14-04-2025, 03:09 PM
Berry se detuvo, observando desde el árbol, no había pensado en la posibilidad de un aliado un dos contra dos se sentía mucho más justo que un tres contra uno. Aunque claro, no podía arriesgarse a jugar con los valores igualados en una caza el factor sorpresa siempre era muy importante. Chasqueó la lengua pensativa, como si estuviera evaluando la propuesta, jugando con la idea de negarse aunque estaba claro que utilizaría esa inesperada situación. Bajó del árbol para acercarse, todavía manteniendo las distancias, observó su abrigo en el suelo y pensó en como poder usar aquel escenario para crear una distracción. El plan seguía en pie, era atraer uno a uno, pero ahora contaba con el factor de un aliado uno que conocía a sus enemigos mejor que nadie porque hace unos segundos había tratado de cazarla. — ¡Bwahahaha! Me agradas, sí, me agradas mucho. Veamos, es evidente que si ellos siguen vivos tarde o temprano vendrán y no queremos eso. Además es obvio que te conocen y pueden leer tus mentiras, pero también los conoces a ellos y sabes que el mayor es quien parece liderar... — recordó verle detener al otro para dejar solo al hombre que tenía frente a ella, su garra acarició el mentón del hombre como un suave huracán. — Debemos actuar con astucia, y si lo haces bien te daré premios, oh si muchos... — sonrió con dulzura tomando los elásticos de su sujetador y estirando estos suavemente hacia arriba para que al soltarlos rebotasen contra sus hombros y a la vez hiciera que los ojos del hombre se convirtiesen en dos pelotas rebotando de arriba a abajo. ¿Quién sabe la razón?
Se estiró suavemente, conocía que deberían atraer al otro, al que parecía tan fuerte como el que estaba frente a ella. Sumergirlo al bosque y ahí eliminarlo, el último a lo mejor fuese un hueso duro de roer pero siendo dos o quizás hasta tres no sería imposible. Llevó la mano al mentón moviendo la cola, era evidente que su compañero no era el más listo, por lo cual debía ser cuidadosa con la tarea a encargarle. Tomó uno de los cuerpos y su abrigo, un poco de ramas y troncos para rellenarle y que se asemejase a su tamaño, lo sentó contra un árbol. Tomó luego un tronco del suelo y pidió ayuda a su compañero para subirlo al árbol, una trampa sencilla pero que distraería la atención apenas movieran a la falsa Berry de lugar. Ella vigilaría desde otra copa todo el desenlace, finalmente llegaba el tiempo de actuar. — Bien, debes traer al que fue detenido por tu hermano, me parece que son igual de fuertes. Antes de ir dime todo lo que sepas sobre ellos, verás que soy muy buena con quienes me hacen caso. Le dirás que necesitas ayuda porque soy muy escurridiza, y lo traerás aquí para que active la trampa... — señaló el cuerpo y dramatizó como debía indicarle a su hermano el señuelo. — Cuando acabemos con él, deberemos ver que hacer con el último. Creo que si le muestras la marca que te dejó mi patada entenderán que tu petición de ayuda es justificada pero no vendrán los dos, no es una herida tan grave como para asustarles. — sugirió mientras se recostaba sobre la rama del árbol cercano, en posición ideal para saltar por la espalda del sujeto al que había apuntado el tal Jean aunque desconocía el nombre se aseguró de describirle bien al objetivo de su pequeña broma.
— Si traes a quien te dije, si logramos derrotarlo, pensaré en un bonito premio. A lo mejor puedas tocarlos por un tiempo... — señaló su escote, lo tenía en la palma de sus garras y disfrutaba tenerlo. Sabía que su hermano era igual de pervertido, había querido salir tras ella y a lo mejor podría seducirlo de igual manera o intentar usarlo de cebo para pescar al más grande. — Demuestra que eres un buen partido mi querido galán, no voy a fallarte yo si cumplo mis promesas no como esos dos quienes no te dejarían sentirme tanto como quieres. — alentó con una voz suave, los hombres y en general los humanos reaccionaban muy bien ante el correcto estímulo y Berry conocía bien como utilizar la lujuria en su virtud.
Se estiró suavemente, conocía que deberían atraer al otro, al que parecía tan fuerte como el que estaba frente a ella. Sumergirlo al bosque y ahí eliminarlo, el último a lo mejor fuese un hueso duro de roer pero siendo dos o quizás hasta tres no sería imposible. Llevó la mano al mentón moviendo la cola, era evidente que su compañero no era el más listo, por lo cual debía ser cuidadosa con la tarea a encargarle. Tomó uno de los cuerpos y su abrigo, un poco de ramas y troncos para rellenarle y que se asemejase a su tamaño, lo sentó contra un árbol. Tomó luego un tronco del suelo y pidió ayuda a su compañero para subirlo al árbol, una trampa sencilla pero que distraería la atención apenas movieran a la falsa Berry de lugar. Ella vigilaría desde otra copa todo el desenlace, finalmente llegaba el tiempo de actuar. — Bien, debes traer al que fue detenido por tu hermano, me parece que son igual de fuertes. Antes de ir dime todo lo que sepas sobre ellos, verás que soy muy buena con quienes me hacen caso. Le dirás que necesitas ayuda porque soy muy escurridiza, y lo traerás aquí para que active la trampa... — señaló el cuerpo y dramatizó como debía indicarle a su hermano el señuelo. — Cuando acabemos con él, deberemos ver que hacer con el último. Creo que si le muestras la marca que te dejó mi patada entenderán que tu petición de ayuda es justificada pero no vendrán los dos, no es una herida tan grave como para asustarles. — sugirió mientras se recostaba sobre la rama del árbol cercano, en posición ideal para saltar por la espalda del sujeto al que había apuntado el tal Jean aunque desconocía el nombre se aseguró de describirle bien al objetivo de su pequeña broma.
— Si traes a quien te dije, si logramos derrotarlo, pensaré en un bonito premio. A lo mejor puedas tocarlos por un tiempo... — señaló su escote, lo tenía en la palma de sus garras y disfrutaba tenerlo. Sabía que su hermano era igual de pervertido, había querido salir tras ella y a lo mejor podría seducirlo de igual manera o intentar usarlo de cebo para pescar al más grande. — Demuestra que eres un buen partido mi querido galán, no voy a fallarte yo si cumplo mis promesas no como esos dos quienes no te dejarían sentirme tanto como quieres. — alentó con una voz suave, los hombres y en general los humanos reaccionaban muy bien ante el correcto estímulo y Berry conocía bien como utilizar la lujuria en su virtud.
resumen
