19-03-2025, 01:10 AM
Para ser un trabajo que prometía mucho la mink se la pasó sentada cerca de la puerta, a veces parecía una estatua que se asomaba al olfatear algo y desaparecía en las sombras. Rick esperaba que la presencia de una mink pudiese atraer clientes, al menos que fueran solo a mirar a una belleza exótica que poco o nada dejaba a la imaginación. La tienda de empeños sobrevivía más por el comercio de joyas y lingotes que por los empeños, eran más un punto destinado a satisfacer a los viajeros que buscaran fortuna tras haberse pateado medio bosque en el proceso y quisieran malgastar sus berries en el anillo de plata que había usado algún famosete. Berry no conocía nada de lo que el calvo comentaba, hablaba de grandes forajidos, poderosos marinos y los más grandes artistas que hubieran pisado esas tierras. Incluso presumía de una tarjeta firmada por un hombre que había estado en el Grand Line, vaya uno a saber si eso era cierto o solo una locura más plantada para promocionar los productos que llevaban más de un mes en la repisa.
— ¿Armas? No sabía que también las comerciaban... — los ojos de Berry brillaron al ver algunas espadas y rifles expuestos, el calvo desenfundó un sable y para desgracia de todos tenía un largo historial de dueños. — Este sable oerteneció a un pirata muy famoso, usualmente lo tenía enfundado pero se decía que era capaz de cortar el cielo, claro que debimos restaurarlo la funda no era la original y debió construirse una nueva empuñadura. Cuesta veinte mil berries pero yo al sujeto le di cinco y me estaba arriesgando. — expresó con gran vocación el calvo mientras el viejo se acercaba. — Y vaya que te arriesgaste Rick, ese pedazo de chatarra lleva más de cinco años aquí y no hemos visto ni un interesado. Tampoco creo que nuestra amiga zorra quiera comprarlo, si sus patadas son tan peligrosas como dice Chum será mejor pagarle el triple por no haberte matado. — gruñó el anciano ajustando su sombrero y volviendo a la oficina, no era un mal jefe pero siempre recalcaba los malos tratos que Rick y Chum hacían al creer que el coleccionismo era algo habitual en esa isla.
Justo cuando parecía que aquella charla sería lo último del día un cliente apareció, cruzó miradas con Berry algo asustado de ver a un animal erguido aunque pareció ignorarle al ser recibido por Rick y Chum, el hombre enseñó un timón pidiendo unos cuantos berries por el mismo. Berry alzó la mirada, algo en el objeto no le cuadraba, aunque los hombres comenzaron a regatear y negociar. Según el sujeto el timón era de un barco famoso con mucho uso, algo que volvió a levantar las sospechas de la mink, quien lentamente olfateó la madera del mismo en medio de la negociación espantando al hombre. — ¿Berry que haces? Rick estaba por llamar a su experto en timones, aunque creo que el viejo Zach se retiró de la carpintería hace más de diez años... — preguntó Chum curioso porque la zorra nunca se movía sin que algo le llamase la atención. — No es necesario, este hombre miente, este timón es uno virgen, nunca se usó en el mar y pueden verlo en la madera no tiene signos de ser reparada ni haber estado en contacto con la intemperie. Además el timón de un barco es más grande, no imagino ni a una corbeta moverse con esta cosa. — los tres hombres abrieron la boca al escuchar que Berry sabía algo, algo que no fuese dar patadas e incluso sus argumentos eran muy sólidos. — ¿Qué? Navegar es algo necesario para llegar ¿O creían que nací en el bosque?, no soy una experta pero conozco lo suficiente como para saber cuando una cosa no sería viable. — se cruzó de brazos sonriente mientras Rick rechazaba el trato, por una vez en la vida no había tenido que pagar de más por un experto.
— ¿Armas? No sabía que también las comerciaban... — los ojos de Berry brillaron al ver algunas espadas y rifles expuestos, el calvo desenfundó un sable y para desgracia de todos tenía un largo historial de dueños. — Este sable oerteneció a un pirata muy famoso, usualmente lo tenía enfundado pero se decía que era capaz de cortar el cielo, claro que debimos restaurarlo la funda no era la original y debió construirse una nueva empuñadura. Cuesta veinte mil berries pero yo al sujeto le di cinco y me estaba arriesgando. — expresó con gran vocación el calvo mientras el viejo se acercaba. — Y vaya que te arriesgaste Rick, ese pedazo de chatarra lleva más de cinco años aquí y no hemos visto ni un interesado. Tampoco creo que nuestra amiga zorra quiera comprarlo, si sus patadas son tan peligrosas como dice Chum será mejor pagarle el triple por no haberte matado. — gruñó el anciano ajustando su sombrero y volviendo a la oficina, no era un mal jefe pero siempre recalcaba los malos tratos que Rick y Chum hacían al creer que el coleccionismo era algo habitual en esa isla.
Justo cuando parecía que aquella charla sería lo último del día un cliente apareció, cruzó miradas con Berry algo asustado de ver a un animal erguido aunque pareció ignorarle al ser recibido por Rick y Chum, el hombre enseñó un timón pidiendo unos cuantos berries por el mismo. Berry alzó la mirada, algo en el objeto no le cuadraba, aunque los hombres comenzaron a regatear y negociar. Según el sujeto el timón era de un barco famoso con mucho uso, algo que volvió a levantar las sospechas de la mink, quien lentamente olfateó la madera del mismo en medio de la negociación espantando al hombre. — ¿Berry que haces? Rick estaba por llamar a su experto en timones, aunque creo que el viejo Zach se retiró de la carpintería hace más de diez años... — preguntó Chum curioso porque la zorra nunca se movía sin que algo le llamase la atención. — No es necesario, este hombre miente, este timón es uno virgen, nunca se usó en el mar y pueden verlo en la madera no tiene signos de ser reparada ni haber estado en contacto con la intemperie. Además el timón de un barco es más grande, no imagino ni a una corbeta moverse con esta cosa. — los tres hombres abrieron la boca al escuchar que Berry sabía algo, algo que no fuese dar patadas e incluso sus argumentos eran muy sólidos. — ¿Qué? Navegar es algo necesario para llegar ¿O creían que nací en el bosque?, no soy una experta pero conozco lo suficiente como para saber cuando una cosa no sería viable. — se cruzó de brazos sonriente mientras Rick rechazaba el trato, por una vez en la vida no había tenido que pagar de más por un experto.
