20-02-2025, 02:43 PM
Lejos de cumplir con el objetivo de acabar con la piratería y la vida criminal existente en Sabaody, un fallo en el sistema había impulsado al Patriota a sesgar las vidas de todo aquello que no estuviera bajo las órdenes del sagrado Gobierno Mundial. Si en un principio, aquella máquina había sido diseñada para traer paz y seguridad al Grand Line, ahora mismo se había vuelto en un arma aliada de la mismísima parca. Cientos de civiles en pánico imploraban por sus vidas, corriendo hacia el final de la avenida y, mientras tanto, mientras el Patriota veía, escuchaba y procesaba como sus "compatriotas" habían entrado en acción, el cuarto de ellos no sería menos.
Acumulando una inconmensurable cantidad de energía lumínica en su boca, el artefacto lanzaría un haz de partículas de plasma cuya explosión, habría desencadenado en que la gran mayoría de civiles acabaran convertidos en no más que polvo. Sin embargo, antes de que pudiera llevar a cabo tal destrucción, la figura de un héroe se interpuso entre su objetivo, estableciendo el Patriota contacto visual con el marine, pasando a analizarlo en su base de datos.- Vicealmirante Joe ‘The Fang’ Joestar. - Emitió, con su característica voz robótica a la vez que cerraba su boca y dejaba de cargar su ataque. En ese preciso instante, - haciendo uso de unas de las técnicas del Rokushiki - una onda cortante de aire propiciada por el vicealmirante se dirigió hacia el Patriota, rumbo hacia su rostro carente de emociones. A pesar de que con sus sensores, era capaz de ver y calcular la trayectoria de su ataque, su cuerpo no contaba con las mejoras e implementaciones físicas necesarias para bloquearlo, impactando este de lleno en su cara.- Brrr... Brrrrp. - Empezó a hacer movimientos erráticos con la cabeza, mientras algunas chispas chisporroteaban del corte que le había realizado el ataque, desde el cuál empezó a emanar un considerable cantidad de combustible y refrigerante.
Sin ni siquiera tiempo para procesar y calcular los daños que había recibido, otro impacto casi inmediatamente después llegó, esta vez desde la espalda, tras lo cuál - y mientras seguía sufriendo esos espasmos -, sus neuroprocesadores llevaban al Patriota a adoptar otra de sus muchas poses, poniéndose de cuclillas y llevándose su mano derecha hacia su barbilla, como si estuviera pensando. Mientras tanto, sin llegar a girarse para identificar que o quién le había agredido por la espalda, pudo analizar que el sargento James Brando se había interpuesto entre el Vicealmirante y el arma definitiva de la marina, y como el contramaestre Fuguwu se dirigía por su flanco derecho. Estabilizándose de sus movimientos erráticos, el gyojin marine estaba ya a su alcance, con la intención de golpearle la pierna derecha, apartando su mano derecha de la barbilla y, sacar su pecho para dirigirlo hacia el puñetazo que iba a recibir por parte del hombre pez.- Contramaestre Fuguwu... Brrrp... Aliado... Brrp. - Intentaba analizar el por qué un aliado del Gobierno Mundial había decidido atacarle, pero la respuesta no se encontraba entre sus datos.
Por si fuera poco, una feroz tormenta de arena asoló de la nada el lugar, empezando múltiples de granos de arena a dañar y erosionar con extrema violencia los tejidos y armaduras del Patriota, a la par que sus sensores visuales perdieron parte de su facultad. La tormenta de arena arrecía, pudiendo calcular como ésta se desplazaba o - mejor dicho - su epicentro se desplazaba, epicentro que no tardó en manifestarse en forma de una cuchilla que emergió desde el suelo y amenazó con cercenar en dos su pierna izquierda, impactando en su rodilla. El Patriota se levantó, aún sin entender y comprender por qué unos agentes de la marina le estaban atacando. Aún así, el corrupto chip de comando del Patriota priorizó seguir con la misión, emitiendo unos infrasonidos que funcionarían a la par que un sónar que abarcaría un radio de 500 metros en el que conseguiría identificar todas las presencias que se encontraban en ese alcance. Las primeras de ellas fueron los marines que estaban a su alrededor. Frente a él, pudo notar al mink a 8 metros, al vicealmirante a 10 metros y a la tontatta a unos 20 metros. A su flanco derecho a 1 metro de distancia estaba el gyojin y a unos 3 metros, granos de arena arremolinándose con una presencia en su interior. A sus espaldas, a un par de metros de él, había alguien más que, el Patriota, aún no supo identificar.
Por otro lado, más allá de los integrantes del cuerpo que se encargaba por velar por la seguridad en nombre del Gobierno Mundial, a más de 40 metros, se encontraban los civiles que habían empezado a huir, presa del pánico, encontrándose ahora mismo, el más cercano al Patriota, a una distancia de 45 metros y el más lejano a unos 60 metros al final de la avenida. Afortunadamente para aquellas personas de a pie - y para el propio Apolo -, la multitud había conseguido avanzar lo suficiente como para no verse envuelta en la tormenta que el comandante había creado previamente. Con el terreno y el ambiente enteramente analizado, el Patriota, inyectando una mayor cantidad de neoadrenalina a través de cada fibra de su ser, adquirió una agilidad endiablada con la que difícilmente - y más aún con la tormenta de arena - podría ser detectado. Sorteando por la derecha de James, el Patriota se dirigió hacia la muchedumbre enloquecida, hasta que recorrió la cantidad de 34 metros, momento tras el cuál, dio un salto horizontal de 26 metros, pasando por encima de los civiles y aplastando, al aterrizar - con las piernas flexionadas -, a 7 que iban más adelantados, convirtiéndolos en un charco de sangre que salpicó a los que estaban tras de ellos, quiénes sufrieron la misma suerte cuando, tras extender su pierna derecha, empezó a girar sobre sí mismo gracias a la activación de sus Turbinas de Aquiles, golpeando a un total de 38 civiles que se encontraban a su alcance y cuyas columnas reventaron debido a la fuerza del impacto. Las personas, horrorizadas ante esta dantesca imagen, tan sólo pudieron observar paralizados, como su única salida quedaba bloqueada y obstaculizada, mientras la creación del Dr. Omph -tras terminar de dar la vuelta completa - se ponía de pie.- Inici... Brrrp... Iando Plan: Árbrrrp...ol Burbrrrpuja... Brrrp... - Intentó repetir el mensaje, con un sólo plan en mente: no dejar a nadie salir con vida de allí.
Acumulando una inconmensurable cantidad de energía lumínica en su boca, el artefacto lanzaría un haz de partículas de plasma cuya explosión, habría desencadenado en que la gran mayoría de civiles acabaran convertidos en no más que polvo. Sin embargo, antes de que pudiera llevar a cabo tal destrucción, la figura de un héroe se interpuso entre su objetivo, estableciendo el Patriota contacto visual con el marine, pasando a analizarlo en su base de datos.- Vicealmirante Joe ‘The Fang’ Joestar. - Emitió, con su característica voz robótica a la vez que cerraba su boca y dejaba de cargar su ataque. En ese preciso instante, - haciendo uso de unas de las técnicas del Rokushiki - una onda cortante de aire propiciada por el vicealmirante se dirigió hacia el Patriota, rumbo hacia su rostro carente de emociones. A pesar de que con sus sensores, era capaz de ver y calcular la trayectoria de su ataque, su cuerpo no contaba con las mejoras e implementaciones físicas necesarias para bloquearlo, impactando este de lleno en su cara.- Brrr... Brrrrp. - Empezó a hacer movimientos erráticos con la cabeza, mientras algunas chispas chisporroteaban del corte que le había realizado el ataque, desde el cuál empezó a emanar un considerable cantidad de combustible y refrigerante.
Sin ni siquiera tiempo para procesar y calcular los daños que había recibido, otro impacto casi inmediatamente después llegó, esta vez desde la espalda, tras lo cuál - y mientras seguía sufriendo esos espasmos -, sus neuroprocesadores llevaban al Patriota a adoptar otra de sus muchas poses, poniéndose de cuclillas y llevándose su mano derecha hacia su barbilla, como si estuviera pensando. Mientras tanto, sin llegar a girarse para identificar que o quién le había agredido por la espalda, pudo analizar que el sargento James Brando se había interpuesto entre el Vicealmirante y el arma definitiva de la marina, y como el contramaestre Fuguwu se dirigía por su flanco derecho. Estabilizándose de sus movimientos erráticos, el gyojin marine estaba ya a su alcance, con la intención de golpearle la pierna derecha, apartando su mano derecha de la barbilla y, sacar su pecho para dirigirlo hacia el puñetazo que iba a recibir por parte del hombre pez.- Contramaestre Fuguwu... Brrrp... Aliado... Brrp. - Intentaba analizar el por qué un aliado del Gobierno Mundial había decidido atacarle, pero la respuesta no se encontraba entre sus datos.
Por si fuera poco, una feroz tormenta de arena asoló de la nada el lugar, empezando múltiples de granos de arena a dañar y erosionar con extrema violencia los tejidos y armaduras del Patriota, a la par que sus sensores visuales perdieron parte de su facultad. La tormenta de arena arrecía, pudiendo calcular como ésta se desplazaba o - mejor dicho - su epicentro se desplazaba, epicentro que no tardó en manifestarse en forma de una cuchilla que emergió desde el suelo y amenazó con cercenar en dos su pierna izquierda, impactando en su rodilla. El Patriota se levantó, aún sin entender y comprender por qué unos agentes de la marina le estaban atacando. Aún así, el corrupto chip de comando del Patriota priorizó seguir con la misión, emitiendo unos infrasonidos que funcionarían a la par que un sónar que abarcaría un radio de 500 metros en el que conseguiría identificar todas las presencias que se encontraban en ese alcance. Las primeras de ellas fueron los marines que estaban a su alrededor. Frente a él, pudo notar al mink a 8 metros, al vicealmirante a 10 metros y a la tontatta a unos 20 metros. A su flanco derecho a 1 metro de distancia estaba el gyojin y a unos 3 metros, granos de arena arremolinándose con una presencia en su interior. A sus espaldas, a un par de metros de él, había alguien más que, el Patriota, aún no supo identificar.
Por otro lado, más allá de los integrantes del cuerpo que se encargaba por velar por la seguridad en nombre del Gobierno Mundial, a más de 40 metros, se encontraban los civiles que habían empezado a huir, presa del pánico, encontrándose ahora mismo, el más cercano al Patriota, a una distancia de 45 metros y el más lejano a unos 60 metros al final de la avenida. Afortunadamente para aquellas personas de a pie - y para el propio Apolo -, la multitud había conseguido avanzar lo suficiente como para no verse envuelta en la tormenta que el comandante había creado previamente. Con el terreno y el ambiente enteramente analizado, el Patriota, inyectando una mayor cantidad de neoadrenalina a través de cada fibra de su ser, adquirió una agilidad endiablada con la que difícilmente - y más aún con la tormenta de arena - podría ser detectado. Sorteando por la derecha de James, el Patriota se dirigió hacia la muchedumbre enloquecida, hasta que recorrió la cantidad de 34 metros, momento tras el cuál, dio un salto horizontal de 26 metros, pasando por encima de los civiles y aplastando, al aterrizar - con las piernas flexionadas -, a 7 que iban más adelantados, convirtiéndolos en un charco de sangre que salpicó a los que estaban tras de ellos, quiénes sufrieron la misma suerte cuando, tras extender su pierna derecha, empezó a girar sobre sí mismo gracias a la activación de sus Turbinas de Aquiles, golpeando a un total de 38 civiles que se encontraban a su alcance y cuyas columnas reventaron debido a la fuerza del impacto. Las personas, horrorizadas ante esta dantesca imagen, tan sólo pudieron observar paralizados, como su única salida quedaba bloqueada y obstaculizada, mientras la creación del Dr. Omph -tras terminar de dar la vuelta completa - se ponía de pie.- Inici... Brrrp... Iando Plan: Árbrrrp...ol Burbrrrpuja... Brrrp... - Intentó repetir el mensaje, con un sólo plan en mente: no dejar a nadie salir con vida de allí.
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