10-03-2025, 08:39 PM
Berry debió llevar ambas manos a su boca para no soltar una carcajada, la capitana había caído en su juego de manera más sencilla de lo que creía, si ya empezaba a gastar sus energías en golpear árboles llegaría hasta ella completamente exhausta, su sonrisa se ensanchó al ver que los árboles que caían estaban todavía lejos haciendo que no solo la capitana estuviera desperdiciando su fuerza si no que no tendría un camino de retorno seguro con tanta madera entre ellas. De solo pensarlo era como un pájaro ingresando voluntariamente a la boca de un gato, su arrogancia era tal que no había reparado en que mientras ella gastaba sus esfuerzos en derribar madera la liebre se tomaba un merecido descanso mascando una ramita entre sus labios y observando las nubes, buscando saber si una nevada podía aproximarse justo en el instante en que sus caminos pudieran cruzarse. Por un momento, el silencio reinó, Berry esperaba escuchar más palabras pero se sorprendió al ver que nada más caía ni que nada se aproximaba comenzaba a creer que su oponente era una cobarde y que realmente debería salir a cazar, pero recordó la primera ley de su tribu el estar ocultos hasta poder saltar al cuello de quienes quieran ponerte grilletes o forzarte a usar sus costumbres. Se irguió estirando su espalda contra el enorme tronco y luego giró sus ojos, todavía el único sonido era el del viento cuando el susurro del mismo pasó cerca de su rama agitando con suavidad las hojas. ― Esperaba más que solo tres o cuatro arbolitos, se ve que no eres tan fuerte que lástima, si puedes seguir avanzando a lo mejor me encuentres pero dudo que con tan poca fuerza puedas derribar un cuarto de este bosque... ― bromeó mientras esperaba que la provocación sirviera para cansar más a su oponente haciendo que destruya sin sentido el bosque sin darse cuenta de que tanta agitación podría conllevar demasiado peligro como un peligroso desgarro o una repercusión ya que algunos troncos no eran tan sencillos ella misma los usaba como saco de boxeo y en alguna que otra ocasión una mala patada le había repercutido demasiado en la pierna.
― Si te apuras puede que use mis garras para escribir mis iniciales en tu bonito rostro, así recuerdas a quien le perteneces gatita... ― provocó mientras se recostaba nuevamente en la rama, lista para saltar a su presa, esperaba que aquel discursito pudiera provocar una reacción en cadena, una carrera sin frenos hasta la posición donde ella le esperaba. Un oponente ofuscado, cansado y con más adrenalina que energías restantes, Berry era de esos cazadores que disfrutaban de devorar al oponente cansado lentamente buscando con cada palabra producir lo que tantas bestias hacían correr y correr hasta el cansancio, cuando finalmente las patadas lograban ingresar sin resistencia y el dolor se extendía sin esfuerzo en cada sacudida. El cuerpo de Berry se había recuperado lo suficiente, estaba lista para darle una lección a esa capitana, si había dominado el mar (cosa que realmente dudaba) no había prestado atención a los diferentes habitantes de un sitio tan extenso y solo recorrido la superficie. Ese modo de caza no era inventado por ella, varios animales lo usaban para gastar la menor cantidad de energía en la comida, los osos por ejemplo siempre aguardaban a que un pez salte a su boca, una hiena siempre perseguiría a su presa por días hasta que este solo cayera de cansancio y debiese someterse a su voraz apetito. Y ella, solo esperaba pacientemente en su territorio, en busca de que esa mujer cayese rendida a sus pies y nunca dicho de una manera tan literal.
― Si te apuras puede que use mis garras para escribir mis iniciales en tu bonito rostro, así recuerdas a quien le perteneces gatita... ― provocó mientras se recostaba nuevamente en la rama, lista para saltar a su presa, esperaba que aquel discursito pudiera provocar una reacción en cadena, una carrera sin frenos hasta la posición donde ella le esperaba. Un oponente ofuscado, cansado y con más adrenalina que energías restantes, Berry era de esos cazadores que disfrutaban de devorar al oponente cansado lentamente buscando con cada palabra producir lo que tantas bestias hacían correr y correr hasta el cansancio, cuando finalmente las patadas lograban ingresar sin resistencia y el dolor se extendía sin esfuerzo en cada sacudida. El cuerpo de Berry se había recuperado lo suficiente, estaba lista para darle una lección a esa capitana, si había dominado el mar (cosa que realmente dudaba) no había prestado atención a los diferentes habitantes de un sitio tan extenso y solo recorrido la superficie. Ese modo de caza no era inventado por ella, varios animales lo usaban para gastar la menor cantidad de energía en la comida, los osos por ejemplo siempre aguardaban a que un pez salte a su boca, una hiena siempre perseguiría a su presa por días hasta que este solo cayera de cansancio y debiese someterse a su voraz apetito. Y ella, solo esperaba pacientemente en su territorio, en busca de que esa mujer cayese rendida a sus pies y nunca dicho de una manera tan literal.
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