20-03-2025, 03:33 AM
Definitivamente casi no lo contamos, mi corazón casi se paró cuando vi a aquella bestia con los ojos llenos de ira lanzarse a por Quetzalli, pensando que este marine iba a acabar con nuestras vidas. Pero en el momento justo, cuando pensaba que todo iba a terminar este. ¿Nos dio la razón? Un marine acababa de dar la razón a unos piratas. Esto era nuevo. Pero me quedé estático escuchando sus palabras mientras cargaba con nuestro compañero de cuatro metros.
Mi respiración era errática y sentía un dolor intenso por todo mi cuerpo, pese a mantenerme consciente.Cada palabra de sus discurso, cada frase, también dolía. Su sentido de la justicia, su falta de medios, su visión de la banda a la que habíamos entrado recientemente. Había tantas cosas que quería decirle, tantas cosas que me hubiese gustado debatir con él.
En un principio sí, el sabía que en la marina había gente corrupta y, que estaban divididos. ¿Divididos? Esa palabra me sorprendió. Siempre había considerado a la marina como un ente. Una mente colmena que devora y destruye todo a su paso, y debido a esto, a veces me olvido que son personas… Que pensarán de forma diferente.
Más cosas llamaron mi atención, la pérdida de su hermano a manos de unos piratas. Por un momento casi salto, quería exigir que porque unos carbones le separaran de su familia no todos éramos así. Yo nunca… Me entristecí por un momento. El maldito zorro… tal vez ese marine tuviera razón, con lo de los mushoku. Yo no quería ser como ellos. Más de uno me apoyó en matar a la hija de aquel que amputó mi brazo si nos la encontrábamos en la casa de subastas.
Miré al suelo sintiendo las manos de mi hermano alado a mi espalda. -Yo… También tengo mi modelo de justicia. No me uniré a la marina como ha dicho Quetzalli Jr. -Mi tono de voz se puso serio por primera vez en mucho tiempo. Me había sembrado una semilla de duda en mi subconsciente. -Nunca se me ha dado seguir bien órdenes y siendo sincero, no creo que se me de bien ser vuestro compañero. No obstante puedo prometerte una cosa. Jamás haré algo en contra de mi moral. Nunca me deshonraré como guerrero, estaré con los mushoku pero nunca haré algo en contra de mis valores~gero. -Prometí mientras me inclinaba para mostrar respeto a aquella persona que hace unos minutos era mi rival. -VOLVAMOS A PLEAR MÁS ADELANTE FUGUWU. -Grité mientras volvía a levantar la mirada viendo como éste se llevaba definitivamente a nuestro compañero. Ni de coña esto iba a acabar así. Fuguwu, me habías abierto los ojos. Me has hecho darme cuenta que jamás debía dudar de mi sentido de la justicia. Y en este momento decía: “No dejes que se lleven a Artur”. No sabía con qué cara iba a mirar a Ashura tras esto. Ya que pese a querer recuperarle mi cuerpo ya no respondía.
-Capitán. Tú me debes un brazo, yo te debo el recuperar a Artur… -Susurré para mi mismo mientras me giraba para ver a Quetzalli, estaba casi tan herido y medio muerto como yo, ambos estábamos para el arrastre. Escupí al suelo, más sangre que saliva. -Artur… ¿Es un niño? -Dije bastante sorprendido. -Bueno, eso da igual. Pero tenemos que hablar con los demás. No podemos dejar que se lo lleven.
Solté mientras mi hermano de otra madre, la persona que más me importaba en estos momentos y yo, salíamos de aquel manglar con dificultad, mi cuerpo pesaba y estaba seguro que el suyo también. -Nunca perdamos nuestros valores y nuestro orgullo de guerreros… y se llama Fuguwu, no Tuculo o lo que quiera que hayas dicho~gero. -Me quejé de su falta de memoria mientras otra pregunta más importante llegaba a mi mente. ¿Cómo se llega al barco?
Mi respiración era errática y sentía un dolor intenso por todo mi cuerpo, pese a mantenerme consciente.Cada palabra de sus discurso, cada frase, también dolía. Su sentido de la justicia, su falta de medios, su visión de la banda a la que habíamos entrado recientemente. Había tantas cosas que quería decirle, tantas cosas que me hubiese gustado debatir con él.
En un principio sí, el sabía que en la marina había gente corrupta y, que estaban divididos. ¿Divididos? Esa palabra me sorprendió. Siempre había considerado a la marina como un ente. Una mente colmena que devora y destruye todo a su paso, y debido a esto, a veces me olvido que son personas… Que pensarán de forma diferente.
Más cosas llamaron mi atención, la pérdida de su hermano a manos de unos piratas. Por un momento casi salto, quería exigir que porque unos carbones le separaran de su familia no todos éramos así. Yo nunca… Me entristecí por un momento. El maldito zorro… tal vez ese marine tuviera razón, con lo de los mushoku. Yo no quería ser como ellos. Más de uno me apoyó en matar a la hija de aquel que amputó mi brazo si nos la encontrábamos en la casa de subastas.
Miré al suelo sintiendo las manos de mi hermano alado a mi espalda. -Yo… También tengo mi modelo de justicia. No me uniré a la marina como ha dicho Quetzalli Jr. -Mi tono de voz se puso serio por primera vez en mucho tiempo. Me había sembrado una semilla de duda en mi subconsciente. -Nunca se me ha dado seguir bien órdenes y siendo sincero, no creo que se me de bien ser vuestro compañero. No obstante puedo prometerte una cosa. Jamás haré algo en contra de mi moral. Nunca me deshonraré como guerrero, estaré con los mushoku pero nunca haré algo en contra de mis valores~gero. -Prometí mientras me inclinaba para mostrar respeto a aquella persona que hace unos minutos era mi rival. -VOLVAMOS A PLEAR MÁS ADELANTE FUGUWU. -Grité mientras volvía a levantar la mirada viendo como éste se llevaba definitivamente a nuestro compañero. Ni de coña esto iba a acabar así. Fuguwu, me habías abierto los ojos. Me has hecho darme cuenta que jamás debía dudar de mi sentido de la justicia. Y en este momento decía: “No dejes que se lleven a Artur”. No sabía con qué cara iba a mirar a Ashura tras esto. Ya que pese a querer recuperarle mi cuerpo ya no respondía.
-Capitán. Tú me debes un brazo, yo te debo el recuperar a Artur… -Susurré para mi mismo mientras me giraba para ver a Quetzalli, estaba casi tan herido y medio muerto como yo, ambos estábamos para el arrastre. Escupí al suelo, más sangre que saliva. -Artur… ¿Es un niño? -Dije bastante sorprendido. -Bueno, eso da igual. Pero tenemos que hablar con los demás. No podemos dejar que se lo lleven.
Solté mientras mi hermano de otra madre, la persona que más me importaba en estos momentos y yo, salíamos de aquel manglar con dificultad, mi cuerpo pesaba y estaba seguro que el suyo también. -Nunca perdamos nuestros valores y nuestro orgullo de guerreros… y se llama Fuguwu, no Tuculo o lo que quiera que hayas dicho~gero. -Me quejé de su falta de memoria mientras otra pregunta más importante llegaba a mi mente. ¿Cómo se llega al barco?
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