[EVENTO FASE 2] El mismo infierno (V) - Parad al Yonko
#16
Un remolino de arena empezó a formarse con un efecto sobrenatural en el hombro de uno de los Patriotas quienes seguían en firme formación a 20 metros de donde me encontraba (y a 10 metros de Joe y los otros dos desconocidos); si bien ya estaba familiarizado con dicho tipo de eventos, aun me seguía sorprendiendo el espectáculo que era poder presenciarlo. Instantes después apareció Apolo, sentado en el hombro del Patriota donde se había empezado a formar el remolino de arena, quien alzo la voz para hablar con Joe pero dada la distancia que nos separaba no pude escuchar claramente todo lo que decía.
 
Minutos después, una figura envuelta en fuego azul sobrevoló sobre nosotros y aterrizo alado del vicealmirante Joe. Nuevamente, otro evento sobrenatural el cual a pesar de ya haberme acostumbrado no paraba de fascinarme. La Comodoro Karlglass hacia acto de presencia en el manglar 33 en el que nos encontramos en su forma de fénix. Enojada, como suele estarlo, se dirigió al vicealmirante en tono energético el cual me permitió escuchar lo que decía, mientras liberaba el saludo de la marina en posición firme para acercarme a paso calmado a donde se encontraban Joe y Karglass quedando a 5 metros de ellos.
 
“Me alegra ver que están bien, vicealmirante Joe, Karl, Apolo” – dije, mientras volteaba a ver a los primeros dos al decir su nombre y luego levantaba la vista hacia el Comandante rubio dirigiéndome a el alzando la voz para que pudiera escucharme – “la verdad es que no he escuchado nada de Ryze, ni de James.” – agregué, respondiendo a la pregunta de Karl, mientras terminaba de acortar la distancia que nos separaba quedando a un metro de Joe y Karl.
 
Después del intercambio, un tercer desconocido de aspecto variopinto apareció en el manglar donde nos encontrábamos. Se presentó como Shoto y se dirigió a Joe, ignorando al resto de los marines presentes, y luego a los dos desconocidos a quienes llamo Sohem y Victor, por lo visto eran compañeros suyos. El muy descarado, paso a sugerir que el tomaría el control de todos los Patriotas, que esa era la estrategia correcta a seguir para salir airosos en este inevitable encuentro contra uno de los seres más poderosos de todos los mares.
 
“¡Ja!” – espeté, divertido ante la idea, pero completamente en contra de ella, de por si no estaba nada a favor de tener que volver a trabajar con estas máquinas defectuosas creadas por el brazo científico de la marina, que un desconocido quisiera tomar control de las mismas era, cuando menos, cómico – “vicealmirante Joe, ¿quiere que me lleve a este civil fuera del manglar? Si parto nadando estaría de regreso en menos de 2 minutos”. – ofrecí como rápida salida a las alucinaciones de este chico lunático.
 
El chico se quedo cerca de los otros dos miembros de su supuesto equipo, Sohem y Victor, para luego decirnos que deberíamos tener cuidado con los poderes del enmascarado. Quizás fuera un lunático, pero no tenía una pizca de tonto, cosa que en realidad lo hacían aun mas peligroso que si solo fuera un simple loco. El chico se quedo murmurando algo mas a lo cual ya no llegue a prestar atención.
 
A lo lejos, los tambores seguían sonando con un ritmo que por desgracia me era bastante familiar, el ritmo de la guerra (“Pum pumpum, Pum pumpum, Pum pumpum, Pum pumpum”) empezaba a aumentar el fuego que ardía en mí, aquella llama a la que me aferraba cada que pensaba en la justicia y que ardía con fuerza cuando se trataba de enfrentar piratas, los mismos malditos asquerosos que me arrebataron todo en la vida, estaba preparado para hacer lo que fuera necesario para detenerles, incluso si se trataba de un Yonko.
 
Una ráfaga de viento azoto el manglar 33, haciéndome detener la línea de pensamiento que empezaba a formarse en mi cabeza, y haciéndome girar en dirección a los Patriotas para confirmar que la presencia que sentía con el Haki de Observación era ni mas ni menos que la del mismísimo almirante Yugu Dimípalo. No había terminado de materializarse cuando yo ya había realizado el saludo oficial de la marina quedando de frente a donde instantes después aparecería el Almirante para saludarle de frente como indicaba el protocolo.
 
Al igual que la primera vez que le sentí al inicio del día, allá a las afueras del cuartel de la marina de Sabaody, me sentí abrumado por su presencia, pero a la vez regocijado por contar con un aliado tan fuerte en esta afronta. El almirante había aparecido a pocos metros a las espaldas de los patriotas, y se podía notar claramente que no había estado haciendo el tonto durante su ausencia, sus ropas – otrora prístinas – estaban desgastadas y llenas de cortes, al igual que su piel. Sin embargo, su compostura era perfecta, admirable, ejemplar.
 
Se dirigió a nosotros sin titubeos, ordenando a Karl que le empezara a curar aquellas heridas que portaba consigo mientras que a mí me exigía solicitar todos los refuerzos habidos y por haber en el archipiélago. Sin dudarlo un segundo, asumí que esta orden me liberaba de la posición de firmes de aquel saludo oficial, por lo que saque de mis posesiones el Den Den Mushi que portaba conmigo y me comunique inmediatamente con el cuartel de la marina – “Cuartel de la Marina, adelante, aquí el Contramaestre Fuguwu, con un mensaje urgente de parte del Almirante Yugu Dimípalo. Se les urge a todas las tropas que hagan acto inmediato de presencia en el manglar 33. Repito, todas las tropas al manglar 33 de inmediato, órdenes del Almirante Yugu Dimípalo.” – al otro lado de la línea pude escuchar cómo se confirmaba que el mensaje había sido recibido fuerte y claro.
 
Luego de pasar aquel mensaje, regresé a donde se encontraba el Almirante hablando con los 3 desconocidos (Sohem, Shoto y Victor, “los SVS”, pensé) posándome a su lado derecho y volviendo a hacer el saludo oficial de manera muy rápida, más como formalidad y sin esperar que me devolvieran absolutamente nada, empecé a proporcionarle asistencia médica al Almirante. Quizás los poderes de Karl fueran increíbles, no, lo eran sin ninguna duda, pero no me bastaba con saberlo para quedarme de pie sin hacer nada más por quien seguramente sería el héroe del día. Mi orgullo como marine y médico me lo impedían. Hincando la rodilla derecha en el suelo para quedar a mejor altura con el Almirante y sacando cada uno de los kits médicos con los que me había equipado al inicio del día, sin embargo, en ese preciso instante el Almirante se movió quedando al frente de todos luego de ordenar a los Patriotas que nos protegieran – al menos si se volvían locos de nuevo, lo harían contra el Yonko, ¿verdad? – mientras preparaba la primera ofensiva.
 
Fue justo en ese momento cuando confirme mis sospechas, pese a mantenerse mas recto que asta de bandera, el Almirante estaba gravemente herido y, tras lanzar este ataque, sus heridas empezaron a abrirse de nuevo haciendo al Almirante sangrar de todas las direcciones posibles. Pude escuchar como Karl me pedía ayuda con el tratamiento medico del Almirante con voz preocupada y apurada, por lo que, afirmando con mi cabeza, volví a tomar todos los kits médicos que ya había preparado frente a mí, y colocándome a menos de un metro de la espalda del Almirante comencé su tratamiento. Fui aplicando hábilmente aquellos kits médicos uno a uno curando todas aquellas heridas que los poderes de la comodoro Karl habían sido incapaces de sanar. Estaba muy agradecido con la comodoro, sus poderes eran de gran ayuda y permitían que mi trabajo fuera mucho más eficiente, éramos un gran complemento médico para la marina y particularmente para la división 17.
 
El ritmo de guerra de aquellos tambores que sonaban a la lejanía me ayudó a concentrarme en la tarea que tenía frente a mí de curar todo lo posible al Almirante. Fue en gran parte gracias a ellos que entré en la “zona” y fui curando una a una cada herida que observaba había recibido el Almirante durante el día, dejándolo cubierto de vendas y ungüento, pero sin lugar a dudas en muchas mejores condiciones de cómo había llegado al manglar 33. Luego de colocar todos los botiquines médicos que traía conmigo al Almirante, me levanté del suelo limpiando la ceniza que había quedado embarrada en mi pantalón a la altura de la rodilla derecha, ajuste sobre mis nudillos los guantes que portaba en cada mano y esperé firmemente las ordenes del Almirante mientras observaba como la nave de guerra del Yonko se acercaba cada vez mas a la orilla del archipiélago.
 
Sin embargo, aquella orden, o mas bien solicitud, del Almirante no la pude llevar a cabo pues no tenía ninguna fuente de fuego que aportar. No obstante, no era el único en el manglar 33 capaz de proveer apoyo. Fue el enmascarado llamado Sohem – quien comentó apellidarse Burnedead tras la pregunta del Almirante – quien hizo gala de sus poderes los cuales estaban a la altura de aquella energía impresionante que sentía con mi Haki de Observación. Lanzando dos esferas de fuego como si imitara a un pitcher de beisbol prendió en fuego aquel huracán horizontal del Almirante convirtiéndolo en una calamidad de llamas y destrucción.
 
El espectáculo era increíble, y no estaba cerca de terminar. Mientras Sohem lanzaba aquel ataque, su compañero Viktor tomo la iniciativa y le dio un empuje extra a aquella calamidad de viento y fuego, inyectándola de forma forzada con aun mas viento usando un tipo de caracola bastante curiosa que juraba haberle visto a mi anterior rival – el enmascarado alado – sin conocer en ese momento su efecto, pero dándome cuenta de que tuve suerte que no funcionara pues las consecuencias eran devastadores. Pero no era todo lo que haría aquel guerrero peliblanco, quien empezó a aumentar su tamaño de la misma forma que lo hace la Comodoro Karl al transformarse dejando un aura gélida a su alrededor el cual intensifico por un momento el frio del invierno para, seguidamente, cubrirnos a todos de hielo. Por un instante pensé que nos había congelado a los presentes y que me sería imposible moverme, pero no fue así, en lugar de eso aquel ataque había formado una capa protectora alrededor de nosotros los cuales anularon por completo aquella sensación inicial de frio. Parecía una especie de armadura de hielo, muy interesante y extremadamente útil.
 
Por lo visto, ninguno de los presentes tenia intensiones de negociar con aquellos criminales asquerosos que se acercaban amenazantes estando ya a solo 500 metros de la orilla del archipiélago.
 
La paz nunca fue una opción.
 

 
Resumen

Curación al Almirante

Haki

Gasto

inventario
[Imagen: Firma-Fuguwu.png]
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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 6360 + 0 = 6360
Energia: 2496 + 48 = 2544
Espiritu: 1110 + 0 = 1110


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RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno (V) - Parad al Yonko - por Fuguwu - 25-04-2025, 10:32 AM

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