01-04-2025, 04:11 PM
Un colosal estallido acompañado de un poderoso estruendo y un gigantesco flashazo sacudió el Archipiélago y atrapó completamente mi atención en este enfrentamiento. Algo abrupto y sorpresivo, cuya potencia destructiva captó por completo mi atención. Ninguno de nuestros Patriotas podían hacer algo así, y dudaba que alguien de los presentes, del lado de la justicia o no, tuviera semejante poder. De hecho, ni tan siquiera el hombre con la fruta que habíamos recibido orden de obtener podría hacer algo así, pues una explosión era una forma diferente de destrucción que la que la Gura Gura no mi podía provocar... No, era algo más.
Activé mi Haki de la Observación al más alto y lejano rango que era capaz de procesar, un total de ochocientos diez metros de distancia desde donde yo estaba. Y lo sentía todo.
Sentía la presencia de Joe Joestar, casi intacta, así como la de otros dos individuos en pie en plenas condiciones. Dos auras prometedoras, una gélida y azulada, y la otra alborotada y rosada. Ellos tres eran los más notoriamente fuertes en el archipiélago, pero ninguno de ellos había realizado tal proeza. Cuando mi haki se aventuró al mar y recorrió este hasta dar con las presencias en un navío que se aproximaba, un nudo se me cerró en el estómago. Esa presencia... ese aura roja y vibrante, explosiva y cambiante, era inconfundible. El Emperador Odki "Akahige" Murray. Barbarroja, como lo llamaban comunmente.
Por un momento casi maldije mi suerte y mi modestia enfrentando enemigos, pues si de verdad un Yonko estaba aquí, no había tiempo que perder tratando de derrotar a estos tres, y no podría reducirlos rápidamente sin matarlos. Tendría que abandonar la misión. Y tendría que actuar rápido — No sabría deciros si habéis tenido suerte o no — dije a mis contrincantes — Volveremos a encontrarnos — sentencié y convertí mis piernas en un vendaval, propulsándome hacia el cielo abandonando a la tríada funesta, envainando mi espada y pulsando el botón exterior del auricular de control de los Patriotas, tres veces, manteniendo el último pulsado unos segundos. Esa frecuencia realizaba una llamada a un Den Den Mushi en mi navío, conectado a un repetidor que rebotaría la llamada a todos los Den Den Mushi afiliados a la Marina en un par de kilómetros a la redonda, por lo que tendría que volver a hacer otra llamada más para pedir refuerzos.
— Aquí el Almirante Gukuro. Estamos siendo atacados por un Emperador y tenemos que evitar que logre desembarcar o el Archipiélago estará perdido. Todas las unidades al Manglar Treinta y tres. Repito. Todas las unidades al Manglar Treinta y tres. Abandonen su cometido actual sea cual sea y preséntense en el Manglar Treinta y Tres. Es una orden — dije con seriedad ordenando a todos los presentes desistir de lo que fuera que estaban haciendo y acudir a mi llamado. Esto era un tema serio y no podíamos andarnos con medias tintas. Teníamos que dar todo por el todo, y usar todas las armas a nuestro alcance. Había sido demasiado permisivo y demasiado flojo... había cometido un error — Autorización de código "Búho Gris", misión "Árboles Burbuja". Activación, Patriota cero cinco, Patriota cero seis, Patriota cero siete, Patriota cero ocho, Patriota cero nueve, Patriota uno cero, Patriota uno uno, Patriota uno dos, Patriota uno tres, Patriota uno cuatro y Patriota uno cinco — ordené activando diez unidades Patriota de los recursos de mi buque — Central solicito permiso gubernamental para iniciar las hostilidades contra un Yonko al igual que solicito refuerzos, necesitamos a Aoyagi o a Akasaru. Lo contendré todo el tiempo que pueda hasta entonces. Corto y cierro — y levanté el dedo del interruptor.
Esperaba que todos en la isla obedecieran mis órdenes y se pusieran manos a la obra para poder agruparnos en la costa y tratar de frenar a Murray el tiempo suficiente hasta que este se cansase y se fuera. E iba a necesitar de todos ellos y de todo el apoyo que pudieran conseguir, al precio que fuera, pasase lo que pasase. La diferencia entre evitar la destrucción del único lugar de paso hacia el Nuevo Mundo, y capturar a cuatro novatos era demasiado abismal como para ignorarla.
Activé mi Haki de la Observación al más alto y lejano rango que era capaz de procesar, un total de ochocientos diez metros de distancia desde donde yo estaba. Y lo sentía todo.
Sentía la presencia de Joe Joestar, casi intacta, así como la de otros dos individuos en pie en plenas condiciones. Dos auras prometedoras, una gélida y azulada, y la otra alborotada y rosada. Ellos tres eran los más notoriamente fuertes en el archipiélago, pero ninguno de ellos había realizado tal proeza. Cuando mi haki se aventuró al mar y recorrió este hasta dar con las presencias en un navío que se aproximaba, un nudo se me cerró en el estómago. Esa presencia... ese aura roja y vibrante, explosiva y cambiante, era inconfundible. El Emperador Odki "Akahige" Murray. Barbarroja, como lo llamaban comunmente.
Por un momento casi maldije mi suerte y mi modestia enfrentando enemigos, pues si de verdad un Yonko estaba aquí, no había tiempo que perder tratando de derrotar a estos tres, y no podría reducirlos rápidamente sin matarlos. Tendría que abandonar la misión. Y tendría que actuar rápido — No sabría deciros si habéis tenido suerte o no — dije a mis contrincantes — Volveremos a encontrarnos — sentencié y convertí mis piernas en un vendaval, propulsándome hacia el cielo abandonando a la tríada funesta, envainando mi espada y pulsando el botón exterior del auricular de control de los Patriotas, tres veces, manteniendo el último pulsado unos segundos. Esa frecuencia realizaba una llamada a un Den Den Mushi en mi navío, conectado a un repetidor que rebotaría la llamada a todos los Den Den Mushi afiliados a la Marina en un par de kilómetros a la redonda, por lo que tendría que volver a hacer otra llamada más para pedir refuerzos.
— Aquí el Almirante Gukuro. Estamos siendo atacados por un Emperador y tenemos que evitar que logre desembarcar o el Archipiélago estará perdido. Todas las unidades al Manglar Treinta y tres. Repito. Todas las unidades al Manglar Treinta y tres. Abandonen su cometido actual sea cual sea y preséntense en el Manglar Treinta y Tres. Es una orden — dije con seriedad ordenando a todos los presentes desistir de lo que fuera que estaban haciendo y acudir a mi llamado. Esto era un tema serio y no podíamos andarnos con medias tintas. Teníamos que dar todo por el todo, y usar todas las armas a nuestro alcance. Había sido demasiado permisivo y demasiado flojo... había cometido un error — Autorización de código "Búho Gris", misión "Árboles Burbuja". Activación, Patriota cero cinco, Patriota cero seis, Patriota cero siete, Patriota cero ocho, Patriota cero nueve, Patriota uno cero, Patriota uno uno, Patriota uno dos, Patriota uno tres, Patriota uno cuatro y Patriota uno cinco — ordené activando diez unidades Patriota de los recursos de mi buque — Central solicito permiso gubernamental para iniciar las hostilidades contra un Yonko al igual que solicito refuerzos, necesitamos a Aoyagi o a Akasaru. Lo contendré todo el tiempo que pueda hasta entonces. Corto y cierro — y levanté el dedo del interruptor.
Esperaba que todos en la isla obedecieran mis órdenes y se pusieran manos a la obra para poder agruparnos en la costa y tratar de frenar a Murray el tiempo suficiente hasta que este se cansase y se fuera. E iba a necesitar de todos ellos y de todo el apoyo que pudieran conseguir, al precio que fuera, pasase lo que pasase. La diferencia entre evitar la destrucción del único lugar de paso hacia el Nuevo Mundo, y capturar a cuatro novatos era demasiado abismal como para ignorarla.
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