[Presente absoluto] El primer día del resto de tu vida
#1
Día 30 de Primavera, Año 15
Base G-19 de la Marina. Reino de Ilisia, West Blue

Jean apenas había logrado conciliar el sueño aquella noche. El proceso de inscripción en la Marina, gracias al nombre de su familia en la isla, había sido mucho más sencillo de lo que había esperado, aunque había hecho levantar más de una ceja de todos aquellos con los que había tenido que hablar. Sin embargo, su nombre había pasado todos los tramites necesarios con una velocidad y eficiencia que la joven rubia no supo decir si eran muy habituales. Si que le hicieron una pruebas físicas que, gracias a sus entrenamientos de baile y atletismo, pasó sin el mayor problema. Una vez con todos los papeles firmados, le habían hecho entrega de su uniforme y la habían ubicado en uno de los edificios de habitaciones con el resto de reclutas.

Debería haber podido respirar tranquila, pero nada más lejos. Era cierto, había esperado mucho más reparo por parte de las autoridades de la isla a su enrolamiento. O, al menos, que este se retrasase un día o dos por temas burocráticos. No habría tenido donde dormir. Había huido de casa únicamente con la espada familiar envuelta en una manta y ni siquiera tenía dinero encima. Temía que llamaran a sus padres para confirmar que, efectivamente, su hija se quería alistar en la Marina. Temía que algún alto mando de la isla, al enterarse, los avisara. Apenas unos pocos kilómetros la separaban de lo que hacía un día escaso era su hogar, donde todavía vivían su hermano, su madre y, por supuesto, su padre. Se los podía cruzar en cualquier momento, podían presentarse en los barracones en los que se encontraba y sacarla de los pelos para devolverla a la habitación de donde nunca deberían haber dejado que saliera.

Dio una vuelta más en aquella cama, tan dura y pequeña en comparación a la que tenía en su casa, mientras los rayos del sol comenzaban a iluminar toda la isla. El edificio donde se encontraba se dividía en habitaciones grandes con varias literas donde todos compartían espacio. Agarró más fuerte su almohada y dio un suspiro largo y controlado. Llevaba un tiempo sin poder llenar los pulmones del todo y no lograba quitarse aquel peso de la boca del estomago. No había dormido, pero tenía los ojos como platos y no sentía nada de cansancio.

- Es ansiedad. - dijo una voz que venía de arriba. Jean alzó la vista, algo inquieta, y vio que por la litera de encima asomaba una cara redonda, enmarcada por un pelo rizado, rebelde, de un hermoso color rubí. Unas pocas pecas salpicaban un rostro algo somnoliento - Siempre pasa los primeros días. A todos, independientemente de donde procedan. Es por empezar una nueva vida.

Jean se quedó mirando a aquella joven, valorando si era real o estaba teniendo una alucinación, sintoma de que quizá estaba más cansada de lo que creía.

- Mmm... ¿Hola? No quería asustarte, pero me ha parecido que no ibas a conciliar el sueño si no te decía que es normal estar así el primer día. - explicó mientras se retorcía sobre su cama, dejando caer medio cuerpo y ambos brazos hacía la cama de Jean, quedandose colgada boca abajo -  Me llamo Mel. Espero que estes tan callada porque mi belleza natural de recien levantada te quite el habla. - se quedó callada de repente, con la mano extendida ofreciéndosela a Jean - Si resultas ser muda ese comentario va a envejecer regular.

Jean reaccionó al fin, extendiendo su mano y estrechando la de Mel con una tímida sonrisa.

- No, yo... disculpa, supongo que estoy algo abrumada. Me llamo Jean. Un placer.

Mel sonrió de oreja a oreja y se descolgó de su cama hacía la de Jean, que se incorporó para dejar espacio a la joven que se sentó frente a ella cruzando las piernas.

- ¡Encantada, Jean! Es un nombre precioso. ¿Sabes? Me das buenas vibras. Creo que nos llevaremos bien. - dijo la joven de muy buen humor. Procedió a estirar los brazos hacía arriba mientras bostezaba - Descuida, me encargaré de enseñarte esto. Los primeros días siempre son duros, y viene bien tener a alguien que te guíe. 

Antes de que Jean pudiera responder, un estridente sonido de trompetas inundó el edificio, provocando ligeros gemidos de disgusto por todas las habitaciones. Mel sonrió.

- ¿Preparada?
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[Presente absoluto] El primer día del resto de tu vida - por Jean D´Orlanais - 10-03-2025, 08:14 PM

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