RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno (IV) Manglar 46
#6
Mis suposiciones acerca de que me había topado con un miembro del Ejército Revolucionario habían dado en el centro de la diana. No era algo complicado de deducir para mí ya que además de haber echado un ojo a los posters de recompensa, no era la primera vez que me topaba con alguien del mismo grupo, además de haber sentido la lucha de clases por mí mismo en los años que pasé en Ballywood, una de las islas con más contrastes en lo social que he podido observar. No me cuadraba que pudiese ser un pirata debido al interés que tenía por sabotear la subasta de esclavos, si fuese pirata más bien querría colarse para robar el botín o emular lo sucedido con aquel cuartel de la Marina en el que el amigo de Karl se encontraba. Blanco y en botella.

Pese a ello, el mink se mostró más receptivo a hablar y se le notaba que poseía un corazón noble. Al menos mucho más que la anterior revolucionaria con la crucé mi camino, aquella patilarga que incluso antes de que pudiese darme cuenta siquiera de dónde estaba, me recibió con una amorosa patada en forma de látigo que casi me hizo vomitar el alma. Me pregunto cómo le estará yendo y si aún querrá bailar una bachata.

Maximiliano, que fue el nombre con el que se presentó, además de confiar en mis palabras me confesó que también venía de enfrentarse a uno de los Patriotas. — Espero que pudieses destruirlo, esas armas son un peligro y el lunático que las creó y envió debería enfrentarse a la justicia. A una justicia real. — No dejaba de preocuparme el hecho de que Bambú mencionase que el que se encontró él carbonizó a más civiles. Eso quería decir que los otros tres restantes podrían estar sueltos armando el mismo caos por la isla... o al menos esperaba que mi mensaje al almirante hubiese servido de algo para detenerlos. Al fin y al cabo yo desconocía cómo funcionaban y tampoco tenía poder sobre ellos.

Las palabras del panda denotaban cierto resquemor hacia mi organización. Yo tampoco podía culparle ya que el mundo es demasiado grande y complejo, cada uno somos esclavos de nuestras realidades, algo que se podía comprobar directamente dentro de mi propia División pese a que, en teoría, íbamos todos a una. Pero la mayor sorpresa fue cuando me ofreció unirme a los Revolucionarios. Tan sólo tenía que abandonar mi posición actual dentro de un lugar en el que sentía que tampoco encajaba, hacer un borrón y volver a empezar quizás rodeado de gente más afín a mí. Empezar quizás en un lugar en el que todos seríamos iguales y que trabajaríamos codo con codo para intentar que el mundo fuese un lugar más justo y feliz. ¿Seríamos capaces incluso de hacer que la gente pudiese vivir despreocupada como sucedía en el Reino de Samba del que procedía?. Quizás incluso podría volver por fin a mi casa. A mi casa de verdad. — Tu oferta suena tentadora... — comencé a rascarme la cabeza, dubitativo— por lo que me dices quizás podría ser por fin libre de pelear por lo que creo sin que un cargo superior tome represalias contra mí por caerle mal o chocar con sus ideales. Luchar por llevar mi justicia de condenar a aquellos que hacen daño y ayudar a que más niños no pasen por las dificultades por las que pasé yo. De verdad que agradezco tu oferta... pero me temo que he de rechazarla — coloqué mis brazos en jarra —. A pesar de todo la Marina es un símbolo de esperanza para todos aquellos que viven aterrorizados por los piratas y por los criminales — comencé a recordar el momento en el que llegamos a esta isla, antes del incidente, y los civiles nos recibieron con los brazos abiertos. Recordaba especialmente ese momento en el que me paré a jugar con un grupo de niños y, aunque fuese por un breve momento, el ambiente era tranquilo y se respiraba paz.— Creo que huir no ayudaría en mejorar la situación y creo que sería más útil si lucho desde dentro para lograr que la organización cambie y combata por conseguir un bien, un bien real... ¿me sigues?. Seré el último bastión en pie si hace falta — Realmente no sabía si yo podría conseguir todo aquello pero tenía que intentarlo al menos —. Y en cuanto a tu otra pregunta... no. No te detendré por querer sabotear la casa de subastas, eso me convertiría en un hipócrita. Además tampoco me ordenaron que la protegiese — Me encogí de hombros ya que realmente mi misión era esa. Hecha la ley, hecha la trampa — No te juzgaré si pese a todo me consideras un enemigo, cada uno es libre de seguir sus ideales — Finalicé mis palabras sin quitarle un ojo de encima, en guardia y alerta. Al fin y al cabo no sabía cómo podía actuar el panda después de mi discurso y Marcia me dio la lección de no relajarme, ya que pese a que no tuviese intención de luchar contra ella, eso no me garantizó que me partiese la boca.
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RE: RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno (IV) Manglar 46 - por Apolo Bahía - 10-03-2025, 07:04 PM

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