[Presente relativo] - Sables y espadas
#3
La contestación de Triana no tardó en llegar y es que, cuando la comida está de por medio - y aún más y delicioso desayuno -, era imposible decirle que no a un cocinero novato, pero tan genial como lo era Garnet. Prontamente, la mujer se acercó a la puerta para abrirla, siendo lo primero que soltaba con cierto retintín lo que supuso que sería unas declaraciones de que no se acostaría con él, al no terminar de formular la frase pues, de mala gana, acabó accediendo a dejar pasar a Garnet. El pelirrojo, en ese momento, frunció el ceño y se puso de morritos, mientras pasaba a la habitación después de que Triana se echara a un lado.- Oye colegui, que esta vez no venía con intenciones raras. - Tanto atosigarla tenía sus repercusiones, desde luego. Caminó lo suficiente hacia la habitación de forma que le permitiría a la doctora cerrar la puerta - además de verle el culo a Garnet si se giraba a verle -. Miró hacia un lado, concretamente hacia la cama de la rubia, observando como el colchón estaba ligeramente hundido y había una revista sobre ella, denotando que, hasta no hace mucho, había estado tumbada en ella. Se acercó a la misma, y depositó la bandeja sobre la cama, con cuidado de no derramar ni manchar nada. En ese mismo momento, se fijó en lo que estaba leyendo hace escasos momentos, perteneciendo a la prensa rosa.- Si que le gusta un cotilleo y la revista del corazón a Triana... Quién lo diría huh... - Pensó en la de romances de gente famosa que debería haber dentro de aquel panfleto de noticias de dudosa veracidad, cayendo entonces en la cuenta de algo, ¿se habría enamorado Triana alguna vez de alguien? Hasta entonces, sus más ligeras sospechas residían en ese pirata que le ayudó siendo una puberta y a quién había decidido buscar pero, lo cierto era que no parecía el tipo de persona preocupada por sus propios romances. Ahora tenía curiosidad la verdad, pero no había ido a por ello.

Garnet dejó espacio para que Triana se sentara en la cama - o donde quisiera - y empezara a desayunar, a la par que se giraba para verla, observando que llevaba el atuendo que normalmente presumía, con esa característica falda, medias, tacones y, como no, esa chaqueta que dejaba entrever sus.- Grrrrrpechos pueje pueje pueje. - Gruñó, mirando fijamente a su busto lleno de cicatrices, pasando a subir su mirada hacia su rostro.- ¿Estás segura de que no quieres acostarte con...? - Puso cara de interesantón y volvió a retomar la pregunta a raíz de la declaración de intenciones anterior. Pero iba a ser una pérdida de tiempo y se jugaba que la rubia le echara de la habitación.- Bah, olvídalo, en otra ocasión. - Se encogió de hombros, y pasó a mirarla con seriedad.- Al loro, si he venido Triana es porque ayer estuve entrenando con Kenzo. - Se cruzó de brazos, permaneciendo de pie.- Creo que ya me huelo que fue lo que vio Yojimbo en él, tiene mucho potencial. - Confesó lo mucho que le había sorprendido el chico, pasando a darse la media vuelta, dejando a la vista su increíble trasero.- La cuestión es que, por esto, me he coscado de que entrenar con alguien es mejor que hacerlo solo. - Empezó a expresar su idea, volviendo a girarse para encarar a Triana.- Y no te voy a engañar, el menda lleva algo de tiempo queriendo medirse contigo, ¿es o no es? - Esbozó una sonrisa pícara, mientras se señalaba a sí mismo con su pulgar izquierdo.- ¿Qué me dices? ¿Te hace un combate de entrenamiento? Conozco un descampado dónde no daríamos demasiado el cante, así que cuando hayas desayunado, si quieres, le damos, ¿es o no es? - Propuso el pelirrojo, quedando expectante ante la respuesta de Triana.
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RE: [Presente relativo] - Sables y espadas - por Garnet D. Matlock - 24-02-2025, 03:43 PM

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