[P.Relativo/Recolección] - Llenando la despensa
#1
Día 60 del año 14, Otoño - 9:54 a.m.
Archipiélago Sabaody - Manglar 0

- A ver, ¿qué puedo prepararle hoy a estos para jalar? - Se preguntaba un meditativo Garnet, sentado en el escritorio de su habitación, tras haber empezado el día con un buen y caliente vaso de leche y unas tostadas con jamón y aceite. Gran parte de su rol de cocinero se basaba en preparar una dieta equilibrada, sana a la par que deliciosa para que sus amigos pudieran estar llenos de energía durante todo el día y darlo todo en sus quehaceres. Era una tarea que, si bien se podía hacer complicada, era necesaria si quería asegurarse del bienestar de su banda. Además, cada día que pasaba, el pelirrojo sentía que le iba cogiendo más gusto al arte culinario y, aunque actualmente era capaz de elaborar platos más que decentes, sentía que debía seguir refinando y puliendo sus habilidades entre los fogones para explotar al máximo los paladares y papilas gustativas de sus coleguis.- A ver que hay en la despensa... -Comentó, mientras despegaba su semidesnudo culo - pues iba con un tanga, para variar, de color rojo - y se dirigía a la cocina común que compartían en la posada los Alas Negras. A pesar de que esa habitación realmente era común para todo los huéspedes del edificio, Garnet consiguió convencer a la anciana regente del hostal para que pudiera usarlo tanto para elaborar sus creaciones culinarias como para almacenar los ingredientes y la materia prima necesaria para sus platos.

Cuando llegó a la vacía cocina, esquivó las encimeras - pues habías algunas dispuestas justo en el centro de la sala, al igual que había otras que lindaban con las paredes - para dirigirse hacia una puerta de acero y con un ventanuco de cristal templado que había al fondo y que, efectivamente, daba a la despensa. Una vez estuvo frente a ella, agarró el pomo de la puerta y, tras abrirla lentamente y dejar que la luz de la sala anterior iluminara parcialmente el almacén de alimentos, el terror se dibujó en su cara.- ¿Huh? - Dijo, al ver que el estante que tenía justo al frente estaba completamente vacío.- ¿Huh? - Repitió, al girar su cabeza hacia su derecha y ver como en el estante de dicho lado no había nada de alimentos.- ¿Huh? - Emitió un penúltimo sonido, al girarse esta vez a su izquierda, observando el mismo resultado.- ¿¡¡HUUUUUUHH!!? - Exclamó, alterado y con las manos en la cabeza, al ver que no había nada con lo que poder cocinar.- Seguro que ha sido cosa de Kenzo, Sasha y Jolyne... - Aparto las manos de su cabeza, pasando a mirar hacia el techo y apretando sus manos con fuerza.- Seguro que no paran de papear a escondidas, ¿es o no es? - Rechinaba sus dientes, hasta que terminó por aceptar la realidad y suspirar, aflojando también sus manos.- Que se le va a hacer, habrá que salir y hacerse una compra en condiciones, ¿es o no es? - Comentó, dándose la media vuelta, empezando a salir de la despensa y de la cocina.

Tras ir a su habitación y coger su zurrón con el dinero que pudiera hacerle falta, Garnet salió de la posada con el objetivo de ir hacia la zona comercial del Manglar 0. Durante su estancia en el archipiélago, había dado con varios puestos mercantiles en el mercadillo del islote en los que se vendían diversas piezas alimentarias. Al ser allí la competencia bastante palpable, Garnet, en su hospedaje, decidió proveerse de un puesto local regido por una mujer mink cabra montesa de nombre "Asunción". Allí, aunque predominaban los productos lácteos, había una gran variedad de frutas, verduras, carnes y especias. El pelirrojo, desde la primera vez que realizó la compra, se preguntaba de dónde sacaba todo su "catálogo". Garnet, al ver que no había bullicio en la tienda, se acercó hasta quedar frente al mostrador del puesto.- ¡Ey! ¿Qué pasa, chati? - Saludó el músico, guiñando un ojo a la también dependienta, quién estaba de espaldas, al estar colocando su inventario.- ¡Buenos días! - Se dio la media vuelta hacia su cliente, dándose cuenta de quién era.- Anda, pero si es el señor del tanga, ¡ya le empezaba a echar de menos por aquí! - Exclamó salerosa la mink quien, en los pocos días que había interactuado, Garnet la había percibido como un encanto - además de que no parecía importarle que fuera casi en bolas -. Asunción sonreía radiantemente a Garnet quién, debido a que era joven y era bastante atractiva, no podía evitar sonrojarse.- Dime, ¿qué te pongo, cielo? - Preguntó con gentileza.- Cachondo. - Dijo sin darse cuenta, aunque la mink o no lo escuchó o hizo caso omiso.- ¡Digo! Un poco de todo, al menda le han arrasado la despensa y hay que reponerla, ¿es o no es? - Rectificó, chocando su puño derecho en su palma izquierda.- Hmm, pero querrás algo en especial, ¿no, cielo? - Indagó en la comanda de Garnet, sacando un bloc de notas para apuntar todo lo que podía necesitar el skypiean.- No me  sigas llamando "cielo" o tendremos un problema... - Pensaba Garnet, reprimiendo su baboso interior.- Pues hmmm, afloja 10 piezas de queso, 10 botellas de leche, 10 tomates, 20 filetes de carne, 10 lomos de pescado, 10 ajos, 10 cebollas, 10 pimientos y 20 huevos. - Enumeró, a la par que Asunción iba anotando todo en su bloc de notas para, a continuación, y recogiendo de su puesto todos los víveres que le había mencionado el pirata, poniéndolos todos en una bolsa sobre el mostrador.

- Serán 1.000 berries, cielo. - Calculó, tras hacer las cuentas pertinentes, y esperando a que Garnet le diera el dinero por la compra. Pero eso último "cielo" había sobrepasado sus límites.- Al loro, muñeca. - Empezó a hablar, apoyando su brazo derecho sobre la barra, en una postura sugerente.- Y si en vez de apoquinar el dinero, ¿te invito a una buena comida y a una buena copa cuando acabes el curro, huh? - Sugirió, agravando la voz para intentar ponerle a su voz un tono más seductor.- No todos pueden presumir de haber comido con el gran Garnet Matlock, ¿es o no es? - Sonrió, mientras se pasaba a señalar con su pulgar derecho.- Hmmm... - Empezó a pensar.- ¡Está bien, cielo! Últimamente he estado trabajando mucho y me viene bien despejarme. - Aceptó, cogiendo la bolsa con la comida de Garnet y cediéndosela para que la agarrara.- Ven a buscarme sobre la 13:00 aquí mismo, ¡más te vale no darme plantón e irte sin pagar! Además, ¡conozco un buen sitio dónde comer bien! - Exclamó, pasando a despedir a su cliente, quién se alejaba del puesto buscando con que distraerse hasta la hora acordada.- Y una polla, que ha colado, ¡que igual hoy la pongo! PUAJAJAJAJA - No se creía que aquello hubiera colado.

RECOLECCIÓN
[Imagen: Tb4Z3O3.png]
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[P.Relativo/Recolección] - Llenando la despensa - por Garnet D. Matlock - 25-03-2025, 12:43 AM

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