04-03-2025, 01:52 PM
Lo único que había podido hacer hasta ahora era observar desde la distancia, ¿Qué leches me pasaba? Yo era el primero que le daban asco los cobardes, que pelear 6 contra uno me parecía un acto de cobardía pero pese a ello el filo de mi espada aún no había conectado con aquella masa de músculos azul. Tenia que ayudar, si alguien de ellos moría y yo no hacía nada no me lo iba a perdonar en mi vida. Fue entonces cuando el peor escenario posible sucedió. Tanto los ataques de Ben y luego del señor Gin fueron contrarrestados, y con toda la impotencia del mundo, atisbé como el cyborg de la marina asestaba duros golpes contra mis compañeros, sobretodo cuando escuché el golpe seco contra el pecho del doctor mi corazón se paró por un segundo.
Todo el lugar se quedó en silencio o al menos me dio la sensación. Un sudor frío recorrió mi frente mientras observaba con terror aquella escena. Aquel terrorífico monstruo cibernético, en pie y triunfante con mis dos compañeros a sus pies. La rabia o más bien la vergüenza se apoderó de mi cuerpo al ver la situación. Volvía a sentirme inútil. Otra vez lo único que había podido hacer era observar desde la distancia. ¿Por qué seguía siendo tan débil? Parecía que daba igual cuánto me esforzara, cuánto entrenara… Sentía que cada vez me hacía más fuerte pero pese a ello, siempre parecía no ser suficiente. Era tan… Frustrante…
Pero antes de que pudiera hacer algo, atacar de forma desesperada, el robot pareció cambiar de opinión, ya que salió de nuevo volando perdiéndose en el horizonte. Mis ojos intentaron seguir su estela, hasta que finalmente desapareció de mi vista. El ambiente era bastante desolador, se respiraba a derrota. Ni siquiera sabía si el señor Gin y Ben estaban vivos. Definitivamente nos habíamos confiado con estos marines, no sabía que pudieran llegar a tener armas tan poderosas.
Fue entonces, cuando algo antes de acercarme escuché la voz del Tontatta, este sugería traer el barco hasta aquí para recoger a Ashura y salir de esta isla cuanto antes. Y siendo sinceros no era mala idea, después de todo ya le estaba pillando manía a esta isla, ya que hasta ahora nos había aportado más desgracias que otra cosa.
Pese a ser un buen plan Korg cayó unos instantes después en que estábamos en el centro del archipiélago. Suspiré mientras vi a nuestro pequeño tirador ir hacia la izquierda en busca de un lugar más tranquilo para poder curar a nuestros nakamas heridos. -El bichillo tiene razón, será mejor ponernos a cubierto primero. Luego ya veremos si le tomaremos la revancha a esos gilipollas de la marina~gero. -Dije cabreado debido a mi inacción durante la contienda, mientras comenzaba a caminar hacia la derecha. Pensando en cuanto se había hundido mi orgullo de samurai tras este combate.
Todo el lugar se quedó en silencio o al menos me dio la sensación. Un sudor frío recorrió mi frente mientras observaba con terror aquella escena. Aquel terrorífico monstruo cibernético, en pie y triunfante con mis dos compañeros a sus pies. La rabia o más bien la vergüenza se apoderó de mi cuerpo al ver la situación. Volvía a sentirme inútil. Otra vez lo único que había podido hacer era observar desde la distancia. ¿Por qué seguía siendo tan débil? Parecía que daba igual cuánto me esforzara, cuánto entrenara… Sentía que cada vez me hacía más fuerte pero pese a ello, siempre parecía no ser suficiente. Era tan… Frustrante…
Pero antes de que pudiera hacer algo, atacar de forma desesperada, el robot pareció cambiar de opinión, ya que salió de nuevo volando perdiéndose en el horizonte. Mis ojos intentaron seguir su estela, hasta que finalmente desapareció de mi vista. El ambiente era bastante desolador, se respiraba a derrota. Ni siquiera sabía si el señor Gin y Ben estaban vivos. Definitivamente nos habíamos confiado con estos marines, no sabía que pudieran llegar a tener armas tan poderosas.
Fue entonces, cuando algo antes de acercarme escuché la voz del Tontatta, este sugería traer el barco hasta aquí para recoger a Ashura y salir de esta isla cuanto antes. Y siendo sinceros no era mala idea, después de todo ya le estaba pillando manía a esta isla, ya que hasta ahora nos había aportado más desgracias que otra cosa.
Pese a ser un buen plan Korg cayó unos instantes después en que estábamos en el centro del archipiélago. Suspiré mientras vi a nuestro pequeño tirador ir hacia la izquierda en busca de un lugar más tranquilo para poder curar a nuestros nakamas heridos. -El bichillo tiene razón, será mejor ponernos a cubierto primero. Luego ya veremos si le tomaremos la revancha a esos gilipollas de la marina~gero. -Dije cabreado debido a mi inacción durante la contienda, mientras comenzaba a caminar hacia la derecha. Pensando en cuanto se había hundido mi orgullo de samurai tras este combate.
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