06-03-2025, 11:03 PM
(Última modificación: 07-03-2025, 12:03 AM por Sentomaru.
Razón: He añadido una tímida OST
)
[personajeinvalido=1574]
La sosegada "tertulia" y el calmado "paseo" que estaban tomando los miembros de los Alas Negras junto a la contraalmirante Erza se vio pronta y abruptamente perturbada por, lo que era en toda medida, una catástrofe natural. Antes de que la marine siquiera pudiera responder al aluvión de preguntas de Kenzo y a los flirteos de Garnet, de la nada y sin previo aviso, apareció un torrente de aire con la potencia de un huracán.- ¿¡Pero qué cojones!? - Se alarmó el pirata, quien no pudo soportar la intensidad de la tempestad en la que se habían visto envuelto. La fuerza y fiereza del viento fue tal que, inevitablemente, los pies de Garnet se vieron despegados de la superficie, al igual que el resto de sus amigos.- ¡EeEeh! ¡PeEeEeEñaAaAaAa! - Intentó comunicarse con el resto, pero la magnitud del vendaval era tal que - junto al sonido huracanador que propiciaba la propia ventolera - se introducía en su boca cuando intentaba hablar, no dejándole transmitir adecuadamente su mensaje. Aquel cataclismo eólico, en un abrir y cerrar de ojos y aleatoriamente, comenzó a separar a los distintos miembros de los Alas Negras, incluyendo a la propia contraalmirante que, ante aquel tornado, no pudo hacer nada para seguir teniéndola bajo su brazo. Sin poder hacer nada, el pelirrojo tan sólo pudo ver como todos y Erza se alejaban cada vez más de él.- ¡¡LláAaAaAamaAaAaAamEeEEeEe!! - Fue lo único que intentó decirle a la marine, de la cuál no conocía el nombre, pero tan sólo permanecía el aparente interés que había mostrado en el felino antropomórfico. Desde luego que tenía un grave y serio problema mental con las mujeres.
Después de un fugaz viaje aéreo, el gato volador comenzó a notar como iba perdiendo altura, empezando a descender en picado hacia el suelo.- Menos mal que los gatos tienen nueve vidas, o algo así. - Pensó, mientras seguía precipitándose en caída libre a unos 10 metros del gargantuesco árbol que regentaba el islote en el que había ido a parar. Cuando Garnet empezó a entrecerrar los ojos y a anteponer sus extremidades hacia el terreno, viendo que cada vez se acercaba más a colisionar con él, un inesperado tirón en sus partes nobles le hicieron abrir los ojos de par en par y soltar un chillido desgarrador.- ¡UAGHHHHHHHHHHHH MIS HUEVEZUNOS! - Se quedó a 8 metros del suelo, acercándose y alejándose a este como si un muelle se tratara, gracias a que el hilo de su tanga se había quedado enganchado en una de las ramas del manglar.- Vamos, no me jodas... - Se quejó, intentando balancearse hacia delante y hacia atrás para intentar zafarse de aquella cómica situación, o bien porque su tanga se liberara de la rama o bien por que la propia rama cediera ante la acción de fatiga de su vaivén, todo esto mientras la gente huía despavorida del lugar o salía disparada por la misma corriente de aire.- No me queda de otra, hora de un nuevo look, ¿es o no es? - Se dijo para si mismo para, seguidamente, pasar la afilada uña de su pulgar derecho ágilmente sobre el hilo colgante de su taparrabos, cortándolo en el acto y, por tanto, causando que el músico de los Alas Negras se precipitara hacia el suelo, cayendo de pie y completamente desnudo. Menos mal que su pelaje le protegía del frío. - También es verdad eso de que los gatos caen siempre de pie pueje. - Comentó para sí mismo pues no había ni un alma presente después de la arrolladora tormenta, mientras se percataba de que ya no sentía el escozor de la quemadura que se había hecho previamente por la explosión.
Estando el propio árbol en mitad del islote Garnet - quién se encontraba a 5 metros frente a la base del árbol y dando la espalda -, comenzó a mirar al frente, con los brazos puestos en forma de jarra, mostrando su super-exhibicionismo al afortunado o desafortunado que quedara presente.- Parece que el menda se ha separado de sus coleguis... - Suspiró, al ver un deshabitado espacio en el que, otrora, parecían ostentarse pequeños puestos mercantiles que - debido a la corriente de aire - se habían visto derrumbados, dejando prácticamente una explanada circular de cien metros de radio.- Debería bichear que detecta el menda con el haki. -Se sugirió a sí mismo viendo lo amplio que era el lugar, enfocándose en ese momento en el uso del Kenbunshoku Haki. Efectivamente, no hay ni un ápice de ni un alma... O eso habría sido lo idílico. Estando ya a unas pocas decenas de metros de él hacia su derecha - estando Garnet completamente de espaldas al árbol y, por tanto, al centro del islote - pudo percatarse de una presencia abrumadora.- ¿Qué cojones es este poder? - Se estremeció, al notar el considerable tamaño de aquella aura de color rosada, un aura que le producía en cierta manera rechazo y repulsión, de manera inexplicable. Por algún motivo, le resultaba familiar aquella sensación, aunque ahora mismo no ataba cabos de dónde había sentido antes ese alma. Fuera quien fuera la persona de la que procedía aquella fuente, olía a peligro a leguas y, aún así, por alguna otra razón que no podía comprender el pelirrojo, no pudo evitar sonreír. Como quien no puede evitar mirar un accidente, Garnet enfocó su atención hacia el lugar en el que emanaba aquella inconmensurable cantidad de poder, dirigiéndose hacia él sin ningún ápice de duda. Nunca mejor dicho, la curiosidad mataba al gato.
Conforme más se acercaba hacia la figura misteriosa, lo que era una silueta en la lejanía, empezó a discernirse paulatinamente algunos detalles que hacían, de aquel ente, alguien completamente reconocible. De hecho, tan sólo un accesorio era necesario para identificar a aquella persona.- Ese casco... Tch... ¡Y una polla! Es Sohem... Con razón este poder... - Aventuró, estando ya a 20 metros frente a él, continuando reduciendo paso a paso la distancia con el hombre enmascarado. Miles de pensamientos pasaron y circularon a través de la mente de un desnudo y gatuno Garnet. Por un lado, estaba el evidente y claro hecho de lo violenta, agresiva y cruel que podía resultar el carácter de Sohem. Ya le generó dudas cuando Triana comentó en Skypiea que en el pasado mató a uno de los suyos, pero aquel temor se hizo aún más palpable cuando en la isla celestial no tuvo el pudor de matar a Yojimbo en frente de todos. Que los Alas Negras originales le tuvieran resquemor, era algo lógico y que el pelirrojo entendía completamente. Por el otro lado, estaba lo que Sasha, su hermanita y la luz de sus ojos, sentía hacia el cazarrecompensas. Aquella admiración y pura amistad que ella afirmaba tener con él, le hacía creer que realmente no era mala persona, simplemente alguien muy impulsivo y con mucho pronto. Era algo a lo que quería aferrarse, por el afán que sentía hacia la semioni.
Sin embargo, dentro de él, imperaba otra emoción. Una distinta y que se arremolinaba en su alma, como el huracán que acababa de sufrir. Desde que su actuación en el torneo de Zarutsuki, después de todas las penurias, inseguridades y obstáculos que había tenido que derribar y demoler durante su viaje, no podía evitar preguntarse ¿cuánto distaba realmente su fuerza de la del hombre enmascarado? ¿Cuánto había mejorado desde que le vio vapulear al hombre que sería el próximo rey de los piratas? Justamente, al haber vivido un viaje lleno de superaciones, algo le impulsaba a ir un nivel más allá, a hacer caso omiso de la misión con la que habían salido del Solar Karma y, egoístamente, medir su fuerza a riesgo de morir. Pero quién tiene miedo a morir, que no nazca. Sintiéndolo por Sasha, debía hacer caso y seguir sus propios instintos y, de paso, disipar sus dudas.- Por muy fan que sea mi compitruena de Sohem, ¿qué clase de hermano mayor sería si no pudiera protegerla de él si se le va la flapa? - La decisión estaba más que tomada. Estando a escasos 10 metros del cazador - y con el árbol a sus 7:00 y a unos 20 metros -, se detuvo, mirándole desde arriba debido a la diferencia de altura que poseía al estar transformado en su forma híbrida.- ¡Eh! Sohem, ¿es o no es? - Saludó con seriedad, alzando su mano izquierda para, seguidamente, pasar a señalarse a sí mismo con el pulgar de esa misma mano.- Garnet Matlock, no sé si me bicheas, pero el menda a ti te conoce bastante bien, no preguntes. - No quiso entrar más en detalle, sobraban las palabras y los motivos y, por supuesto, no quería meter a Sasha de por medio.- El caso... - Echó, en ese entonces, los hombros hacia atrás para, a continuación, flexionar sus piernas - pasando a apoyar todo su peso en la punta de sus dedos - y sus brazos de forma que, con la espalda ligeramente arqueada, adoptó una guardia, con ambos puños cerrados y que cubría la parte inferior de su nariz y boca hasta la mitad superior de su abdomen.
-
Vociferó, de forma breve y directa y estando preparado, listo y expectante ante cualquier respuesta tanto física como verbal por parte del enmascarado. La brisa mecía con calma y soltura el rojizo y largo cabello, casi antecediendo a la feroz contienda que se iba a dar en brevesAunque tuviera todas las de perder, pensaba darlo todo en aquel combate.
La sosegada "tertulia" y el calmado "paseo" que estaban tomando los miembros de los Alas Negras junto a la contraalmirante Erza se vio pronta y abruptamente perturbada por, lo que era en toda medida, una catástrofe natural. Antes de que la marine siquiera pudiera responder al aluvión de preguntas de Kenzo y a los flirteos de Garnet, de la nada y sin previo aviso, apareció un torrente de aire con la potencia de un huracán.- ¿¡Pero qué cojones!? - Se alarmó el pirata, quien no pudo soportar la intensidad de la tempestad en la que se habían visto envuelto. La fuerza y fiereza del viento fue tal que, inevitablemente, los pies de Garnet se vieron despegados de la superficie, al igual que el resto de sus amigos.- ¡EeEeh! ¡PeEeEeEñaAaAaAa! - Intentó comunicarse con el resto, pero la magnitud del vendaval era tal que - junto al sonido huracanador que propiciaba la propia ventolera - se introducía en su boca cuando intentaba hablar, no dejándole transmitir adecuadamente su mensaje. Aquel cataclismo eólico, en un abrir y cerrar de ojos y aleatoriamente, comenzó a separar a los distintos miembros de los Alas Negras, incluyendo a la propia contraalmirante que, ante aquel tornado, no pudo hacer nada para seguir teniéndola bajo su brazo. Sin poder hacer nada, el pelirrojo tan sólo pudo ver como todos y Erza se alejaban cada vez más de él.- ¡¡LláAaAaAamaAaAaAamEeEEeEe!! - Fue lo único que intentó decirle a la marine, de la cuál no conocía el nombre, pero tan sólo permanecía el aparente interés que había mostrado en el felino antropomórfico. Desde luego que tenía un grave y serio problema mental con las mujeres.
Después de un fugaz viaje aéreo, el gato volador comenzó a notar como iba perdiendo altura, empezando a descender en picado hacia el suelo.- Menos mal que los gatos tienen nueve vidas, o algo así. - Pensó, mientras seguía precipitándose en caída libre a unos 10 metros del gargantuesco árbol que regentaba el islote en el que había ido a parar. Cuando Garnet empezó a entrecerrar los ojos y a anteponer sus extremidades hacia el terreno, viendo que cada vez se acercaba más a colisionar con él, un inesperado tirón en sus partes nobles le hicieron abrir los ojos de par en par y soltar un chillido desgarrador.- ¡UAGHHHHHHHHHHHH MIS HUEVEZUNOS! - Se quedó a 8 metros del suelo, acercándose y alejándose a este como si un muelle se tratara, gracias a que el hilo de su tanga se había quedado enganchado en una de las ramas del manglar.- Vamos, no me jodas... - Se quejó, intentando balancearse hacia delante y hacia atrás para intentar zafarse de aquella cómica situación, o bien porque su tanga se liberara de la rama o bien por que la propia rama cediera ante la acción de fatiga de su vaivén, todo esto mientras la gente huía despavorida del lugar o salía disparada por la misma corriente de aire.- No me queda de otra, hora de un nuevo look, ¿es o no es? - Se dijo para si mismo para, seguidamente, pasar la afilada uña de su pulgar derecho ágilmente sobre el hilo colgante de su taparrabos, cortándolo en el acto y, por tanto, causando que el músico de los Alas Negras se precipitara hacia el suelo, cayendo de pie y completamente desnudo. Menos mal que su pelaje le protegía del frío. - También es verdad eso de que los gatos caen siempre de pie pueje. - Comentó para sí mismo pues no había ni un alma presente después de la arrolladora tormenta, mientras se percataba de que ya no sentía el escozor de la quemadura que se había hecho previamente por la explosión.
Estando el propio árbol en mitad del islote Garnet - quién se encontraba a 5 metros frente a la base del árbol y dando la espalda -, comenzó a mirar al frente, con los brazos puestos en forma de jarra, mostrando su super-exhibicionismo al afortunado o desafortunado que quedara presente.- Parece que el menda se ha separado de sus coleguis... - Suspiró, al ver un deshabitado espacio en el que, otrora, parecían ostentarse pequeños puestos mercantiles que - debido a la corriente de aire - se habían visto derrumbados, dejando prácticamente una explanada circular de cien metros de radio.- Debería bichear que detecta el menda con el haki. -Se sugirió a sí mismo viendo lo amplio que era el lugar, enfocándose en ese momento en el uso del Kenbunshoku Haki. Efectivamente, no hay ni un ápice de ni un alma... O eso habría sido lo idílico. Estando ya a unas pocas decenas de metros de él hacia su derecha - estando Garnet completamente de espaldas al árbol y, por tanto, al centro del islote - pudo percatarse de una presencia abrumadora.- ¿Qué cojones es este poder? - Se estremeció, al notar el considerable tamaño de aquella aura de color rosada, un aura que le producía en cierta manera rechazo y repulsión, de manera inexplicable. Por algún motivo, le resultaba familiar aquella sensación, aunque ahora mismo no ataba cabos de dónde había sentido antes ese alma. Fuera quien fuera la persona de la que procedía aquella fuente, olía a peligro a leguas y, aún así, por alguna otra razón que no podía comprender el pelirrojo, no pudo evitar sonreír. Como quien no puede evitar mirar un accidente, Garnet enfocó su atención hacia el lugar en el que emanaba aquella inconmensurable cantidad de poder, dirigiéndose hacia él sin ningún ápice de duda. Nunca mejor dicho, la curiosidad mataba al gato.
Conforme más se acercaba hacia la figura misteriosa, lo que era una silueta en la lejanía, empezó a discernirse paulatinamente algunos detalles que hacían, de aquel ente, alguien completamente reconocible. De hecho, tan sólo un accesorio era necesario para identificar a aquella persona.- Ese casco... Tch... ¡Y una polla! Es Sohem... Con razón este poder... - Aventuró, estando ya a 20 metros frente a él, continuando reduciendo paso a paso la distancia con el hombre enmascarado. Miles de pensamientos pasaron y circularon a través de la mente de un desnudo y gatuno Garnet. Por un lado, estaba el evidente y claro hecho de lo violenta, agresiva y cruel que podía resultar el carácter de Sohem. Ya le generó dudas cuando Triana comentó en Skypiea que en el pasado mató a uno de los suyos, pero aquel temor se hizo aún más palpable cuando en la isla celestial no tuvo el pudor de matar a Yojimbo en frente de todos. Que los Alas Negras originales le tuvieran resquemor, era algo lógico y que el pelirrojo entendía completamente. Por el otro lado, estaba lo que Sasha, su hermanita y la luz de sus ojos, sentía hacia el cazarrecompensas. Aquella admiración y pura amistad que ella afirmaba tener con él, le hacía creer que realmente no era mala persona, simplemente alguien muy impulsivo y con mucho pronto. Era algo a lo que quería aferrarse, por el afán que sentía hacia la semioni.
Sin embargo, dentro de él, imperaba otra emoción. Una distinta y que se arremolinaba en su alma, como el huracán que acababa de sufrir. Desde que su actuación en el torneo de Zarutsuki, después de todas las penurias, inseguridades y obstáculos que había tenido que derribar y demoler durante su viaje, no podía evitar preguntarse ¿cuánto distaba realmente su fuerza de la del hombre enmascarado? ¿Cuánto había mejorado desde que le vio vapulear al hombre que sería el próximo rey de los piratas? Justamente, al haber vivido un viaje lleno de superaciones, algo le impulsaba a ir un nivel más allá, a hacer caso omiso de la misión con la que habían salido del Solar Karma y, egoístamente, medir su fuerza a riesgo de morir. Pero quién tiene miedo a morir, que no nazca. Sintiéndolo por Sasha, debía hacer caso y seguir sus propios instintos y, de paso, disipar sus dudas.- Por muy fan que sea mi compitruena de Sohem, ¿qué clase de hermano mayor sería si no pudiera protegerla de él si se le va la flapa? - La decisión estaba más que tomada. Estando a escasos 10 metros del cazador - y con el árbol a sus 7:00 y a unos 20 metros -, se detuvo, mirándole desde arriba debido a la diferencia de altura que poseía al estar transformado en su forma híbrida.- ¡Eh! Sohem, ¿es o no es? - Saludó con seriedad, alzando su mano izquierda para, seguidamente, pasar a señalarse a sí mismo con el pulgar de esa misma mano.- Garnet Matlock, no sé si me bicheas, pero el menda a ti te conoce bastante bien, no preguntes. - No quiso entrar más en detalle, sobraban las palabras y los motivos y, por supuesto, no quería meter a Sasha de por medio.- El caso... - Echó, en ese entonces, los hombros hacia atrás para, a continuación, flexionar sus piernas - pasando a apoyar todo su peso en la punta de sus dedos - y sus brazos de forma que, con la espalda ligeramente arqueada, adoptó una guardia, con ambos puños cerrados y que cubría la parte inferior de su nariz y boca hasta la mitad superior de su abdomen.
-
¡¡TE RETO A UN DUELO, AQUÍ Y AHORA, SOHEM!! ¡ES O NO ES!
-Vociferó, de forma breve y directa y estando preparado, listo y expectante ante cualquier respuesta tanto física como verbal por parte del enmascarado. La brisa mecía con calma y soltura el rojizo y largo cabello, casi antecediendo a la feroz contienda que se iba a dar en brevesAunque tuviera todas las de perder, pensaba darlo todo en aquel combate.
Contenido Oculto
INFO
![[Imagen: Tb4Z3O3.png]](https://imgur.com/Tb4Z3O3.png)
