[Presente relativo] - Sables y espadas
#5
Nada más dejar la bandeja de comida sobre la cama de Triana esta fue directa a sentarse en ella para empezar a zamparse el desayuno que le había preparado. Por mucho que no mostrara un ansias atroz por devorar las tostadas y el zumo, el mero hecho de que en ningún momento hablara mientras le explicaba la situación, era muestra suficiente para Garnet de que la espadachina estaba muerta de hambre y estaba disfrutando de la comida. A pesar de no ser su mayor afición, el amor que había descubierto por la cocina era algo que jamás se habría esperado encontrar jamás. Quizás todo erradicaba en ese sentimiento - que al pelirrojo le costaba admitir - de ver disfrutar y felices a su gente y a aquellas personas a las que quiere. Por muy gamberro que pudiera parecer, lo cierto era que le encantaba cuidar de los suyos, y darle los mayores placeres a oídos y gusto - y por qué no, también a ojos -.

Tal y como cabía esperar de Triana, la mujer no dudó ni un segundo en aceptar la oferta del skypiean. Con la seriedad y pulcritud que entrenaba, tenía más que claro que sería la primera en lanzarse de una a un combate para poder pulir sus capacidades y estar más que preparados ante cualquier peligro. Y tal y como decía, también les serviría para compenetrarse mejor ante una amenaza real, además de que hasta ahora no había visto al pelirrojo enfrentarse a ningún oponente. Esta declaración hizo que, momentáneamente, Garnet se pusiera de morros y algo tristón.- ¿Es que no se coscó de cuando me peleé con la pájara en Skypiea…? - Pensó. El pelirrojo concluyó en que si no se acordaba, o no le importó el combate o no le prestó demasiada atención.- Pues el menda no te lo pondrá nada fácil, sé de sobra que eres una piba de armas tomar, ¿es o no es? - Rápidamente, recuperó la compostura pues, la idea de medirse con Triana le motivaba muchísimo más y, además, verla zamparse su comida con tanta ahínco, era más que reconfortante.- Está por aquí, a un tiro de piedra. - Comentó, señalando hacia la puerta de la habitación con su pulgar derecho.- Como entenderás, tampoco es cuestión de que me vaya con estas pintas. - Señaló su delantal.- Así que ve pillando lo que necesites mientras el menda se cambia, ¿es o no es? - Sugirió tras, lo cuál, Garnet fue directo a su habitación, como una exhalación.

Una vez allí, se equipó con lo que vería necesario para darle un buen enfrentamiento a Triana pues, al contrario que con Kenzo, la espadachina seguramente le pondría en muy serios apuros. Por ello mismo, se puso tanto sus guantes como sus botas molonas de combate, así como se colgó a sus espaldas a su Sabertones para dejarle bien claro porque era el músico de la banda. Obviamente, también se quitó el delantal, para ser lo más discreto posible, y de esta forma, ponerse un tanga de borat de color verde fosforito. Porque eso, discreción ante todo. Con todo listo e ipso facto, volvió hacia la habitación de Triana.- Colegui, ya estoy ready, te llevo para allá cuando me digas. - Dijo esta vez sin llegar a entrar en su dormitorio.

Una vez la capitana en funciones de los Alas Negras había dado el aviso para ir saliendo, Garnet se dirigió hacia el lugar acordado, guiando en todo momento a la mujer. Durante el trayecto, alguna que otra mirada indiscriminada se fijaba en el atuendo estrafalario del pelirrojo, pero nada del otro mundo. Y si bien en el camino, el diálogo no fue algo predominante, también era cierto que Garnet no paraba de darle vueltas a la cabeza. Ahora que iba a pelear en un uno contra uno contra la vicecapitana, el músico reparó en lo mucho que le faltaba por conocerla aún y, en contraposición, en lo placentera que le había resultado aquella tarde en la que ella, Sasha y él mismo estuvieron hablando sobre sus metas, sus incertidumbres y pasado. Eso, sumado a la interrogante que le surgió anteriormente le dejaba en claro una cosa. Quería seguir conociendo más a Triana, a ella y al resto de la banda. Conocer sus gustos y disgustos radicaba en poder tocarles las canciones y prepararles los platos más acorde a sus preferencias. Y que narices, en el fondo también le podía el chismorreo. Era por ello mismo, que el músico ideó con algo que podría hacer más interesante el combate.

Varios minutos pasaron, y acabaron llegando a un descampado alejado de la mano de dios. Un área rectangular de arenisca de 30 metros de alto por 15 metros de ancho, limitado por algunos edificios en ruinas o abandonados, como el almacén dónde puso a prueba la mejora de su haki de observación junto a Seiji.- Pues aquí es, colegui. - Dijo colocándose justo en el centro del rectángulo.- ¿Sabes? Aquí me dieron una buena tunda para mejorar el haki de armadura, ¡a ver si no se repite PUAJJAJAA! - Se rio a carcajadas, pasando a estirar sus brazos hacia delante.- El menda sabe de sobra que vas a ir en serio de una, pero de camino se me ha ocurrido algo que puede hacer el combate más interesante, ¿apostamos algo? - Propuso, chasqueando los dedos de su diestra y señalando con el índice a Triana.- Si ganas o el menda se rinde, no te tiraré los tejos ni te miraré a esas tetorras mientras estemos en la siguiente isla. - Pasó de señalar a la mujer a señalarse a sí mismo.- Pero si el menda gana o hace que te rindas, tendrás que soltar prenda de cualquier pregunta que te haga, ¿es o no es? - Sentenció, con una sonrisa ladina, y pasando a retroceder 10 metros mientras mantenía una postura parecida a la de un boxeador, a la par que se transformaba en su forma híbrida de Dientes de Sable, a la par que extendía su haki de observación en un radio de 20 metros, para detectar en todo momento a Triana.- Si estás a tope con ello, ¡aquí te espero! ¿Es o no es? - Y con ello, el entrenamiento daba comienzo.

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[Imagen: Tb4Z3O3.png]
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RE: [Presente relativo] - Sables y espadas - por Garnet D. Matlock - 27-02-2025, 01:34 AM

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