[EVENTO FASE 2] El mismo infierno (III) División 17 VS Patriota
#40
La tensión había casi desaparecido por completo en el manglar 69. Los esfuerzos de los refuerzos de la marina hacían avanzar en las labores de rescate y ayuda a pasos agigantados.
 
Mientras la comodoro Karl coincidía con la opinión de James de ir a pedir apoyo al contraalmirante Rikka y sus tropas, el león mink se me acerco pidiendo ayuda con aquel brazo que le había inmovilizado anteriormente el vicealmirante Joe, al parecer le había agarrado tan fuerte que había provocado cierto daño. Consciente de que yo había sido quien le había ofrecido esa ayuda a pesar de las riñas internas y la poca gracia que me hacia la idea, la verdad es que la ayuda de James seria imperativa para enfrentar a los Alas Negras por lo que, sin responder directamente, empecé a preparar el equipamiento médico para tratarle. Por suerte había sido precavido y había traído suficientes kits para tratar a todos los miembros de la división.
 
Señalando al suelo para que James se sentara y estuviéramos casi a la misma altura para poder tratarle el hombro, empecé a revisar aquella herida que le había dejado el vicealmirante Joe. Bajo la piel curtida de su hombro, la deformidad era evidente: la prominencia del musculo del hombro (el acromion) sobresalía, marcando la dislocación con una claridad inconfundible. El agarre del vicealmirante Joe había sido feroz y certero, un recordatorio de la brutalidad con la que regía tal como lo había demostrado igualmente con Apolo, y sin embargo también había sido limpio, cuidadoso, justo lo suficiente para poder sanar rápidamente.
 
A la vez que empezaba a tratar a James la comodoro Karl se le acercaba al contraalmirante Rikka. Con movimientos precisos, sacando del kit médico un par de guantes estériles y cambiando los guantes de batalla por aquellos guantes hechos para la curación, los deslice sobre mis manos, escuchando el sonido seco del látex ajustándose contra mi piel anfibia. Antes de tocar al mink, inspeccione con atención: su piel seguía cálida, la circulación no parecía comprometida y aunque James había perdido cierta fuerza en el brazo, no había fractura aparente, lo que significaba que podía proceder.
 
Mientras tanto, la estratagema utilizada por la comodoro Karl me recordó a una canción bastante popular que sonaba durante los carnavales de la isla Gyojin, por lo que en lo que la comodoro hablaba con el contraalmirante Rikka, aquella canción sonaba sin parar en mi cabeza.
 


 
A mí me gusta ver con la sabrosura
Con que esa morena mueve la cintura
A mí me gusta ver con la sabrosura
Con que esa morena mueve la cintura

 
Empezando a tararear aquella canción y agarrando ritmo empecé la curación del hombro de James. Del kit extraje una botella de solución antiséptica y vertí su contenido sobre una gasa, limpiando la piel alrededor de la articulación con movimientos firmes pero medidos. No había heridas abiertas, solo la inflamación creciente que endurecía la musculatura alrededor de la luxación. De uno de los compartimentos de la bolsa del kit medico saque un frasco de analgésicos, vertiendo un par de pastillas en mi mano antes de entregárselas al mink.
 
Y a mí me gusta ver su delicadeza
Una mano en la cintura y otra en la cabeza
A mí me gusta ver su delicadeza
Una mano en la cintura y otra en la cabeza

 
“Anda, traga, son analgésicos.” – dije a James, conteniendo las ganas de decir que no eran venenosas, o de cantar la siguiente parte de la canción que no lograba quitarme de la cabeza. Esperando a ver si las tragaba o no (aunque al final era por su bien, pues daba igual si las tomaba o no para el tratamiento, solo le ayudaría a sentir menos dolor) observe sin expresar juicio y luego saque una compresa fría, presionándola con fuerza contra la zona afectada. Sabía que el enfriamiento ayudaría a reducir la hinchazón y facilitaría la maniobra que estaba por realizar. Espere unos minutos, lo suficiente para que el frío adormeciera ligeramente el área. Luego, con la serenidad de alguien acostumbrado a lidiar con el dolor ajeno, me posicione detrás de James y deslice mi mano bajo la axila del mink. Mi otra mano se apoyó en el antebrazo del herido, asegurando un agarre firme antes de iniciar la maniobra.
 
Cuando llega al baile llama la atención
Y en el escenario ella se roba el show
Baila con su estilo como un figurín
Por eso es que yo digo que esa negra tiene swing
 
Continuaba tarareando la canción que sonaba a todo volumen en mi cabeza. Mientras tanto, trabajando aun en el hombro luxado de James, con una tracción suave pero constante, deje que el peso natural del brazo hiciera su trabajo, permitiendo que la cabeza del húmero se deslizara lentamente de vuelta a su posición. Sentí la resistencia de los músculos tensos, la vibración casi imperceptible de un cuerpo luchando contra sí mismo, como quien busca luchar contra la música al bailar o contra cantar una canción que retumba en su cabeza en mi caso. Gire el antebrazo del mink león con un movimiento calculado, trazando un arco suave que terminó con un sonido sordo, un chasquido apenas perceptible en el manglar en el cual aún resonaban los pasos de los cientos de marines y civiles trabajando en recuperar la zona y ayudar a los heridos. La articulación se recolocó. Sin dar espacio a que James se desplomara por el malestar, deslice una venda de tela alrededor de su hombro ajustándola fuertemente para terminar así la maniobra médica. Con el procedimiento terminado, recogí los desperdicios dejados por aquellos suministros, limpiando cualquier rastro de la intervención y pidiendo ayuda a uno de los marines que acompañaban al contraalmirante Rikka para descartar aquellos desechos médicos. Alzando la vista una última vez hacia James, le di una fuerte (pero controlada) palmada a James en el omoplato del mismo lado de donde había curado aquel hombro en señal de que había terminado el procedimiento. No importaba cuán traicionero hubiera sido, ni cuán altanero seguiría siendo. En la misión, cada uno tenía su papel, y por esta vez, yo había hecho el mío.
 
Y tiene swing, y baila swing
Y goza swing, que lindo, swing

Y tiene swing, y baila swing
Y goza swing, que lindo, swing, swing, swing

 
Apunto estaba de llegar al coro (‘moviendo la cadera, moviendo la cadera’), perdiendo por completo la noción del tiempo y la seriedad de las circunstancias cuando vi que la comodoro Karl volvía de aquella interacción y se le notaba ligeramente incomoda. Rápidamente volví a la realidad escuchando atentamente a la comodoro mientras intentaba descartar la canción de mi cabeza la cual empezaba a hacer que meneara los hombros de un lado al otro.  Aunque no contaríamos con la ayuda del contraalmirante o el resto de las tropas, a la comodoro Karl se le había ocurrido una idea bastante buena sobre cómo afrontar la misión que teníamos enfrente, para lo cual asentí confirmando que estaba de acuerdo con la estrategia, agregando mi mínimo aporte a aquel plan.
 
Contenido Oculto

Volviéndome a colocar los guantes bélicos sobre cada una de mis manos, ajustándolos para que las puntas de las puyas de mis nudillos resaltara ligeramente, me acerque hasta donde se encontraba Apolo, aun con aquella canción rondando en mi cabeza, y le pregunte a quien otrora ya había preguntado si conocía una de las canciones populares de la isla que me vio nacer (‘El Gato Voldador’) – “Oye Apolo, el tema La Due;a del Swing, ¿lo conoces?, es otro de aquellos temazos que suenan en época de carnaval en la isla Gyojin que seguro te gustaría.”
 

 
Resumen

Haki

Gasto

Medico

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RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno (III) División 17 VS Patriota - por Fuguwu - 04-03-2025, 09:28 PM

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