[EVENTO FASE 2] El mismo infierno (III) División 17 VS Patriota
#11
Estando en cuclillas el Patriota, estaba a punto de golpearle en todo el pecho con la intensión de derribarle usando el Gyojin Karate, cuando el desgraciado aprovecho su velocidad sobrehumana (nunca mejor dicho) para usar las placas que recubren su pecho y abdomen para bloquear mi golpe. Sentí como el impacto de mi puño recubierto por las guanteras era completamente aplacado por aquella masa de acero u otras aleaciones que envolvían el cuerpo del arma biológica desarrollada por aquel tal Dr Omph de la división científica de la marina.
 
Se acercaba una tormenta de arena.
 
Nuevamente, al igual que como había pasado en Momoiro, iniciaba con un ataque que no hacia ningún efecto en mi rival. Sin embargo, esta vez no se trataba de un enemigo, y mi intención no era derrotarle, si no detenerle, pues si bien estaba llevando acabo hechos atroces al terminar con múltiples vidas de civiles inocentes, igualmente era un arma de suma importancia para la marina la cual no podía, ni debía, ser tratada con el mismo odio y desdén con el que se trata a un rival. Las palabras del almirante Yugun Dimípalo resonaban en mi mente: “Yo podré ver todo lo que ellos vean y podré oír todo lo que ellos escuchen o digan” al igual que dijo “están presenciando uno de los milagros del departamento de investigación científica de la Marina. El arma biológica definitiva: El Patriota.”.
 
La tormenta de arena era inminente.
 
Fuera a propósito o no, hay dos cosas que estaban claras: i) esta arma había costado millones a la marina, y ii) el almirante Yugun, al tener completa visión y oído de lo que pasaba a través del Patriota, era consciente de lo que estaba provocando esta nueva arma biológica de la marina y, al no ordenarle inmediatamente que se detuviera, aceptaba por defecto que las acciones del Patriota eran necesarias, incluso a expensas del bien común. Con el primer punto podía vivir perfectamente, pues, aunque no me encantaba la idea de que mis impuestos no fueran utilizados en actividades más triviales pero importantes como las dirigidas a la salud o a la educación, podía entender que el salvaguardar al grueso de la población tuviera prioridad en esta era donde los piratas y criminales se juntaban como una marabunta de adolescente alrededor de una botella de alcohol queriendo demostrar que eran algo más allá de lo que en verdad soportaban como personas.
 
Apolo era la tormenta, la tormenta era Apolo.
 
Normalmente, esto estaría bien, es normal incluso, la juventud es así. Pero no podía soportar la idea de vivir con el segundo punto. Que un almirante de la marina supiera y aceptara el comportamiento de lo que el Patriota estaba llevando a cabo era inaudito, inaceptable, incoherente, insufrible e inadecuado. Aun habían otras explicaciones a la ausencia de ordenes por parte del almirante Yugun (como las fallas en sus circuitos de mandos o comunicación) era innegable que aquella arma que se había dedicado a crear un panteón para los indefensos debía ser detenida. Tras los primeros disparos del patriota, fui consciente de como cientos de personas eran arrebatas de la vida al sentir como se extinguían aquellas voces a diestra y siniestra desde el epicentro de aquella desventura que representaba el arma creada por el doctor Omph.
 
La tormenta de arena era inevitable.
 
El patriota había demostrado que no era inmune a los ataques pues, no solo había buscado la forma de bloquear mi golpe, sino que, además, había sido golpeado por los ataques de el vicealmirante Joe y el comodoro Karl. Sin embargo, antes de poder seguirle golpeando para detener sus intentos homicidas, un ligero inconveniente de 40 metros de diámetro de arena se abalanzó frente a mí. Después de mi ataque, Apolo había desencadenado el suyo provocando una enorme tormenta de arena alrededor de todo (y todos) a 40 metros en todas direcciones desde su ubicación para la cual no tuve más reacción mas que la de lanzar múltiples golpes al aire con las palmas de mis manos completamente abiertas intentando evitar que aquella tormenta me hiciera su prisionero. Sin embargo, no fui lo suficientemente rápido o hábil para evitar por completo los azotes de aquel desastre natural que había incrementado aún mas el pánico de los civiles a los cuales, por suerte, había evitado, quedando cegado por las finas partículas de arena que se me metían en los ojos.
 
El caos, la confusión y la destrucción eran una constante preocupante en el manglar – “¡Detén la tormenta, Apolo!” – grite mientras seguía intentando nulificar el daño de la misma sin lograr por completo mi objetivo, aunque reduciendo su impacto gracias al Gyojin Karate.
 
Indiferente a todos nosotros, el Patriota se alejo de donde nos encontrábamos en dirección desconocida, aunque con mi Haki de Observación pude sentir como se dirigía en dirección a donde se encontraban los civiles. Empecé a correr en su dirección, siguiendo por detrás a la comodoro Karl quien había reaccionado igualmente ante el movimiento de la defectuosa arma biónica, y al vicealmirante Joe quien también se dirigía en dirección a aquel ser descomunal. Otras 7 energías desaparecieron de golpe, el Patriota seguía cobrando vidas a diestra y siniestra. Luego otras 38. La sensación que perdida absoluta que podía sentir con el Haki era extenuante, casi me hacia querer no usarlo en absoluto, pero debía seguir adelante, por el bien de todos.
 
Sali corriendo en la misma dirección en la que se habían dirigido el Patriota, el vicealmirante Joe y la comodoro Karl, sorteando a mis compañeros de división gracias al Haki de Observación sin mucha dificultad. Sin embargo, tanto la comodoro Karl, el vicealmirante Joe y el Patriota eran mucho más rápidos que yo y se habían separado a 60 metros de mi cuando aún me quedaban al menos 30 metros más por recorrer. Frustrado por la situación pegue un salto horizontal con todas mis fuerzas intentando llegar nuevamente a donde se encontraba el Patriota para seguir intentando derribarle y detenerle. Para mi buena fortuna, el salto fue suficiente para llegar hasta donde se encontraba y sin caer al suelo desencadene toda la furia contenida que tenía, llevando al límite mis músculos, e impactando lo más rápido que me era posible sobre su pierna derecha con la mejor de mis técnicas, el Samegawara Seiken.
 

 
Resumen

Karmas

Haki

Belico

Inventario
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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 6469 - 144 = 6325
Energia: 3564 - 576 = 2988
Espiritu: 1110 + 0 = 1110


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RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno (III) División 17 VS Patriota - por Fuguwu - 23-02-2025, 12:43 AM

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