro a veinte metros a nuestra espalda. Karl caminaba dos metros por delante de Joe y yo podía verla por el rabillo del ojo derecho, ya que caminaba a medio camino entre ambos pero desplazado un metro a la izquierda, como si formásemos un triángulo. Daba un paso tras otro, con absoluto desdén y las manos en los bolsillos del pantalón bostezando de vez en cuando. No prestaba mucha atención a nada y tampoco tenía ganas de trabajar después de lo sucedido en el cuartel, encima la zona no parecía que pudiese tener mucho peligro ya que era una avenida normal y corriente, en una zona comercial. Lo más peligroso que podríamos encontrar ahí sería un ratero tratando de llevarse unas lechugas o algo así.
Volví a la realidad cuando oí la voz de Joe alertándonos de que nuestro nuevo compañero había encontrado algo, para que nos detuviésemos. Eché la mirada atrás y lo único que me encontré fue al bicho haciendo de nuevo movimientos extraños, repitiendo la misma frase pero hablando cada vez peor. No le di mayor importancia y volví a mirar al frente hasta que, tras una sucesión de inesperadas explosiones, vi a lo lejos a una niña junto a su abuela desaparecer en medio de una, como si de polvo se tratase. En cuestión de segundos aquella avenida comercial se había convertido en un cementerio lleno de escombros.
Volví a girar mi cabeza, congelado y en estado de shock mirando al extraño robot con una visión de túnel, evadiéndome de lo demás sin escuchar a nadie. Sin pensar me arranqué mi chaqueta universitaria azul, junto a la camisa del uniforme de Marine haciendo que los botones saltasen por el aire. A la luz volvía a salir el zorro rojo de estilo tradicional japonés que ocupaba en forma de tinta el completo de mi espalda. Se había cruzado una línea sagrada y mi rabia aumentaba. Una subasta legítima de esclavos, abuso de poder, traidores y ahora desfilamos provocando un genocidio. Esta Marina no es la que quiero ni en la que creo, así que ahora mismo que le jodan a la Marina. Que le jodan Joe. Que le jodan a James. Que le jodan al Gobierno. Que le jodan al almirante por encasquetarnos a este robot genocida. Me sentía solo y ya no había motivos para cohibirse. Había perdido el control — Sandy Chamber — Dije para mí para comenzar a emitir de forma violenta arena a mi alrededor, la cual se transformó en una tormenta de cuarenta metros a mi alrededor, cuya bucle y fuerza dañaba todo lo que pillase por el camino. Acto seguido me deshice yo también en mi elemento y cargué hacia el robot, volando a ras de suelo mezclado en la tormenta. — Sandy Blunt — mi intención era atacar al cuello del Patriota y decapitarlo pero como estaba lejos y es demasiado alto, emergí desde el suelo transformado en una cuchilla de arena, atacando a la rodilla izquierda del robot, siguiendo mi vuelo como polvo otros tres metros más, hacia la derecha del objetivo para finalmente (sin deshacer mi forma arenosa) activar el Waki de observación a ciento cincuenta metros. Karl nos había enseñado que esa técnica podría observar las intenciones del rival y era el mejor momento para probarlo.
Parecía que el objetivo de James con sus palabras y actitud, acompañado de un complejo de luciérnaga pegando chispazos, era la de intentar amedrentarme. Más allá de eso lo único que hacía era conseguir sacarme una sonrisa, ya que se estaba retratando y eso sólo me daba pie a hacerme preguntas. Si sabía que Garnet era un pirata... ¿por qué no entró al bar y lo detuvo? ¿qué hacía espiándonos y cómo pretendía que confíasemos en él a partir de ahora? ¿si nos espiaba a nuestras espaldas... cómo podía ser tan falso de querer acercarse a mí el día que llegamos a esta isla? Y lo más importante... ¿por qué se creía que me podría importar que demostrase que insulté al Gobierno Mundial, como si esa fuese la única vez o la última que lo haría, o si lo hiciese a escondidas?. No me dio tiempo a replicar pues me llevé una sorpresa, ya que Ryze intervino en contra de James de una manera calmada para que Karl, alterada y siendo una ametralladora de insultos, fuese después. Era una sensación extraña sentir apoyo dentro de ese grupo, ya que la costumbre era cargarme el muerto de todos los males del mundo y, como dijo Ryze, mi mayor pecado fue el de cantar. Pues muy bien.
Joe sin embargo volvió a demostrar que el cargo de líder le queda demasiado grande. Sólo había que sumar dos más dos para ver que el culpable era James y el hecho de quitarle hierro al asunto a un intento de desacato por parte del miembro menor, era esconder la mierda debajo de la alfombra, cosa que me recordó a la situación con Ikirami. Ver que de aquellas Joe escurrió el bulto como si una traición fuese cosa menor, me daba a entender muchas cosas. Sea como fuere, a él sólo le preocupaba llevar a cabo la misión ¿pero cómo pretendía que nos metiésemos en la boca del lobo, a cazar criminales en una zona tan peligrosa... si en nuestras propias filas había un miembro provocando discordia y amenazándonos?. En un trabajo de este calibre tienes que tener la confianza de que pase lo que pase, tu compañero estará ahí para ti y tú para él... y desde luego mi confianza en James había bajado hasta el núcleo de la Tierra. Y apostaría que Karl tampoco daría su brazo por él. La estrategia y liderazgo de Joe actuando como si no pasase nada y queriendo que todos fuésemos a una hacía aguas, no tenía sentido y me daba a entender que ahí fuera estaría solo. Nos invitó a irnos tras la misión pero a decir verdad, a mí me apetecía largarme en ese mismo momento. Mi desencanto y desdén hacia todo no hacía más que aumentar.
Tras todo aquel circo el almirante sacó un artilugio extraño y comenzó a hablarnos sobre una especie de armas nuevas que nos ayudarían en la misión y que a su vez estarían comunicadas con el almirante, como si todo fuese una prueba de entrenamiento bajo su supervisión y tutela. Esas armas resultaron ser una especie de cuerpos mecánicos, que parecía que tenían problemas mentales severos pues todos posaban con posturas extrañas, como si estuviesen en proceso aún de construcción. Todos esos cuerpos se fueron del lugar salvo uno, que comenzó a recitar todos los nombres de nuestra división, haciendo un reconocimiento. Mi nombre me sonó extraño, no sólo por la voz de mierda que tenía la máquina sino por lo que mencionó, así que le increpé señalándole con el dedo índice — ¡Qué dices de Apolo Sandy! ¡En tal caso la palabra sería sexy!... ¡o Apolo de Samba! ¿me sigues? — definitivamente ese cacharro necesitaba un checkeo, pues nadie me había llamado así en la vida.
Y salimos en formación hacia el manglar 69, con Joe cerrando el dibujo y el arma-bicho raro a veinte metros a nuestra espalda. Karl caminaba dos metros por delante de Joe y yo podía verla por el rabillo del ojo derecho, ya que caminaba a medio camino entre ambos pero desplazado un metro a la izquierda, como si formásemos un triángulo. Daba un paso tras otro, con absoluto desdén y las manos en los bolsillos del pantalón bostezando de vez en cuando. No prestaba mucha atención a nada y tampoco tenía ganas de trabajar después de lo sucedido en el cuartel, encima la zona no parecía que pudiese tener mucho peligro ya que era una avenida normal y corriente, en una zona comercial. Lo más peligroso que podríamos encontrar ahí sería un ratero tratando de llevarse unas lechugas o algo así.
Volví a la realidad cuando oí la voz de Joe alertándonos de que nuestro nuevo compañero había encontrado algo, para que nos detuviésemos. Eché la mirada atrás y lo único que me encontré fue al bicho haciendo de nuevo movimientos extraños, repitiendo la misma frase pero hablando cada vez peor. No le di mayor importancia y volví a mirar al frente hasta que, tras una sucesión de inesperadas explosiones, vi a lo lejos a una niña junto a su abuela desaparecer en medio de una, como si de polvo se tratase. En cuestión de segundos aquella avenida comercial se había convertido en un cementerio lleno de escombros.
Volví a girar mi cabeza, congelado y en estado de shock mirando al extraño robot con una visión de túnel, evadiéndome de lo demás sin escuchar a nadie. Sin pensar me arranqué mi chaqueta universitaria azul, junto a la camisa del uniforme de Marine haciendo que los botones saltasen por el aire. A la luz volvía a salir el zorro rojo de estilo tradicional japonés que ocupaba en forma de tinta el completo de mi espalda. Se había cruzado una línea sagrada y mi rabia aumentaba. Una subasta legítima de esclavos, abuso de poder, traidores y ahora desfilamos provocando un genocidio. Esta Marina no es la que quiero ni en la que creo, así que ahora mismo que le jodan a la Marina. Que le jodan Joe. Que le jodan a James. Que le jodan al Gobierno. Que le jodan al almirante por encasquetarnos a este robot genocida. Me sentía solo y ya no había motivos para cohibirse. Había perdido el control — Sandy Chamber — Dije para mí para comenzar a emitir de forma violenta arena a mi alrededor, la cual se transformó en una tormenta de cuarenta metros a mi alrededor, cuya bucle y fuerza dañaba todo lo que pillase por el camino. Acto seguido me deshice yo también en mi elemento y cargué hacia el robot, volando a ras de suelo mezclado en la tormenta. — Sandy Blunt — mi intención era atacar al cuello del Patriota y decapitarlo pero como estaba lejos y es demasiado alto, emergí desde el suelo transformado en una cuchilla de arena, atacando a la rodilla izquierda del robot, siguiendo mi vuelo como polvo otros tres metros más, hacia la derecha del objetivo para finalmente (sin deshacer mi forma arenosa) activar el Waki de observación a ciento cincuenta metros. Karl nos había enseñado que esa técnica podría observar las intenciones del rival y era el mejor momento para probarlo.
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