14-03-2025, 02:40 PM
El corazón me dio un vuelco cuando vi que ni Quetzalli pudo contraatacar contra aquel marine. No me lo podía creer, si yo fallaba estaba acostumbrado a que fuera el quien contraatacara. Sabía de su fuerza más que de sobra, pero esta vez, si queríamos salir de esta, tendríamos que dar lo mejor de nosotros, tendríamos que atacar juntos, o si no… La “justicia” haría su papel, y Artur, aquella torre alada de de cuatro metros, también se vio superada por aquel Gyogin.
Trataba de seguir sus movimientos con torpeza, pero tras la paliza a mis compañeros este paró unos metros separado de estos, cerca de su posición inicial y de nuevo con el mar a unos metros a su espalda. En el momento que este paró mi pierna derecha se clavó con fuerza en la tierra para dirigirme ahora a mi izquierda, acercándome cada vez más a él.
Como acto de superioridad este comenzó a hablarnos, menospreciándonos, como si realmente no le supusiéramos ninguna clase de reto. Pero a la vez que éste pronunciaba sus palabras yo pronuncié otras, entre dientes, mientras la rabia e impotencia me consumían. -Gyogin Karate: Uchimizu. -Tras esto realicé un sutil pero efectivo movimiento con mi mano derecha, la cual mantenía cera de mi cintura, con el cual una gota no sabía bien si de sudor o sangre fue disparada con potencia al cuerpo de nuestro rival. El cual apenas había terminado de provocarnos.
Pero esto no terminaba, ya que no me detuve, a pesar de haber disparado seguí corriendo hacia su dirección. Aun me dolía cada músculo, cada tendón y cada hueso se resentían. Pero pese a ello, adoptando una pose baja, y prácticamente acto seguido de disparar mi única mano agarró la empuñadura de mi espada y con un tono entré cabreado, con mi voz algo temblorosa llegar a pronunciar. -Gyogin Kendo: Marlin Slash. -Y como si de un cohete se tratase salí despedido, cubriendo la distancia que me quedaba contra el pez globo, prácticamente agachado y con un elegante movimiento desenvainé mi arma para atacar su pierna derecha y debido a la inercia seguir unos cuantos metros más terminando en su flanco izquierdo un poco a su espalda.
Tras mi ofensiva salté con todas mis fuerzas cerca de mis compañeros de nuevo para volver a terminar con unas palabras. -Ya os llevasteis a mi madre, me la arrebatasteis de mi lado. Después de ella, ahora solo me queda Quetzalli, y haré todo lo que esté en mi mano para que no os llevéis a mi nuevo hermano~gero. -Le miré de nuevo con determinación, con katana en mano, dispuesto a luchar hasta el final si es que se daba el caso.
Trataba de seguir sus movimientos con torpeza, pero tras la paliza a mis compañeros este paró unos metros separado de estos, cerca de su posición inicial y de nuevo con el mar a unos metros a su espalda. En el momento que este paró mi pierna derecha se clavó con fuerza en la tierra para dirigirme ahora a mi izquierda, acercándome cada vez más a él.
Como acto de superioridad este comenzó a hablarnos, menospreciándonos, como si realmente no le supusiéramos ninguna clase de reto. Pero a la vez que éste pronunciaba sus palabras yo pronuncié otras, entre dientes, mientras la rabia e impotencia me consumían. -Gyogin Karate: Uchimizu. -Tras esto realicé un sutil pero efectivo movimiento con mi mano derecha, la cual mantenía cera de mi cintura, con el cual una gota no sabía bien si de sudor o sangre fue disparada con potencia al cuerpo de nuestro rival. El cual apenas había terminado de provocarnos.
Pero esto no terminaba, ya que no me detuve, a pesar de haber disparado seguí corriendo hacia su dirección. Aun me dolía cada músculo, cada tendón y cada hueso se resentían. Pero pese a ello, adoptando una pose baja, y prácticamente acto seguido de disparar mi única mano agarró la empuñadura de mi espada y con un tono entré cabreado, con mi voz algo temblorosa llegar a pronunciar. -Gyogin Kendo: Marlin Slash. -Y como si de un cohete se tratase salí despedido, cubriendo la distancia que me quedaba contra el pez globo, prácticamente agachado y con un elegante movimiento desenvainé mi arma para atacar su pierna derecha y debido a la inercia seguir unos cuantos metros más terminando en su flanco izquierdo un poco a su espalda.
Tras mi ofensiva salté con todas mis fuerzas cerca de mis compañeros de nuevo para volver a terminar con unas palabras. -Ya os llevasteis a mi madre, me la arrebatasteis de mi lado. Después de ella, ahora solo me queda Quetzalli, y haré todo lo que esté en mi mano para que no os llevéis a mi nuevo hermano~gero. -Le miré de nuevo con determinación, con katana en mano, dispuesto a luchar hasta el final si es que se daba el caso.
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