[Aventura T2 - Presente absoluto] - Desastre en las minas
#4
Jean arrugó los labios al ver que ninguno de sus compañeros tenía más información que ella de aquel lugar. Empezó a comprender entonces lo valiosos que eran los informes de inteligencia que tan insistentemente sus instructores les hacían leer. La joven Marine los solía devorar con avidez, pero más por una genuina curiosidad de conocer lugares que nunca había visitado que por la propia información en si. Había descartado leer los de Ilisia porque, bueno, había nacido y se había criado allí. Conocía sus calles y locales, sabía ir del puerto al palacio casi con los ojos cerrados, e incluso había visitado los dos pueblos aledaños cuando era algo más joven. No es que fuera una experta en la geografía, demografía y sociedad de la isla, pero desde luego le llamaba menos la atención leer sobre ella que sobre otros lugares del West Blue.
 
Ahora comprendía bien por qué había sido un error. Si tan solo hubiera leído algún informe sobre la situación de las minas... No habría sido difícil, sus compañeros solían actualizar esos informes de manera habitual para que todas las patrullas supieran el estado de los lugares a los que se dirigían. Pero habían salido con tanta prisa... Toda aquella premura, información que incluso parecía faltarle a la propia Sargento. Con cada pasó que daba Jean sobre la áspera roca de la mina incrementaba más y más la inquietud de la joven.
 
Cuando llegaron a la improvisada barricada, Jean fue la primera junto con otro compañero en acercarse a ella con su linterna para evaluarla. Una chispa de emoción asomó en sus brillantes ojos, cubriendo momentáneamente el pesado y denso silencio que sobrevolaba a su pequeño grupo. Aquello era algo sobre lo que podía trabajar. Era una anomalía.
 
- Esto parece hecho con bastante urgencia... - observó, aunque era obvio. Lo comentó más para si misma que para el resto. - ¿Puede explicar el por qué estas entradas secundarias están abiertas, mientras que la principal está cerrada?
 
Caviló al respecto unos segundos. ¿Tal vez los obreros huyeron de algo, y una vez fuera de las minas decidieron taponar la entrada principal pero no las secundarias? El pensamiento se cortó en seco cuando aquel sonido de risas llegó hasta ellos, rebotando violentamente por las rocas de las paredes. Jean se incorporó de un golpe, con los ojos muy abiertos y el corazón repentinamente acelerado. Ni siquiera pudo preguntar el voz alta qué era aquello. Un miedo irracional se apoderó de ella durante unos pocos segundos. Miró a sus compañeros, asustada, y no parecían mucho más confiados que ella. Luego llegaron los gritos, las frases inconexas, los susurros...
 
Frente a todo pronostico, aquello tranquilizó a Jean. Volvió a tomar las riendas de su mente, desbocada hacía unos pocos segundos.
 
- Hay alguien allí delante. - concluyó en voz más baja e insegura de lo que sentía.
 
Los pensamientos de posibles espíritus vengativos, de enormes y deformes demonios salidos de las profundidades de la tierra, se fueron difuminando en su mente, dejando paso de nuevo a su lado más racional. No todos transitaron por el mismo camino. Uno de sus compañeros de Jean cedió a la presión y de manera apresurada se dio la vuelta y salió corriendo por donde habían venido. No podrían haberlo detenido, pero tampoco lo intentaron. Todos se encontraban en mitad de la delgada línea que separaba el miedo de la determinación y se mantenían centrados en si mismos. Un marine que huía a la mínima de cambio no podía convertirse en ningún adalid de la Justicia.

- Nos han entrenado para enfrentarnos a lo peor que tiene el mundo que ofrecernos. - les dijo Jean a los compañeros restantes, irguiéndose con más confianza de la que sentía - Unos ruidos reverberantes en las paredes de una mina no pueden asustarnos tan fácilmente. No se que habrá allí delante, pero no somos unos mineros supersticiosos. Somos la Marina. No huimos. Defendemos. Protegemos.

Con la mirada firme y decidida y la espalda recta, Jean comenzó a andar con decisión hacia el interior de la mina, ignorando el miedo que sentía, intentando evitar que hiciera que sus piernas flaquearan. Desafiando directamente a aquellas risas burlonas y distorsionadas por la distancia. Bajó un poco su linterna, apuntando al suelo, con los ojos fijos en lo que tenía delante. Paso tras paso. Siempre hacía adelante. No huiría, no miraría atrás, aunque tuviese que avanzar sola.

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RE: [Aventura T2 - Presente absoluto] - Desastre en las minas - por Jean D´Orlanais - 28-03-2025, 12:19 PM

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