01-05-2025, 08:30 PM
(Última modificación: 01-05-2025, 08:31 PM por Triana Tempesta.)
Casi sentí que podía respirar con normalidad cuando aquella especie de burbuja recubrió todo el barco, lo cual indicaba que podíamos largarnos de aquella maldita isla en la que casi perdíamos la vida. No sabía ni cómo había acabado siendo casi la que mejor se encontraba. Cuando apareció por sorpresa el Almirante, por muy emocionante que fuese enfrentarse a alguien de tal rango y con tanta pericia en combate, había sido muy consciente de la enorme posibilidad de no volver con vida junto a mis compañeros, sobre todo después de habernos entregado de manera pacífica, tal y como él pretendía. Ahora, por mucho que los marines se hubiesen empeñado en darnos caza y que nos saliesen enemigos hasta de debajo de las piedras, ya casi estábamos a salvo de nuevo, o eso creía hasta que nuestros planes se volvieron a torcer.
Estaba atenta, aunque no todo lo que debería. Me había confiado al pensar que todo había acabado por estar ya en nuestro barco todos juntos. Antes de que pudiésemos ponernos en camino, sentí repentinamente algo que ya me resultaba familiar. Era un miedo irracional. Un miedo que, en algunas ocasiones, podía llegar a paralizar. Eso no podía significar que continuábamos en peligro y que no iba a resultar tan sencillo escapar. Busqué rápidamente la fuente de aquel poder y no tardé en encontrarla. Había aparecido delante de nosotros en tan solo un segundo. Una mujer desconocida se había subido a la barandilla de nuestro barco y parecía bastante interesada en Sasha. Tal vez no le importase concretamente ella y solo quisiera causar problemas, pero, de cualquier manera, estábamos jodidos. No vestía el uniforme de la Marina, pero tampoco parecía tener una intención amistosa con nosotros.
Inmediatamente activé mi haki de observación y lo expandí a 20 metros de distancia para percibir lo que ya imaginaba. Su aura era mucho más poderosa que la nuestra. Hoy casi me recordó a la que había sentido con el Almirante. Para colmo, en su aspecto había algo inquietante que me causaba una sensación de malestar. Su pelo, el poder que emanaba, su presencia, no sabía qué era, pero me resultaba familiar. Tampoco tuve demasiado tiempo para pararme a pensar en ello, el parche de su ojo se llevó toda mi atención. Lo había tenido muy en cuenta durante toda nuestra estancia en la isla, era la persona de la que nos había advertido Emerald, aquella que podría venir a por la fruta robada. Tenía que ser ella, las probabilidades de encontrarnos a una persona con un parche en el ojo no eran tan altas, así que no podía ser una coincidencia. Si se enteraba de dónde estaba la fruta, si es que no lo sabía ya, estábamos muertos, pero eso no haría que nos achantásemos, no cuando estábamos tan cerca. Lo único que sentía por esa mujer, además del miedo que inspiraba, era un profundo asco por su linaje y sus hábitos esclavistas. Antes de que pudiese responder, Garnet vio cómo se había acercado a Sasha y enloqueció por completo. No tardó en lanzarse a atacar a la mujer. En otras circunstancias estaría totalmente a favor de ir todos a por ella. Creía que teníamos posibilidades, pero no el estado en el que nos encontrábamos, especialmente Sasha y Garnet. No deseaba otra cosa más que pegarle la paliza de su vida y llevárnosla de rehén. Tal vez incluso pudiésemos cambiarla por Yamamura. Sin embargo, parecía que la isla e Sabaody tenía otros planes para nosotros. Teníamos que andar con pies de plomo y Garnet no había sido capaz de darse cuenta antes de atacar. Con un soplido de esa furcia podía mandarnos a la tumba.
Desenvainé mis katas preparada para lo que pudiese suceder, manteniéndolas apuntando hacia el suelo de la cubierta para mostrar una postura no muy amenazante. —¡YA BASTA! No queremos problemas, así que lárgate. Aquí no hay nada para ti —le dije a la pelirrosa esperando que no se tomase demasiado mal el ataque de Garnet. Al fin y al cabo, había sido su culpa meterse en un barco lleno de desconocidos y con todas las intenciones de tocar las narices. En caso de que intentase atacarnos, se acabaría la charla y no nos quedaría más remedio que pasar a la acción. Dentro de mí, lo deseaba, pero el miedo que sentía, sobre todo por perder a alguno de mis compañeros, me frenaba y buscaba evitarlo.
Estaba atenta, aunque no todo lo que debería. Me había confiado al pensar que todo había acabado por estar ya en nuestro barco todos juntos. Antes de que pudiésemos ponernos en camino, sentí repentinamente algo que ya me resultaba familiar. Era un miedo irracional. Un miedo que, en algunas ocasiones, podía llegar a paralizar. Eso no podía significar que continuábamos en peligro y que no iba a resultar tan sencillo escapar. Busqué rápidamente la fuente de aquel poder y no tardé en encontrarla. Había aparecido delante de nosotros en tan solo un segundo. Una mujer desconocida se había subido a la barandilla de nuestro barco y parecía bastante interesada en Sasha. Tal vez no le importase concretamente ella y solo quisiera causar problemas, pero, de cualquier manera, estábamos jodidos. No vestía el uniforme de la Marina, pero tampoco parecía tener una intención amistosa con nosotros.
Inmediatamente activé mi haki de observación y lo expandí a 20 metros de distancia para percibir lo que ya imaginaba. Su aura era mucho más poderosa que la nuestra. Hoy casi me recordó a la que había sentido con el Almirante. Para colmo, en su aspecto había algo inquietante que me causaba una sensación de malestar. Su pelo, el poder que emanaba, su presencia, no sabía qué era, pero me resultaba familiar. Tampoco tuve demasiado tiempo para pararme a pensar en ello, el parche de su ojo se llevó toda mi atención. Lo había tenido muy en cuenta durante toda nuestra estancia en la isla, era la persona de la que nos había advertido Emerald, aquella que podría venir a por la fruta robada. Tenía que ser ella, las probabilidades de encontrarnos a una persona con un parche en el ojo no eran tan altas, así que no podía ser una coincidencia. Si se enteraba de dónde estaba la fruta, si es que no lo sabía ya, estábamos muertos, pero eso no haría que nos achantásemos, no cuando estábamos tan cerca. Lo único que sentía por esa mujer, además del miedo que inspiraba, era un profundo asco por su linaje y sus hábitos esclavistas. Antes de que pudiese responder, Garnet vio cómo se había acercado a Sasha y enloqueció por completo. No tardó en lanzarse a atacar a la mujer. En otras circunstancias estaría totalmente a favor de ir todos a por ella. Creía que teníamos posibilidades, pero no el estado en el que nos encontrábamos, especialmente Sasha y Garnet. No deseaba otra cosa más que pegarle la paliza de su vida y llevárnosla de rehén. Tal vez incluso pudiésemos cambiarla por Yamamura. Sin embargo, parecía que la isla e Sabaody tenía otros planes para nosotros. Teníamos que andar con pies de plomo y Garnet no había sido capaz de darse cuenta antes de atacar. Con un soplido de esa furcia podía mandarnos a la tumba.
Desenvainé mis katas preparada para lo que pudiese suceder, manteniéndolas apuntando hacia el suelo de la cubierta para mostrar una postura no muy amenazante. —¡YA BASTA! No queremos problemas, así que lárgate. Aquí no hay nada para ti —le dije a la pelirrosa esperando que no se tomase demasiado mal el ataque de Garnet. Al fin y al cabo, había sido su culpa meterse en un barco lleno de desconocidos y con todas las intenciones de tocar las narices. En caso de que intentase atacarnos, se acabaría la charla y no nos quedaría más remedio que pasar a la acción. Dentro de mí, lo deseaba, pero el miedo que sentía, sobre todo por perder a alguno de mis compañeros, me frenaba y buscaba evitarlo.
Resumen
Bélico
Inventario
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