06-03-2025, 04:25 PM
El poderoso vendaval del Almirante se extendió por todos los manglares adyacentes con una inmediatez apabullante, como si hubieran invocado un tornado en el mismo centro del archipiélago y este se hubiera encargado furiosamente de distribuir por capricho y fortuna - o infortunio - a los seres vivos del lugar. Tanto civiles como criminales fueron disueltos en el aire hacia uno u otro lugar y esparcidos por el lugar, alejándolos todos del manglar cincuenta que era donde se encontraba el Almirante y quien quería poner espacio en su área de combate para no acabar con nadie. Se encargó personalmente de que su huracán circular no lanzase a nadie fuera de la isla, y, aun sabiendo que esto movería a los soldados y sus tropas aleatoriamente confiaba ciegamente en los hombres y mujeres a su cargo, y sabía que sabrían obrar en cualquier situación, siguiendo sus órdenes principalmente y su criterio en segundo lugar.
En este caso, con el gyaoh más grande que un felino podría pronunciar, el desgastado James Brando salió volando hacia el manglar cuarenta y dos, uno de los más alejados del almirante, librándose de agarres y juicios por parte de sus compañeros, seguro que sonriendo con sarna cuando se diera cuenta de su situación. Del mismo modo, el minúsculo vicecapitán - a todas luces - de los Mushoku aterrizaba en una de las ramas bajas del manglar a varias decenas de altura del suelo, en un nido de ardillas quienes se asustaron y salieron corriendo por las ramas abandonando el lugar.
¿Qué pasaría entre el loco de la justicia y el rey del escape?
En este caso, con el gyaoh más grande que un felino podría pronunciar, el desgastado James Brando salió volando hacia el manglar cuarenta y dos, uno de los más alejados del almirante, librándose de agarres y juicios por parte de sus compañeros, seguro que sonriendo con sarna cuando se diera cuenta de su situación. Del mismo modo, el minúsculo vicecapitán - a todas luces - de los Mushoku aterrizaba en una de las ramas bajas del manglar a varias decenas de altura del suelo, en un nido de ardillas quienes se asustaron y salieron corriendo por las ramas abandonando el lugar.
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