26-02-2025, 08:46 PM
La sucesión de golpes entre Joe, Karl y Fuguwu resultó un éxito, logrando tumbar al titán metálico descontrolado justo antes de que yo llegase y permitiéndome caer sobre él. Mi mensaje hacia el almirante, el cual monitoreaba todo lo que estaba sucediendo, fue enviado y con ello le siguieron un par de puñetazos a los ojos. Sentía que de esa forma no conseguía hacer mucho, la piel (o lo que fuese) de ese sujeto se notaba terriblemente dura y como mucho podría abollarla si seguía golpeando. Agarrado al Patriota vi como abría la boca y, con ello, empecé a sentir cómo estaba empezando a acumular energía. Energía que muy probablemente se transformaría en explosiones similares a la que se dieron previamente y que se llevaron la vida de varios civiles inocentes
Instintivamente me agarré más fuerte al robot y eché hacia atrás mi puño derecho, cerrándolo y apretándolo con todas mis fuerzas para seguir golpeando. No me consideraba un héroe. Nunca busqué serlo. Tampoco me iba a apartar, por lo que si el robot llegase a liberar aquella energía a través de su boca, impactaría en mí y la explosión nos daría a ambos. Si con eso ayudaba a que los civiles pudiesen escapar y que nadie más muriese, además de hacer que se hiriese a sí mismo, estaba dispuesto a sacrificar mi cuerpo. Quizás estaba siendo un inconsciente pero tenía la determinación para no volver a caer.
— ¡DESCONÉCTATE, NEVERA DE MIERDA! — Grité con todas mis fuerzas para seguir golpeándole en la cara con mis puños de arena. — "Aquí Gukuro. Me dirijo a la casa de subastas, Vicealmirante. Detenga el prototipo inmediatamente y cumpla las órdenes de su misiva." — Sonó la voz del almirante desde dentro del robot. No sabía a qué órdenes ni a qué misión se refería, ni qué se traía entre manos con Joe pero al menos eso me hizo entender que Gukuro estaba al otro lado y me había escuchado. Sin embargo, con todas mis fuerzas, otros dos puñetazos por mi parte volvieron a golpear al Patriota en el mismo punto que anteriormente. Todo estaba siendo tan caótico que ni siquiera noté cómo daba la sensación de que el suelo se estuviese hundiendo pero tras ello, dejé de sentir al Patriota con mi Waki de observación. Daba la sensación de que habíamos conseguido detener al robot y con ello la gente estaría fuera de peligro.
Con la respiración agitada y sintiendo los efectos de la adrenalina del momento, me levanté y eché un ojo a mi alrededor. Fuguwu se encontraba cerca de mí habiendo golpeado al Patriota. Karl estaba arrodillada y llorando, imagen que no me acostumbraba todavía a ver por la fiereza que tenía siempre. Por otro lado Joe estaba inmovilizando a James en el suelo, por lo visto el imbécil del Mink no sólo no nos ayudó sino que encima trató de atacar al vicealmirante, como si poseyese la Akuma no Mi de la realidad alterada, después de haberme amenazado a mí en el cuartel y que el almirante dejase claro que no quería desacatos en el cuerpo — No te diré cómo liderar, Joe, y te di mi palabra de que en esta misión remaría de tu lado pero... — miré hacia el felino inmóvil en el suelo — hay líneas que no estoy dispuesto a cruzar.
Las mofas y nuevas amenazas de James, esta vez hacia Karl, me llevaron a llevarme la mano hacia la frente, agotado. Más que un león parecía un caniche montando un escándalo cada vez que veía un perro más grande que él — Enséñale las imágenes al almirante y cállate de una vez, estoy seguro de que además le hará ilusión verte, ¿me sigues? — No sólo era un compañero pésimo sino que encima tenía habilidades de espía peores, estaba claro que no se había enterado ni del clima con lo que sucedió con aquel pelirrojo. — Y de paso le pides un bote y te largas remando haciendo dúo con tu paranoia — no tenía la autoridad suficiente para decidir qué hacer con él pero, como navegante encargado de la seguridad del barco, no tenía intención de llevarle con nosotros. No era de fiar.
Tras ello le di mi espalda desnuda con la imagen del zorro tatuado a mis compañeros. Observé todo lo que había sucedido a nuestro alrededor, me quité los guantes y los lancé a mis pies con violencia para luego llevarme las manos a la cadera. Miraba de un lado a otro, atónito ante la imagen que se proyectaba. Lo que había sido un lugar alegre, lleno de vida y comercios, se había tornado en un escenario lleno de edificios destruidos, sangre, cuerpos sin vida y extremidades desmembradas. Unos tantos habían muerto carbonizados, otros desaparecieron como si se hubiesen desintegrado. Flexioné mis piernas agachándome, me llevé las manos a la cabeza y comencé a sacudirme el pelo por la rabia, efecto de la impotencia y de todo el caos que se había acumulado. ¿Quién iba a ser el que se presentaría en casa de unos padres a contarles la noticia de que su pequeña hija había sido erradicada sin motivo y que nunca la volverían a ver?. ¿Quién iba a responder de haberle quitado el futuro a aquella pequeña?. ¿Por qué parecía que nada importaba y a quién se supone que servíamos?. No sabía de qué iba la misión ni por qué nos mandaron desfilar por una calle de civiles con un cacharro que se dedicó a querer matar todo lo que vio. Encima desde que pisamos esta isla perdí mi alegría y mi sonrisa, hace un rato perdí el control y ya no sólo no sabía en quién confiar, sino que encima cada día que pasaba hacía que me reconociese cada vez menos. Eso no era lo que quería de la Marina. No era el futuro que buscaba. Recogí mis guantes del suelo, me erguí y los volví a introducir en mis manos. Apreté y solté mis dedos, haciendo sonar el cuero para acomodarlos. Me di la vuelta hacia mis compañeros y empecé a caminar — Sigamos con la misión, quizás haya más robots descontrolados por la isla y nosotros aún seguimos en pie — A pesar de que el futuro no fuese como esperaba, quizás tendría la forma de trabajar para cambiarlo y adaptarlo a hacerlo mejor. Teníamos que seguir, viniéndonos abajo no conseguiríamos nada.
A pesar de todo aún seguía siendo la llama que todavía arde.
Instintivamente me agarré más fuerte al robot y eché hacia atrás mi puño derecho, cerrándolo y apretándolo con todas mis fuerzas para seguir golpeando. No me consideraba un héroe. Nunca busqué serlo. Tampoco me iba a apartar, por lo que si el robot llegase a liberar aquella energía a través de su boca, impactaría en mí y la explosión nos daría a ambos. Si con eso ayudaba a que los civiles pudiesen escapar y que nadie más muriese, además de hacer que se hiriese a sí mismo, estaba dispuesto a sacrificar mi cuerpo. Quizás estaba siendo un inconsciente pero tenía la determinación para no volver a caer.
— ¡DESCONÉCTATE, NEVERA DE MIERDA! — Grité con todas mis fuerzas para seguir golpeándole en la cara con mis puños de arena. — "Aquí Gukuro. Me dirijo a la casa de subastas, Vicealmirante. Detenga el prototipo inmediatamente y cumpla las órdenes de su misiva." — Sonó la voz del almirante desde dentro del robot. No sabía a qué órdenes ni a qué misión se refería, ni qué se traía entre manos con Joe pero al menos eso me hizo entender que Gukuro estaba al otro lado y me había escuchado. Sin embargo, con todas mis fuerzas, otros dos puñetazos por mi parte volvieron a golpear al Patriota en el mismo punto que anteriormente. Todo estaba siendo tan caótico que ni siquiera noté cómo daba la sensación de que el suelo se estuviese hundiendo pero tras ello, dejé de sentir al Patriota con mi Waki de observación. Daba la sensación de que habíamos conseguido detener al robot y con ello la gente estaría fuera de peligro.
Con la respiración agitada y sintiendo los efectos de la adrenalina del momento, me levanté y eché un ojo a mi alrededor. Fuguwu se encontraba cerca de mí habiendo golpeado al Patriota. Karl estaba arrodillada y llorando, imagen que no me acostumbraba todavía a ver por la fiereza que tenía siempre. Por otro lado Joe estaba inmovilizando a James en el suelo, por lo visto el imbécil del Mink no sólo no nos ayudó sino que encima trató de atacar al vicealmirante, como si poseyese la Akuma no Mi de la realidad alterada, después de haberme amenazado a mí en el cuartel y que el almirante dejase claro que no quería desacatos en el cuerpo — No te diré cómo liderar, Joe, y te di mi palabra de que en esta misión remaría de tu lado pero... — miré hacia el felino inmóvil en el suelo — hay líneas que no estoy dispuesto a cruzar.
Las mofas y nuevas amenazas de James, esta vez hacia Karl, me llevaron a llevarme la mano hacia la frente, agotado. Más que un león parecía un caniche montando un escándalo cada vez que veía un perro más grande que él — Enséñale las imágenes al almirante y cállate de una vez, estoy seguro de que además le hará ilusión verte, ¿me sigues? — No sólo era un compañero pésimo sino que encima tenía habilidades de espía peores, estaba claro que no se había enterado ni del clima con lo que sucedió con aquel pelirrojo. — Y de paso le pides un bote y te largas remando haciendo dúo con tu paranoia — no tenía la autoridad suficiente para decidir qué hacer con él pero, como navegante encargado de la seguridad del barco, no tenía intención de llevarle con nosotros. No era de fiar.
Tras ello le di mi espalda desnuda con la imagen del zorro tatuado a mis compañeros. Observé todo lo que había sucedido a nuestro alrededor, me quité los guantes y los lancé a mis pies con violencia para luego llevarme las manos a la cadera. Miraba de un lado a otro, atónito ante la imagen que se proyectaba. Lo que había sido un lugar alegre, lleno de vida y comercios, se había tornado en un escenario lleno de edificios destruidos, sangre, cuerpos sin vida y extremidades desmembradas. Unos tantos habían muerto carbonizados, otros desaparecieron como si se hubiesen desintegrado. Flexioné mis piernas agachándome, me llevé las manos a la cabeza y comencé a sacudirme el pelo por la rabia, efecto de la impotencia y de todo el caos que se había acumulado. ¿Quién iba a ser el que se presentaría en casa de unos padres a contarles la noticia de que su pequeña hija había sido erradicada sin motivo y que nunca la volverían a ver?. ¿Quién iba a responder de haberle quitado el futuro a aquella pequeña?. ¿Por qué parecía que nada importaba y a quién se supone que servíamos?. No sabía de qué iba la misión ni por qué nos mandaron desfilar por una calle de civiles con un cacharro que se dedicó a querer matar todo lo que vio. Encima desde que pisamos esta isla perdí mi alegría y mi sonrisa, hace un rato perdí el control y ya no sólo no sabía en quién confiar, sino que encima cada día que pasaba hacía que me reconociese cada vez menos. Eso no era lo que quería de la Marina. No era el futuro que buscaba. Recogí mis guantes del suelo, me erguí y los volví a introducir en mis manos. Apreté y solté mis dedos, haciendo sonar el cuero para acomodarlos. Me di la vuelta hacia mis compañeros y empecé a caminar — Sigamos con la misión, quizás haya más robots descontrolados por la isla y nosotros aún seguimos en pie — A pesar de que el futuro no fuese como esperaba, quizás tendría la forma de trabajar para cambiarlo y adaptarlo a hacerlo mejor. Teníamos que seguir, viniéndonos abajo no conseguiríamos nada.
A pesar de todo aún seguía siendo la llama que todavía arde.
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