[Presente Relativo] La chispa que enciende la llama.
#7
Golpear el pecho de mi mariscal se sintió como cuando de pequeño entrenaba golpeando los troncos de árboles caídos por órdenes de Shupo, el impacto resonó como si un mazo de hierro hubiera golpeado un pilar del mismo material, un sonido que rugía como el atronador repique de una campana gigantesca y que sacudió mi cuerpo por el nulo efecto que tuvo sobre el cuerpo del pelirrojo, que no solo aguantó mi golpe con toda la entereza que disponía, si no que se pudo permitir atravesar mi mirada con sus ojos, reflejando en la oscuridad de sus pupilas una llama inextinguible que ardía con pasión. Sonrió y comenzó a hablar, me elogió por mi postura y yo le devolví la sonrisa, — Tuve a un buen maestro para eso. — pensé, recordé las veces que entrené con Shupo, uno de los primeros minks de la aldea que me aceptó por mi interior, un mink panda rojo que era lo opuesto a mi de joven, pequeño y calmado, en ese entonces yo era enorme, – aunque ahora lo era más – y mucho más alocado, impulsivo, indisciplinado, en resumen. Pero él supo ver en mí el diamante en bruto que otros se resistían a ver, entrenándome para meter en mi mente el camino del puño abierto. Ahora mi maestro era otro, también de pelaje rojo, aunque no tan abundante como el primero.


Zorak alzó el brazo derecho hacia mi y me preguntó mi motivo para querer luchar por el pueblo, su tono era solemne, se notaba que esto era una especie de prueba de acceso, quería poner mi voluntad bajo comprobación. Mientras mi mente buscaba la forma de ordenar las palabras para transmitir mis ideales de la forma más fidedigna posible, pero Zorak se me adelantó, como si quisiera ayudarme a abrirme haciéndolo él primero — Eso es muy bonito, oink. — confesé al escucharlo, era verdaderamente una utopía, pero una idea por la que merecía la pena luchar con garras, dientes, y todo lo que estuviera a la disposición. — Yo… Hace años unos humanos asaltaron la aldea en la que yo crecí, prendieron fuego a las cabañas y no sé si mataron a todos los minks o si dejaron a alguno vivo para comerciar con ellos, solo sé que cuando amaneció el día siguiente la aldea era una mancha negra en medio del bosque y yo era el único que quedaba allí. — tragué saliva, era difícil contar la historia por más años que pasasen, — Soy el único superviviente de mi aldea, y tengo que vivir la mejor de las vidas, se lo debo a todos ellos. Cargo con la vida de todos y cada uno de ellos, sus voluntades son mías, y sé que todos ellos eran buenas personas, voy a luchar por los oprimidos porque no se me ocurre otra nada que fuera a hacerles más felices que evitar que lo que les pasó a ellos se vaya a repetir. Y por eso mi vida, la que tengo gracias a todos los que ya no están, está destinada a esa lucha contra la injusticia y la maldad. — no me di cuenta hasta que terminé de hablar de que igual me había excedido con mi respuesta, pero dando a Zorak una perspectiva de toda mi vida estaba seguro de que podría entender aún mejor mis motivaciones y lo que me daba la fuerza de seguir avanzando por un camino que era consciente de que me acabaría costando la vida, pero estaba dispuesto a sacrificarme por una causa que consideraba justa.
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RE: [Presente Relativo] La chispa que enciende la llama. - por Comilón McBacon - 10-04-2025, 08:09 PM

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