08-04-2025, 12:00 AM
El olor se intensificaba mientras más avanzaba, ahí se encontraban, pudo divisarlos al reducir un poco más su distancia, a unos diez metros. Eran muchos, ir de lleno a un conflicto era un error, en otra situación hubiese accedido pero era evidente que en esas condiciones solo le sería favorable a ambos bandos. Si se desataba una batalla, sería ella contra todos y tarde o temprano podrían aprovechar la superioridad númerica. El soldadito le había dicho que era un intercambio, por tanto, si había armas lo primero sería alejarlos de ese lugar, adentrarlos al bosque y hacer que la presa se moviera a la boca del depredador. Eran nociones básicas, que aplicaba siempre en cada pelea, primero buscando un lugar favorable y luego golpeando desde las sombras como un zorro que cansa a la presa hasta que esta se tumba a ser consumida.
Observó los frutos que colgaban en su rama, unas esferas medianas y duras que posiblemente no tuvieran otra función más que ser la fuente de semillas de ese árbol, tomó unas cuantas mientras reducía otros cinco metros la distancia y al estar en posición comenzó a disparar. Lanzaba con toda la fuerza de su brazo las esferas buscando crear una lluvia de frutos contra las personas a fin de hacerles dividir. Gracias a estar sobre los árboles con el uso de sus garras, no había dejado huellas y tampoco era sencillo determinar de cual árbol venía el ataque. Se recostó contra el grueso tronco del árbol en espera de la reacción, estaban a cinco metros, distancia suficiente para vigilar y atacar de ser posible. Preparó su cuerpo, cubierto por la espesura para iniciar el retroceso, quitarlos de su zona segura y adentrarlos a lo salvaje.
Sus instintos lo advertían, la caza había comenzado, una vez pisaran su territorio podría comenzar con el ataque, era consciente de que eran muchos y podría tomarle tiempo, pero también confiaba en que tras haber entrenado unos nuevos trucos los humanos estuvieran destinados a morir en sus garras si tentaban mucho la suerte. Recoger la evidencia sería mucho más fácil una vez eliminados todos los presentes, no buscaría adentrarse a su juego o ir por las cajas, ya habría tiempo luego de saborear la carne de un nuevo tipo de condimento que se había instalado en su parque de juegos.
Observó los frutos que colgaban en su rama, unas esferas medianas y duras que posiblemente no tuvieran otra función más que ser la fuente de semillas de ese árbol, tomó unas cuantas mientras reducía otros cinco metros la distancia y al estar en posición comenzó a disparar. Lanzaba con toda la fuerza de su brazo las esferas buscando crear una lluvia de frutos contra las personas a fin de hacerles dividir. Gracias a estar sobre los árboles con el uso de sus garras, no había dejado huellas y tampoco era sencillo determinar de cual árbol venía el ataque. Se recostó contra el grueso tronco del árbol en espera de la reacción, estaban a cinco metros, distancia suficiente para vigilar y atacar de ser posible. Preparó su cuerpo, cubierto por la espesura para iniciar el retroceso, quitarlos de su zona segura y adentrarlos a lo salvaje.
Sus instintos lo advertían, la caza había comenzado, una vez pisaran su territorio podría comenzar con el ataque, era consciente de que eran muchos y podría tomarle tiempo, pero también confiaba en que tras haber entrenado unos nuevos trucos los humanos estuvieran destinados a morir en sus garras si tentaban mucho la suerte. Recoger la evidencia sería mucho más fácil una vez eliminados todos los presentes, no buscaría adentrarse a su juego o ir por las cajas, ya habría tiempo luego de saborear la carne de un nuevo tipo de condimento que se había instalado en su parque de juegos.
resumen
