[Presente relativo] - Sables y espadas
#2
Ya llevaba un buen rato despierta. Solía estar en pie justo al amanecer para realizar mis estiramientos y algo de ejercicio. De vez en cuando solía salir para entrenar, pero intentaba evitarlo para no llamar la atención más de la cuenta. Ya me extrañaba que ningún marine se hubiese plantado en aquella zona de la isla para capturarnos, estábamos teniendo demasiada suerte y no quería fastidiarla ahora que estábamos tan cerca de conseguir lo que buscábamos. Aquella mañana me limité a realizar algunos estiramientos en la habitación, tras lo cual me di una ducha y me vestí con mi ropa habitual, una falda, chaqueta, medias y unos tacones. El lugar me gustaba, había varias tiendas y restaurantes, pero me gustaría mucho más poder disfrutar libremente paseando cada día. Tal vez estaba siendo demasiado paranoica, pero la información que nos dio Emerald seguía en mi mente dando vueltas. Parecía que nadie se interesaba por los piratas que había en la zona, lo que más me preocupaba era que alguien acabase hoy prendido en llamas por mi culpa que se nos plantase delante la guardia de los tenryubitos, los marines o quien quiera que estuviese directamente bajo el mando de la chica del parche que nos había descrito Emerald.

Debían ser casi las diez de la mañana, ya había terminado con mi rutina y había decidido descansar tirada en la cama leyendo una revista. Me había pintado las uñas mientras la leía y ahora esperaba a que se secasen pasando las páginas con interés, fijándome en cada detalle, en cada imagen y dato curioso sobre las personas del mundo del famoseo. Si los periódicos fuesen tan interesantes otro gallo cantaría, conocería toda la información sobre cada isla, marine, pirata, revolucionario o cazador que saliese en él. Pero como los periódicos casi siempre se limitaban mentir y manipular, solía prestar la atención justa y tan solo a las noticias que pudiesen afectarnos. La estancia en la isla se había alargado un poco más de la cuenta, pero era normal teniendo en cuenta que uno de nuestros principales objetivos debía ser hacernos con un barco y descubrir cómo seguir avanzando. No podía hacer demasiado por aquello y me sentía un poco inútil, sobre todo si a ello se añadía que ahora no iba a poder tocar a nadie. No solía hacerlo, pero ahora que no podía era un fastidio.

Los toques de Garnet en mi puerta me hicieron despegar la vista de la revista para dirigirla hacia ella. Al escuchar que traía comida mi estómago rugió, lo cual me recordó que no había comido nada desde que me había despertado hacía varias horas. Lo que me sonó menos apetecible fue su insinuación sobre una oferta que no podría rechazar. Me puse en pie y me dirigí hacia la puerta para abrirla yo misma, aunque él podría haberlo hecho sin esfuerzo, ya que no estaba cerrada con llave. Nada más girar el pomo y abrirla, le respondí para que no le quedase ninguna duda. —Que no pienso acostarme contig… —corté la frase cuando vi la bandeja con el zumo y las dos tostadas —. Bueno, pasa —dije de mala gana por haber tenido que retractarme debido al hambre. Terminé de abrir la puerta y me hice a un lado para dejarle pasar y cerrar la puerta tras él.
[Imagen: 8Rsjucn.png]

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Con cada movimiento de mis espadas, escribo mi leyenda en las páginas del tiempo, cada paso que doy es un trueno en el estruendo de la batalla. Aparta de mi camino, o lo lamentarás.

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RE: [Presente relativo] - Sables y espadas - por Triana Tempesta - 24-02-2025, 11:57 AM

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