17-03-2025, 07:55 PM
Juramentada se clavó en la garganta de aquel pequeño oni - que de pequeño no tenía nada, pero para su especie sí lo era - y la sangre brotó de la punción y de sus labios, sintiendo que este sería el final del demoníaco capitán de los Mushoku en quien los medios habían puesto el foco. Pero no podía decir que de los tres presentes fuera el prófugo a quien más me interesase arrestar, pues si, tenía mis asuntos personales con él al haber liderado la destrucción de la base naval del G-65 y con ello, haber matado a muchos buenos hombres y mujeres que velaban por el interés colectivo y el bien común. Pero también tenía sendos problemas con los otros dos espadachines que había dejado a mi espalda. Triana Tempesta por su parte... sabía de sobra, como todo Marine que se preciase - y más con mi cargo - que la matriarca de los Tempesta sólo querría recuperar a su hija viva, y el hecho de estar bajo las órdenes - hasta ahora al menos - de ese impresentable hijo del diablo de la revolución, Yojimbo, el tercero de su sangre y nombre y haber heredado su tripulación para continuar con su legado y palabra, realmente me provocaban escozor y molestia. Y ni hablar del tercero en discordia, miembro de facto del ejército revolucionario en si, la peor calaña posible del mundo, los peores criminales que se pudiera uno echar a la cara y los...
Una ingente y masiva cantidad de agua me empapó por completo y me sacó del estupor y la quietud con la que estaba analizando todo lo sucedido y por acontecer, empujándome unos metros hacia atrás y, para cuando llevé mi mano a mi rostro para secar mis ojos y apartar mis cabellos, el oni humeante se lanzó sobre mi con un rápido tajo hacia mi mano, seccionando carne, músculo y tejidos por igual obligándome a... ¿soltar a Juramentada?
La firme y recta empuñadura de aquella gloriosa arma abandonó mi tacto y se precipitó hacia el vacío, hacia mis propios pies y mientras alzaba mi rostro para volver a enfocar a mi atacante, desorientado y algo confundido, traté de convertirme en viento para cambiar de posición y recuperarme pero fui incapaz, haciendo que un segundo corte consiguiera herirme en la garganta, cortándola. Parecía una venganza a la altura de haber apuñalado la suya.
El reflejo fue inmediato, llevé mi mano herida hacia mi garganta, tratando de apretar ambas heridas al mismo tiempo y procurando terminar con la hemorragia, mientras activaba mi haki de observación sabiéndome vendido a mis propias habilidades y limitaciones derivadas de estas. No podía descuidarme. Aquel... monstruo, el "Mata Héroes" o como lo llamase la prensa, había conseguido herirme con trucos sucios y jugarretas sin honor y no sólo una ¡si no dos veces!
¿Cómo era posible que alguien tan mediocre consiguiera herirme? ¡Había entrando muchísimo! ¡Era un Almirante! Se suponía que estaba en la cúspide de la guerra. Sólo debía haber sido posible por sus trucos. Esos sucios trucos que hacían la clase de personas sin honor ni recursos para ganar una batalla limpiamente. Los cobardes como ese... "Mata Héroes".
— Escorfg courfgt — traté de hablar, comenzando a toser sangre fruto del corte de mi garganta y activando entonces el busoshoku en ambos brazos, tanto el que estaba usando para empujar mi mano herida contra mi garganta cercenada, como el que tenía libre, comencé a agacharme para tratar de recuperar mi arma. Sin los poderes de mi akuma no mi y desarmado, estando rodeado como estaba, sólo me quedaba esperar a que el viento soplase a mi favor y me secase lo suficiente como para poder terminar de esto de una vez por todas, poniendo a estas pobres almas en desgracia tras unos barrotes.
Una ingente y masiva cantidad de agua me empapó por completo y me sacó del estupor y la quietud con la que estaba analizando todo lo sucedido y por acontecer, empujándome unos metros hacia atrás y, para cuando llevé mi mano a mi rostro para secar mis ojos y apartar mis cabellos, el oni humeante se lanzó sobre mi con un rápido tajo hacia mi mano, seccionando carne, músculo y tejidos por igual obligándome a... ¿soltar a Juramentada?
La firme y recta empuñadura de aquella gloriosa arma abandonó mi tacto y se precipitó hacia el vacío, hacia mis propios pies y mientras alzaba mi rostro para volver a enfocar a mi atacante, desorientado y algo confundido, traté de convertirme en viento para cambiar de posición y recuperarme pero fui incapaz, haciendo que un segundo corte consiguiera herirme en la garganta, cortándola. Parecía una venganza a la altura de haber apuñalado la suya.
El reflejo fue inmediato, llevé mi mano herida hacia mi garganta, tratando de apretar ambas heridas al mismo tiempo y procurando terminar con la hemorragia, mientras activaba mi haki de observación sabiéndome vendido a mis propias habilidades y limitaciones derivadas de estas. No podía descuidarme. Aquel... monstruo, el "Mata Héroes" o como lo llamase la prensa, había conseguido herirme con trucos sucios y jugarretas sin honor y no sólo una ¡si no dos veces!
¿Cómo era posible que alguien tan mediocre consiguiera herirme? ¡Había entrando muchísimo! ¡Era un Almirante! Se suponía que estaba en la cúspide de la guerra. Sólo debía haber sido posible por sus trucos. Esos sucios trucos que hacían la clase de personas sin honor ni recursos para ganar una batalla limpiamente. Los cobardes como ese... "Mata Héroes".
— Escorfg courfgt — traté de hablar, comenzando a toser sangre fruto del corte de mi garganta y activando entonces el busoshoku en ambos brazos, tanto el que estaba usando para empujar mi mano herida contra mi garganta cercenada, como el que tenía libre, comencé a agacharme para tratar de recuperar mi arma. Sin los poderes de mi akuma no mi y desarmado, estando rodeado como estaba, sólo me quedaba esperar a que el viento soplase a mi favor y me secase lo suficiente como para poder terminar de esto de una vez por todas, poniendo a estas pobres almas en desgracia tras unos barrotes.
Bélico
Akuma no mi
Gasto y Daño
Inventario
Orden de posteo
