[personajeinvalido=1574]
Seguíamos caminando por aquel lugar de camino a la casa de subastas, seguía agarrando la mano de Tenoch mientras mientras nos dirigíamos a aquel lugar. El trayecto se hacía algo largo por lo cual mi mente comenzaba a desvariar con todo tipo de temas, desde los más trascendentes como si decís de matar a la hija del zorro si me la encontraba, hasta otros de menor importancia como ¿Por qué a los perritos calientes se les llama perritos calientes si no están hechos con carne de perro?
Durante estos periodos de lucidez mental, escuché las palabras de nuestro capitán, el plan que tenía en mente era que Artur y yo protegiéramos a Korg, mientras el resto peleaban. “¿Acaso Korg no sabe protegerse solo?” Pensé mientras miraba de reojo al tipo alto de alas negras y pelaje blanco. Seguro que a él no le hacía tampoco mucha gracia tener a alguien a su cargo.
Apenas avanzamos unos cuantos metros cuando un sonido metálico ensordeció toda la zona, un tipo, si a eso podíamos llamarle tipo, surgió del cielo con la velocidad de un rayo quebrando todo el terreno a su alrededor, para acto seguido mencionar palabras inentendibles y propiciarle una fuerte patada en el mentón. ¿Qué sapos es eso? No parece humano, su voz, sus poses, parecen artificiales, su piel de color azul… ¿Tal vez una nueva raza de la que nunca había oído hablar? Bueno, lo importante no era eso ahora, aquella criatura parecía ser hostil, y al parecer su objetivo era acabar con todos nosotros. Mientras esta, desde las alturas nos observaba a todos.
Nada más suceder el ataque Quetzalli soltó mi mano, yo me quedé valorando la situación unas milésimas de segundo, el capitán ya no estaba con nosotros y esa pared de tierra nos bloqueaba el camino. ¿Qué era lo que podía hacer? Si me metía en medio del combate seguramente iba a estorbar más que otra cosa. Por lo cual tenía una estrategia, mantener el perfil bajo y estar atento a ese bicho. No podía ser invencible pese a sus movimientos de artista marcial, algún punto débil debía tener,
Con determinación me coloqué el pañuelo sobre mi boca, y corri hacia detrás, Korg estaba a varios metros hacia la izquierda, ¿Como se movía tan rápido esa criaturita del señor? Bien, me quedaría cerca, pero no demasiado. Mientras me inclinaba hacia delante para ganar y apoyaba mi mano en la empuñadura, dejaba atrás el foco principal de la acción atrás. Tras alcanzar cierta distancia me volteé para ver cómo seguía la batalla, adopté una postura de cuclillas, apoyando mi única mano en el suelo, como un atleta apunto de comenzar una carrera, preparado para cualquier inconveniente que pudiera suceder. “Señor Gin, Ben, Tenoch… vosotros podéis”. Conocía de sobra la fuerza de los tres, y vamos, estaba seguro que me estaba preocupando por nada, pero pese a ello, podía sentir el latido de mi corazón, como se intensificaba por todo mi cuerpo.
“No van a morir, no esta vez”. Volví a pensar con determinación, “y si morimos… moriremos todos juntos”.
Seguíamos caminando por aquel lugar de camino a la casa de subastas, seguía agarrando la mano de Tenoch mientras mientras nos dirigíamos a aquel lugar. El trayecto se hacía algo largo por lo cual mi mente comenzaba a desvariar con todo tipo de temas, desde los más trascendentes como si decís de matar a la hija del zorro si me la encontraba, hasta otros de menor importancia como ¿Por qué a los perritos calientes se les llama perritos calientes si no están hechos con carne de perro?
Durante estos periodos de lucidez mental, escuché las palabras de nuestro capitán, el plan que tenía en mente era que Artur y yo protegiéramos a Korg, mientras el resto peleaban. “¿Acaso Korg no sabe protegerse solo?” Pensé mientras miraba de reojo al tipo alto de alas negras y pelaje blanco. Seguro que a él no le hacía tampoco mucha gracia tener a alguien a su cargo.
Apenas avanzamos unos cuantos metros cuando un sonido metálico ensordeció toda la zona, un tipo, si a eso podíamos llamarle tipo, surgió del cielo con la velocidad de un rayo quebrando todo el terreno a su alrededor, para acto seguido mencionar palabras inentendibles y propiciarle una fuerte patada en el mentón. ¿Qué sapos es eso? No parece humano, su voz, sus poses, parecen artificiales, su piel de color azul… ¿Tal vez una nueva raza de la que nunca había oído hablar? Bueno, lo importante no era eso ahora, aquella criatura parecía ser hostil, y al parecer su objetivo era acabar con todos nosotros. Mientras esta, desde las alturas nos observaba a todos.
Nada más suceder el ataque Quetzalli soltó mi mano, yo me quedé valorando la situación unas milésimas de segundo, el capitán ya no estaba con nosotros y esa pared de tierra nos bloqueaba el camino. ¿Qué era lo que podía hacer? Si me metía en medio del combate seguramente iba a estorbar más que otra cosa. Por lo cual tenía una estrategia, mantener el perfil bajo y estar atento a ese bicho. No podía ser invencible pese a sus movimientos de artista marcial, algún punto débil debía tener,
Con determinación me coloqué el pañuelo sobre mi boca, y corri hacia detrás, Korg estaba a varios metros hacia la izquierda, ¿Como se movía tan rápido esa criaturita del señor? Bien, me quedaría cerca, pero no demasiado. Mientras me inclinaba hacia delante para ganar y apoyaba mi mano en la empuñadura, dejaba atrás el foco principal de la acción atrás. Tras alcanzar cierta distancia me volteé para ver cómo seguía la batalla, adopté una postura de cuclillas, apoyando mi única mano en el suelo, como un atleta apunto de comenzar una carrera, preparado para cualquier inconveniente que pudiera suceder. “Señor Gin, Ben, Tenoch… vosotros podéis”. Conocía de sobra la fuerza de los tres, y vamos, estaba seguro que me estaba preocupando por nada, pero pese a ello, podía sentir el latido de mi corazón, como se intensificaba por todo mi cuerpo.
“No van a morir, no esta vez”. Volví a pensar con determinación, “y si morimos… moriremos todos juntos”.
Resumen
Bélico
Inventario
Karmas involucrados
