12-04-2025, 12:19 AM
(Última modificación: 12-04-2025, 12:21 AM por Garnet D. Matlock.
Razón: Vitalidad, Energía y Espíritu
)
[personajeinvalido=1602]
Sumido en sus pensamientos, Garnet se dirigía, a paso lento y como bien podía, hacia el lugar que había acordado con Triana, la casa de subastas. A pesar del alboroto, caos y de la aparente destrucción que se iba a llevar a cabo en el archipiélago con el choque de uno de los titanes del Nuevo Mundo y la marina, el pelirrojo no podía dejar de reflexionar sobre el combate que había tenido recientemente. Ciertamente, las expectativas que rodeaban a la figura de Sohem no eran solo habladuráis, y demostrado había quedado. La manera tan fácil con la que había barrido con el pelirrojo, la manera tan fácil con la que podría haberle matado, y haber dejado un trauma más en la vida de sus amigos era aterradora, apabullante. Sentirse frustrado por la impotencia de no haberle podido hacerle ni un rasguño era inevitable, desde luego. El Garnet Matlock de hace dos años e, incluso, de hace un par de meses, se habría sentido completamente abatido y hundido, sin lugar dudas. Sin embargo, dentro de él ya no había lugar para dudar, y aún menos de todos los palos, rupturas, pérdidas y muertes que le había dado la mismísima vida y es que, lo que no te mata, te hace más fuerte. Y es por eso mismo que, en esos precisos instantes, el músico de los Alas Negras estaba pensando en las posibles maneras para hacerse más fuerte, para que alguien como el cazarrecompensas no presentara una amenaza para sus amigos en un futuro.- Lo primen es dominar esto del haki... - Incidió, lamentándose de no haber podido hacer gala de su habilidad mejorada en su combate contra el enmascarado. Sin lugar a dudas, enfrentarse a ese calor abrasador era uno de los mayores handicap a la hora de batirse en duelo contra Sohem.
Quizás el haber estado divagando y enclaustrado en sus pensamientos fue la razón por la que, en vez de acabar en la casa de subastas, Garnet fue a parar a un lugar completamente distinto.- ¿Huh? - Se quedó parado en el sitio nada más haberse dado cuenta de que no sabía dónde narices estaba.- Para el carro, ¿el menda se ha puto perdido? - Se preguntó, en el momento que, a lo lejos y a unos cuántos metros, vio a su hermanita Sasha, no pudiendo evitar alegrarse al ver que estaba bien.- ¡EEEHHHH COMPITRUENAAAAA! - Vociferó y alzó los dos brazos, empezando a toser seguidamente debido a su sobreesfuerzo. Una vez llamó su atención, se aproximó hacia ella - que, para su fortuna, esta vez no se encontraba desnudo al ir tapado por el abrigo de Sohem a modo de albornoz -, con lentitud, y observando como ella presentaba varias heridas destacando un gran corte horizontal en mitad de su rostro que dejó pálido a Garnet.- ¿HUH? ¿¡Qué te ha pasado, Sasha!? - Cuestionó, preocupado, empezando a buscar más heridas por el resto de su cuerpo.- ¿Qué cojones ha pasado? - La preocupación paso a ira, empezando a apretar con fuerza sus dos puños.- ¿Quién te ha hecho eso? - Quien fuera que hubiera osado, no sólo ponerle un dedo encima a su hermanita sino, encima, haberle dejado esa cicatriz en su cara, acababa de ganarse a un enemigo. Tras realizar la pregunta, volvió a mirar a su alrededor, deseando con toda su alma que Triana estuviera por allí pero, debido a la incertidumbre de saber si seguía donde la casa de subastas o se había movilizado, sólo había un destino en mente. Debían ir directos hacia el Solar Karma y guardar repaso hasta que los demás llegarán. - Tú que sabes, ¿estamos más cerca del barco o de la casa de subastas? Si es lo primero, hay que tirar para el yate, te prepararé un super plato de macarrones con ultracheese cuando estemos, ¿es o no es? - Era lo máximo que podía hacer, poniéndole con delicadeza su mano izquierda sobre su rodilla derecha y, a continuación, empezar a andar hacia su galeón.- Si necesitas soltarlo mientras vamos para allá soy todo orejas. - Hizo saber a la semioni, con seriedad en su rostro.- El menda también te tiene que contar cosas. - Matizó, suspirando, al desear ahora no haberse batido en duelo con Sohem y, en su lugar, haber intentado socorrer a Sasha. Sólo esperaba que el resto no hubiera sufrido tanto como parecía haberlo hecho la rubia.
Tras haber estado un rato caminando y hablando largo y tendido, finalmente, tanto Garnet como Sasha llegaron - gracias a la indicaciones de la navegante - al límite del manglar dónde se encontraba su barco, cruzando por el puente propicio, donde se encontraron al resto de su tripulación vivitos y coleando, haciendo que el pelirrojo respirara aliviado y que su atención se centrara plenamente en ellos.- ¡Peña! ¿Estáis todos bien? - Exclamó el pelirrojo, alzando su siniestra a modo de saludo y pasando su mirada por cada uno de ellos, demostrando que, a pesar de las dificultades que habían podido experimentar, estaban en una mejor forma que el dúo prehistórico. En ese momento, Kenzo, preguntó que si estaba todo bien, ofreciendo ayuda. ¿Tan mala pinta tenía Garnet? - Nanai, ni te rayes, colegui. - Dijo con una sonrisa agotada y negando con su mano izquierda.- Pero huelo que a vosotros no os ha ido ni tan mal, ¿es o no es? - Añadió, pasando a deslizar su mirada a Triana que, debido a la seriedad del asunto, ni siquiera se reparó en soltarle algún comentario lascivo.- Si puedes, olvídate del menda y cúrala a ella, un desgraciado le ha hecho una puta cicatriz a Sasha. - Espetó, tajantemente, pasando a mirar luego a Jolyne, quién estaba perfectamente - dentro de su locura - y, por último, a Tobías, yendo hacia este último para darle un buen abrazo.- Vaya tunda me han dado, hermano, no me siento ni los huevos. - Susurró, para después separarse del vaquero y posar su diestra sobre su hombro izquierdo.- ¿Tú que tal? ¿Has tenido problemas también o qué? - Preguntó mientras ponía rumbo hacia el Solar Karma con el resto.
Tras un moderado tiempo, llegaron finalmente hasta el majestuoso galeón, el que era su nuevo hogar. No había pasado ni un día desde que lo abandonaron para liarla parda y, por alguna extraña razón, se sentía como si hubieran pasado cosa de 1 mes y 29 días. Garnet iba directo a subir al navío cuando, un grupo de personas con gorras y herramientas parados frente a él le llamaron la atención. Uno de ellos había dicho algo pero, debido a que iba a su bola no se había enterado bien del mensaje.- Oye, ¿y estos quiénes son? - Preguntaba Garnet a Jolyne, mientras observaba como Kenzo se aproximaba a uno de aquellos pintorescos personajes, depositando algo que parecía ser dinero en una caja que tenía uno.- ¿Están pidiendo limosna? - Se preguntó el skypiean, terminando por encogerse de hombros y esperando a cualquier orden de Triana o respuesta por parte de sus compañeros. El más joven de los Alas Negras, nuevamente, rompió el silencio, señalando lo increíble y caótico que había sido su día, no siendo siquiera ni la hora de comer además de ofrecer, una vez más, su ayuda.- Bien visto, colegui. - Chasqueó los dedos de su derecha Garnet, señalando con el índice de dicha mano a Kenzo, en referencia a que ya mismo se acercaba la hora de comer.- Cuando zarpemos os prepararé un plato cojonudo a cada uno mientras os doy un concierto de puta madre, así que id pensando en comida y canción, ¿es o no es? - Intentó levantar un poco los ánimos - aprovechando que, gracias a su regeneración de zoan, se encontraba algo mejor - reparando sobre todo en Sasha, quién era perfectamente la más afectada de los 6. Cómo músico y cocinero, era su deber velar por el bienestar mental y gastronómico de sus amigos.
Sumido en sus pensamientos, Garnet se dirigía, a paso lento y como bien podía, hacia el lugar que había acordado con Triana, la casa de subastas. A pesar del alboroto, caos y de la aparente destrucción que se iba a llevar a cabo en el archipiélago con el choque de uno de los titanes del Nuevo Mundo y la marina, el pelirrojo no podía dejar de reflexionar sobre el combate que había tenido recientemente. Ciertamente, las expectativas que rodeaban a la figura de Sohem no eran solo habladuráis, y demostrado había quedado. La manera tan fácil con la que había barrido con el pelirrojo, la manera tan fácil con la que podría haberle matado, y haber dejado un trauma más en la vida de sus amigos era aterradora, apabullante. Sentirse frustrado por la impotencia de no haberle podido hacerle ni un rasguño era inevitable, desde luego. El Garnet Matlock de hace dos años e, incluso, de hace un par de meses, se habría sentido completamente abatido y hundido, sin lugar dudas. Sin embargo, dentro de él ya no había lugar para dudar, y aún menos de todos los palos, rupturas, pérdidas y muertes que le había dado la mismísima vida y es que, lo que no te mata, te hace más fuerte. Y es por eso mismo que, en esos precisos instantes, el músico de los Alas Negras estaba pensando en las posibles maneras para hacerse más fuerte, para que alguien como el cazarrecompensas no presentara una amenaza para sus amigos en un futuro.- Lo primen es dominar esto del haki... - Incidió, lamentándose de no haber podido hacer gala de su habilidad mejorada en su combate contra el enmascarado. Sin lugar a dudas, enfrentarse a ese calor abrasador era uno de los mayores handicap a la hora de batirse en duelo contra Sohem.
Quizás el haber estado divagando y enclaustrado en sus pensamientos fue la razón por la que, en vez de acabar en la casa de subastas, Garnet fue a parar a un lugar completamente distinto.- ¿Huh? - Se quedó parado en el sitio nada más haberse dado cuenta de que no sabía dónde narices estaba.- Para el carro, ¿el menda se ha puto perdido? - Se preguntó, en el momento que, a lo lejos y a unos cuántos metros, vio a su hermanita Sasha, no pudiendo evitar alegrarse al ver que estaba bien.- ¡EEEHHHH COMPITRUENAAAAA! - Vociferó y alzó los dos brazos, empezando a toser seguidamente debido a su sobreesfuerzo. Una vez llamó su atención, se aproximó hacia ella - que, para su fortuna, esta vez no se encontraba desnudo al ir tapado por el abrigo de Sohem a modo de albornoz -, con lentitud, y observando como ella presentaba varias heridas destacando un gran corte horizontal en mitad de su rostro que dejó pálido a Garnet.- ¿HUH? ¿¡Qué te ha pasado, Sasha!? - Cuestionó, preocupado, empezando a buscar más heridas por el resto de su cuerpo.- ¿Qué cojones ha pasado? - La preocupación paso a ira, empezando a apretar con fuerza sus dos puños.- ¿Quién te ha hecho eso? - Quien fuera que hubiera osado, no sólo ponerle un dedo encima a su hermanita sino, encima, haberle dejado esa cicatriz en su cara, acababa de ganarse a un enemigo. Tras realizar la pregunta, volvió a mirar a su alrededor, deseando con toda su alma que Triana estuviera por allí pero, debido a la incertidumbre de saber si seguía donde la casa de subastas o se había movilizado, sólo había un destino en mente. Debían ir directos hacia el Solar Karma y guardar repaso hasta que los demás llegarán. - Tú que sabes, ¿estamos más cerca del barco o de la casa de subastas? Si es lo primero, hay que tirar para el yate, te prepararé un super plato de macarrones con ultracheese cuando estemos, ¿es o no es? - Era lo máximo que podía hacer, poniéndole con delicadeza su mano izquierda sobre su rodilla derecha y, a continuación, empezar a andar hacia su galeón.- Si necesitas soltarlo mientras vamos para allá soy todo orejas. - Hizo saber a la semioni, con seriedad en su rostro.- El menda también te tiene que contar cosas. - Matizó, suspirando, al desear ahora no haberse batido en duelo con Sohem y, en su lugar, haber intentado socorrer a Sasha. Sólo esperaba que el resto no hubiera sufrido tanto como parecía haberlo hecho la rubia.
Tras haber estado un rato caminando y hablando largo y tendido, finalmente, tanto Garnet como Sasha llegaron - gracias a la indicaciones de la navegante - al límite del manglar dónde se encontraba su barco, cruzando por el puente propicio, donde se encontraron al resto de su tripulación vivitos y coleando, haciendo que el pelirrojo respirara aliviado y que su atención se centrara plenamente en ellos.- ¡Peña! ¿Estáis todos bien? - Exclamó el pelirrojo, alzando su siniestra a modo de saludo y pasando su mirada por cada uno de ellos, demostrando que, a pesar de las dificultades que habían podido experimentar, estaban en una mejor forma que el dúo prehistórico. En ese momento, Kenzo, preguntó que si estaba todo bien, ofreciendo ayuda. ¿Tan mala pinta tenía Garnet? - Nanai, ni te rayes, colegui. - Dijo con una sonrisa agotada y negando con su mano izquierda.- Pero huelo que a vosotros no os ha ido ni tan mal, ¿es o no es? - Añadió, pasando a deslizar su mirada a Triana que, debido a la seriedad del asunto, ni siquiera se reparó en soltarle algún comentario lascivo.- Si puedes, olvídate del menda y cúrala a ella, un desgraciado le ha hecho una puta cicatriz a Sasha. - Espetó, tajantemente, pasando a mirar luego a Jolyne, quién estaba perfectamente - dentro de su locura - y, por último, a Tobías, yendo hacia este último para darle un buen abrazo.- Vaya tunda me han dado, hermano, no me siento ni los huevos. - Susurró, para después separarse del vaquero y posar su diestra sobre su hombro izquierdo.- ¿Tú que tal? ¿Has tenido problemas también o qué? - Preguntó mientras ponía rumbo hacia el Solar Karma con el resto.
Tras un moderado tiempo, llegaron finalmente hasta el majestuoso galeón, el que era su nuevo hogar. No había pasado ni un día desde que lo abandonaron para liarla parda y, por alguna extraña razón, se sentía como si hubieran pasado cosa de 1 mes y 29 días. Garnet iba directo a subir al navío cuando, un grupo de personas con gorras y herramientas parados frente a él le llamaron la atención. Uno de ellos había dicho algo pero, debido a que iba a su bola no se había enterado bien del mensaje.- Oye, ¿y estos quiénes son? - Preguntaba Garnet a Jolyne, mientras observaba como Kenzo se aproximaba a uno de aquellos pintorescos personajes, depositando algo que parecía ser dinero en una caja que tenía uno.- ¿Están pidiendo limosna? - Se preguntó el skypiean, terminando por encogerse de hombros y esperando a cualquier orden de Triana o respuesta por parte de sus compañeros. El más joven de los Alas Negras, nuevamente, rompió el silencio, señalando lo increíble y caótico que había sido su día, no siendo siquiera ni la hora de comer además de ofrecer, una vez más, su ayuda.- Bien visto, colegui. - Chasqueó los dedos de su derecha Garnet, señalando con el índice de dicha mano a Kenzo, en referencia a que ya mismo se acercaba la hora de comer.- Cuando zarpemos os prepararé un plato cojonudo a cada uno mientras os doy un concierto de puta madre, así que id pensando en comida y canción, ¿es o no es? - Intentó levantar un poco los ánimos - aprovechando que, gracias a su regeneración de zoan, se encontraba algo mejor - reparando sobre todo en Sasha, quién era perfectamente la más afectada de los 6. Cómo músico y cocinero, era su deber velar por el bienestar mental y gastronómico de sus amigos.
INFO
![[Imagen: Tb4Z3O3.png]](https://imgur.com/Tb4Z3O3.png)
