16-03-2025, 08:47 PM
(Última modificación: 16-03-2025, 09:23 PM por Jean D´Orlanais.)
El chico giró la vista lentamente mientras los pies de Jean se detenían frente a él. La joven mostró una cálida y solicita sonrisa. No era que fuese su labor servir de guía a los extraños que se pasearan por la base G-19, pero Jean tenía una amabilidad innata y unas ganas de ayudar a quien fuera que le obligaban siempre a pararse e intentar poner su granito de arena en cualquier momento.
Aquel momento fue algo largo. A ambos lados de los jóvenes pasaban marines que giraban la cabeza con el ceño fruncido o una ceja levantada. Jean mantuvo la sonrisa, aunque con el paso de cada segundo está iba manteniéndose de forma más forzada. Frente a él, el chico peliblando había parpadeado una vez, y a partir de ahí se había quedado con la mirada perdida en la joven marine rubia. La boca abierta, con algo de saliva asomando y cayendo lentamente por la comisura.
- Vale, creo que a este le pasa algo... - pensó la joven con una pequeña gota de sudor cayéndole por la sien.
¿Podría tratarse de algún joven que se había pasado veinte pueblos con la bebida y no sabía donde se encontraba? ¿Tal vez un joven traumatizado por algún pasado truculento que venía a pedir ayuda? ¿O simplemente uno al que le había dado un telele en el momento más preciso? Había algo de vida en aquellos ojos, eso estaba claro. Puede que incluso demasiada vida para el aparente estado de catatonia en el que se encontraba el joven. Jean se llevó el puño cerrado frente a los labios y carraspeo ligeramente.
Como si de un truco de hipnotismo se tratase, el joven parpadeo de nuevo y agitó la cabeza, como si volviera de un trance después de que un mago hubiese chasqueado sus dedos. El chico tose, se aclara la garganta y, con una sonrisa, logra presentarse. La voz ronca y rasgada no pega a un joven de su apariencia, piensa Jean. Le ofrece a la joven un papel que esta recoge. Aguanta con una mano su cartapacio mientras con la otra lee la nota, alternando la mirada entre esta y el joven.
- Suena como si se hubiese despertado después de una resaca de tres días... - dice para sus adentros. - Pero esto... Es un encargo que parece real...
Jean levantó la mirada y volvió a centrarse en aquellos ojos rojos, que parecían chispear, valorando que pensar de aquel chico.
- Encanta Casca, me llamo Jean. - se presentó la rubia con una dulce sonrisa y un pequeño movimiento de cabeza. Bajo de nuevo la vista hacía la nota y alzó ambas cejas al intentar leerla rapidamente.
Jean tuvo que releer varias veces la nota para entender bien lo que decía. Y, aun así, no terminaba de comprender bien el mensaje. Volvió a centrar su vista en Casca, al que miró de arriba a abajo al tiempo que la primera impresión de que el joven era un tipo algo alelalo se salía de sus gráficas internas.
- Bueno... Realmente esto implica que alguien necesita ayuda... - dijo Jean mordiéndose el labio inferior, planteándose cual sería la mejor manera de abordar la situación. - ¿La... has escrito tú? - aventuró la joven
No podía obviar el hecho de que la nota indicaba a un tal "Folk" que estaba "fuera de sin" y que era un "peligro para tós nsotros". Quien era el tal Folk era una de las primeras preguntas a las que había que responder. La segunda, cómo estaba implicado aquel joven. Si la nota la había escrito él o un conocido suyo, bien podía haberse acercado a la G19 buscando ayuda de la Marina. Si aquel era el caso, tenía que sacar de Casca toda la información que pudiera antes de mandarlo a la enfermería e ir con la historia a alguno de sus superiores.
Aquel momento fue algo largo. A ambos lados de los jóvenes pasaban marines que giraban la cabeza con el ceño fruncido o una ceja levantada. Jean mantuvo la sonrisa, aunque con el paso de cada segundo está iba manteniéndose de forma más forzada. Frente a él, el chico peliblando había parpadeado una vez, y a partir de ahí se había quedado con la mirada perdida en la joven marine rubia. La boca abierta, con algo de saliva asomando y cayendo lentamente por la comisura.
- Vale, creo que a este le pasa algo... - pensó la joven con una pequeña gota de sudor cayéndole por la sien.
¿Podría tratarse de algún joven que se había pasado veinte pueblos con la bebida y no sabía donde se encontraba? ¿Tal vez un joven traumatizado por algún pasado truculento que venía a pedir ayuda? ¿O simplemente uno al que le había dado un telele en el momento más preciso? Había algo de vida en aquellos ojos, eso estaba claro. Puede que incluso demasiada vida para el aparente estado de catatonia en el que se encontraba el joven. Jean se llevó el puño cerrado frente a los labios y carraspeo ligeramente.
Como si de un truco de hipnotismo se tratase, el joven parpadeo de nuevo y agitó la cabeza, como si volviera de un trance después de que un mago hubiese chasqueado sus dedos. El chico tose, se aclara la garganta y, con una sonrisa, logra presentarse. La voz ronca y rasgada no pega a un joven de su apariencia, piensa Jean. Le ofrece a la joven un papel que esta recoge. Aguanta con una mano su cartapacio mientras con la otra lee la nota, alternando la mirada entre esta y el joven.
- Suena como si se hubiese despertado después de una resaca de tres días... - dice para sus adentros. - Pero esto... Es un encargo que parece real...
Jean levantó la mirada y volvió a centrarse en aquellos ojos rojos, que parecían chispear, valorando que pensar de aquel chico.
- Encanta Casca, me llamo Jean. - se presentó la rubia con una dulce sonrisa y un pequeño movimiento de cabeza. Bajo de nuevo la vista hacía la nota y alzó ambas cejas al intentar leerla rapidamente.
Cita:Nesesitemos de alluda, las caies del suvurbió 2 estan perdidas, nuestres familias destruidas. Desde qie se llevo acabo la rededa, el consumo a vajado, los chicos estan nerviosos y nuestro kerido Folk, el bueno de Folk... Alguien tien que acabar con sus sufrimientos, está fuera de sin, e un peligro para tós nsotros. Ofreceremo lo pogo que tenemo al q sea capas de ponerle en el canmino de la tunbas.
Jean tuvo que releer varias veces la nota para entender bien lo que decía. Y, aun así, no terminaba de comprender bien el mensaje. Volvió a centrar su vista en Casca, al que miró de arriba a abajo al tiempo que la primera impresión de que el joven era un tipo algo alelalo se salía de sus gráficas internas.
- Bueno... Realmente esto implica que alguien necesita ayuda... - dijo Jean mordiéndose el labio inferior, planteándose cual sería la mejor manera de abordar la situación. - ¿La... has escrito tú? - aventuró la joven
No podía obviar el hecho de que la nota indicaba a un tal "Folk" que estaba "fuera de sin" y que era un "peligro para tós nsotros". Quien era el tal Folk era una de las primeras preguntas a las que había que responder. La segunda, cómo estaba implicado aquel joven. Si la nota la había escrito él o un conocido suyo, bien podía haberse acercado a la G19 buscando ayuda de la Marina. Si aquel era el caso, tenía que sacar de Casca toda la información que pudiera antes de mandarlo a la enfermería e ir con la historia a alguno de sus superiores.
