13-09-2023, 12:18 PM
No había lugar mejor que el mar abierto. Al menos no para una gyojin como ella. Era el segundo día que llevaban de viaje, y la verdad que Derya lo agradecía, pues durante un tiempo reinó la calma. Habían pasado tantas cosas tan rápido, que ahora el mar les daba un respiro, una pequeña pausa para asimilar todo lo acontecido y reunir fuerzas de nuevo. Empezaba a acostumbrarse a aquel grupo tan variopinto, de hecho, empezaba a pensar que había tenido mucha suerte.
El viento era perfecto, hacía sol pero no era abrasador, y casi no tenía que prestar atención al timón, pues la marea acompañaba la dirección deseada. Lo complicado en aquel momento, más que navegar, era no aburrirse o quedarse dormida de lo relajada que estaba. Cuando los trajectos eran así de tranquilos podía permitirse dejar el timón un rato para darse un chapuzón en los alrededores del navío, eso también la ayudaba a comprobar como estaba el mar. Pero acababa de hacerlo hace un rato, así que no tenía motivos para dejarlo de nuevo. Se quedó ahí, apoyada sobre el timón y divagando en sus propios pensamientos, tenía tiempo para pensar en tantas cosas... Se acordaba mucho de su familia, sus hermanos, que eran más pequeños que ella, y dudaba sobre cual sería la situación de su isla natal. También pensaba mucho en Kovashi, pero eso no era ninguna novedad.
Estaba tan sumida en su mente que casi no se dio cuenta de que Don Bambú hablaba con ella. Rápidamente volvió en sí, le había avisado de que había tierra. Bastante lejos aún, pero tierra. Derya entrecerró los ojos y consiguió verla también. Era bastante grande para estar tan alejada, no había duda de que se trataba de la isla Polestar. Era de las islas más importantes de East Blue, y la última parada antes de dirigirse al Grand Line. La joven esbozó una sonrisa. — ¡La veo! Es preciosa. — Realmente para ella todas las islas lo eran. El panda ofreció su ayuda, así que Derya adoptó un gesto pensativo. Aún estaba lejos, pero podían ir preparando cosas para la llegada. — Pues mira, podemos plegar una de las velas o dos, así vamos frenando ya un poco la velocidad. Y quizás podríamos hacer una lista de cosas que necesitamos, tenemos que abastecernos bien si queremos ir al Grand Line. — Se alejó momentáneamente del timón para acercarse a Don Bambú, y también para moverse un poco, ver qué hacían los demás, llevaba mucho rato quieta en la misma posición. Entonces se acordó de que había escuchado rumores de que en aquella isla se encontraba un maestro gyojin, conocedor de técnicas especiales y secretas de los de su raza. ¿Sería capaz de encontrarlo antes de retomar el viaje de nuevo?
