27-02-2025, 03:16 PM
Las dudas parecían totalmente disipadas con lo ocurrido hoy.
Primero, su capitán, Yojimbo, fue encarcelado y separado de todos ellos, dejando a Triana Tempesta como la nueva capitana de los Alas Negras, decidida y firme de cumplir dicha tarea. Y cuando podían todos luchar mano a mano, el destino una vez más los separó, aunque de manera momentánea - esperemos - de su líder, y tener que vérselas con aquella maquina defectuosa, pero peligrosa cuanto menos. Pero como he dicho, no había dudas. Pues sin su capitana, supieron que hacer en todo momento, derrotándolo de la manera más fácil y limpia posible. Este tipo de acciones no hacían más que hinchar e hinchar su popularidad y precio por sus cabezas. Aunque eso es algo que ellos ya saben. Todos cooperaban, todos hacían una sola pieza que funcionaba a la perfección.
Tobías, al que más le llamó la atención aquel robot gigantesco, no dudó ni un momento en poder hacer uso de su fruta para llevarse tal cantidad de chatarra desprogramada y reventada. Era una tecnología que se le escapa a su entendimiento, al menos de momento. Iba a necesitar más que herramientas y una mesa para poder entenderla, si era lo que pretendía. Kenzo por su parte, y una vez más, era el niño mimado, el que tenían que cuidar constantemente, algo que no es malo, pues su tripulación demostraba que le querían con ellos, pero que a la larga podría suponer un problema, tenía que mejorar, y empezar el a protegerles a ellos. Jolyne a su vez, la fortuna le sonreía una vez más, ¿pero cuanto le podría durar? Jugaba mucho en la fina linea de la fortuna, y quizás en algún momento, se podría romper. Garnet y Sasha eran una vez más quienes demostraban tener la cabeza amueblada, poniendo el pecho por todos, haciendo ambos una dupla imparable con la que sentirse seguro.
Los piratas estaban preparados para salir de allí, en busca de su capitana Triana, y empezar el plan que su líder dijo: Reventar la casa de subastas. Pero, el destino era caprichoso, y un nuevo problema se les presentaba en su camino.
De repente, la Contralmirante Erza se plantó delante de ellos justo a tiempo, quizás un poco antes hubiera sido mejor incluso, acompañado de 600 soldados de la Marina, un dispositivo bastante grande — ¡No quiero tonterías! ¡Alas Negras, estáis completamente rodeados, así que no pongáis resistencia, sabéis que el Archipiélago no es seguro para vosotros! — Gritó a la vez que cada uno de los soldados apuntaban a los piratas.
600 hombres, totalmente preparados, entrenados y liderados, esta vez, por la bella Erza, rodeaban a la tripulación en forma de rectángulo, delante de ellos, a unos 15 metros de distancia, teniendo a su líder atrás del todo, la cual se se situaba en 25 metros.
— ¡NO LO DIRÉ MÁS, LA MARINA TIENE BAJO CONTROL TODA LA ZONA, Y CON MÁS REFUERZOS, REFUERZOS QUE NI OS IMAGINAIS! ¡AL SUELO, YA! — Gritó de nuevo. Iba a ser el último aviso.
Primero, su capitán, Yojimbo, fue encarcelado y separado de todos ellos, dejando a Triana Tempesta como la nueva capitana de los Alas Negras, decidida y firme de cumplir dicha tarea. Y cuando podían todos luchar mano a mano, el destino una vez más los separó, aunque de manera momentánea - esperemos - de su líder, y tener que vérselas con aquella maquina defectuosa, pero peligrosa cuanto menos. Pero como he dicho, no había dudas. Pues sin su capitana, supieron que hacer en todo momento, derrotándolo de la manera más fácil y limpia posible. Este tipo de acciones no hacían más que hinchar e hinchar su popularidad y precio por sus cabezas. Aunque eso es algo que ellos ya saben. Todos cooperaban, todos hacían una sola pieza que funcionaba a la perfección.
Tobías, al que más le llamó la atención aquel robot gigantesco, no dudó ni un momento en poder hacer uso de su fruta para llevarse tal cantidad de chatarra desprogramada y reventada. Era una tecnología que se le escapa a su entendimiento, al menos de momento. Iba a necesitar más que herramientas y una mesa para poder entenderla, si era lo que pretendía. Kenzo por su parte, y una vez más, era el niño mimado, el que tenían que cuidar constantemente, algo que no es malo, pues su tripulación demostraba que le querían con ellos, pero que a la larga podría suponer un problema, tenía que mejorar, y empezar el a protegerles a ellos. Jolyne a su vez, la fortuna le sonreía una vez más, ¿pero cuanto le podría durar? Jugaba mucho en la fina linea de la fortuna, y quizás en algún momento, se podría romper. Garnet y Sasha eran una vez más quienes demostraban tener la cabeza amueblada, poniendo el pecho por todos, haciendo ambos una dupla imparable con la que sentirse seguro.
Los piratas estaban preparados para salir de allí, en busca de su capitana Triana, y empezar el plan que su líder dijo: Reventar la casa de subastas. Pero, el destino era caprichoso, y un nuevo problema se les presentaba en su camino.
De repente, la Contralmirante Erza se plantó delante de ellos justo a tiempo, quizás un poco antes hubiera sido mejor incluso, acompañado de 600 soldados de la Marina, un dispositivo bastante grande — ¡No quiero tonterías! ¡Alas Negras, estáis completamente rodeados, así que no pongáis resistencia, sabéis que el Archipiélago no es seguro para vosotros! — Gritó a la vez que cada uno de los soldados apuntaban a los piratas.
Erza
600 hombres, totalmente preparados, entrenados y liderados, esta vez, por la bella Erza, rodeaban a la tripulación en forma de rectángulo, delante de ellos, a unos 15 metros de distancia, teniendo a su líder atrás del todo, la cual se se situaba en 25 metros.
— ¡NO LO DIRÉ MÁS, LA MARINA TIENE BAJO CONTROL TODA LA ZONA, Y CON MÁS REFUERZOS, REFUERZOS QUE NI OS IMAGINAIS! ¡AL SUELO, YA! — Gritó de nuevo. Iba a ser el último aviso.
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