05-03-2025, 02:16 PM
Los nueve grumetes avanzaron con miedo, dejando atrás la arena de la costa y adentrándose poco a poco en la frondosidad del bosque, sin embargo poco tardaron en arrepentirse, más aún, de haber entrado, pues en cuanto el primero cayó, el que vigilaba la retaguardia, todos le siguieron en una sucesión rápida de cortes y patadas, apenas les alcanzaba el tiempo para decir algo más que gritos sin sentido e inconexos, lo suficientemente fuertes para que su capitana los escuchase, quien, con una mueca de molestia lanzó su arma a la arena y bajó del barco dando un salto. — Panda de inútiles… Desde luego, si quieres algo bien hecho tienes que hacerlo tú misma. — se dijo resoplando, precisamente a ella misma. Hizo sonar los huesos de sus nudillos, después destensó los músculos de sus brazos con una serie de estiramientos principalmente para el tren superior, brazos, hombros y espalda, tras eso volvió a levantar su arma para hacerla reposar sobre su hombro derecho mientras también destensaba su cuello con movimientos circulares. Antes de comenzar a andar recolocó su cabello cobrizo hacia atrás para que no se interpusiera en su visión mientras daba caza a su juguete nuevo y ajustó la zona del pecho de la reveladora prenda que llevaba. Suspiró y comenzó a moverse en dirección al bosque, no tenía claro dónde estarían sus subordinados, pero sabía por donde habían entrado al bosque, así que seguiría los pasos que les vio dar.
En ningún momento tuvo esperanzas reales de que esos diez plantasen cara a la mink, era evidente que eran solo cerdos mandados al matadero con la única misión de descubrir si esa bestia de la que todo el mundo estaba hablando en este cuarto del mundo era digna de su atención, y para sorpresa de la musculada capitana, lo era, y con creces, se podría decir incluso que era su tipo. Cuando pasó por el cadáver descabezado del primero en caer de sus hombres escupió a este con asco, — No valías ni para seguir órdenes, tenía que haberte dejado tirado en tu isla para que te murieras del asco allí. — dio una patada al lateral del cadáver, este no voló, como si lo hizo su cabeza. — Bien, gatita, ¿Vas a salir a jugar o me vas a hacer ir a buscarte? — exclamó la capitana en dirección al bosque, intentando hacerla salir, aunque de llegar a ser necesario entraría al bosque, prefería no hacerlo, su arma podía golpear un árbol por accidente y eso salvar a la mink de un golpe fatal, prefería los espacios abiertos para poder controlar bien su peculiar arma.
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