[EVENTO FASE 2] El mismo infierno (V) - Niebla de Guerra
#28
Leyenda (Guía de color)


Si bien la mayoría de los que se encontraban conmigo en cubierta gozaban de una capacidad auditiva superior a la media (lo cual no habían perdido tiempo de mencionar en un par de ocasiones), parecía que eso no implicaba que entendieran lo que se les decía. O tal vez era cosa mía por no haber sido lo suficientemente claro al decir que había que tener todo listo si querían salir en cuanto la burbuja estuviera hinchada, porque nadie se movió de su sitio. Suspiré, antes de dar un salto y comenzar a desatar las velas. Era bastante cómico que la persona con probablemente la menor fuerza física del grupo fuera quien se estuviera encargando de esto, pero el resto no parecían tener mucha intención de moverse de donde se encontraban - Le podría decir a Ashura que subiera a ayudar - pensé, rascándome la tripa - No, mejor no, no vaya a ser que se caiga y se arme la de dios aquí. Lo que nos faltaba - seguía tratando de soltar los nudos de las velas. Por suerte para mí, aunque quien había atado las velas parecía haberlo hecho usado una fuerza excesiva para algo que obviamente en algún momento se tenía que soltar, los nudos eran una mágica invención que permitían a alguien con la suficiente destreza soltarlos sin ejercer prácticamente nada de fuerza. Y tal vez otra cosa no, pero mi labia, mi buen ojo y mi juego de manos eran posiblemente mis tres principales fortalezas. Bueno, mis tres principales fortalezas si no tenemos en cuenta lo bien que se me dan los juegos de cartas.

Mientras me encontraba ahí entretenido con el nudo, giré mi cabeza hacia el barco al que había ido el panda. No puedo negar que me generaba cierta curiosidad la línea de pensamientos que este había tenido que seguir para decidir llamar a nuestra puerta a extorsionarnos. ¿Tan mala pinta teníamos? Bueno, la verdad era que sí. Rapax y Gaeru se tenían en pie a duras penas. El enmascarado de las alas, si bien parecía algo más fresco, no estaba mucho mejor, y Ashura tenía pinta de que en cualquier momento el peso de ese machete ponzoñoso que llevaba siempre consigo le iba a vencer y se iba a quedar patas arriba en el suelo. Aunque, he de decir que cuando ese revolucionario había decidido hacer su aparición no estaba para nada tan mal.

Un repentino me hizo desviar la mirada hacia el barco del fondo. Se trataba de un galeón, bastante más grande que el Niebla de Guerra. No había llegado a procesar aquello cuando nuevamente me vi incapaz de moverme. Si me dieran un berrie por cada vez que me había pasado eso el día de hoy tendría tres berries, que no es mucho, pero es extraño que haya pasado tres veces. Qué cojones, claro que es mucho. No me había pasado nunca en mis veintinueve años de vida y me pasa tres veces en el mismo día. Era parecido a lo que había sucedido antes, con una leve diferencia: que lo de antes parecía un puto juego de niños al lado de este infierno. Antes sentía cómo todo mi cuerpo temblaba y como los pelos de mi cola se erizaban, pero esta vez solo sentía dos cosas: pánico y la sensación de que una mano invisible me aplastaba. Sentía como no solo mi alma, sino todo mi ser se comprimía poco a poco ante la enorme presión, tanto que ni siquiera podía respirar. Presión que no provenía de un sitio, si no de una persona. Una mujer, que en un principio me pareció una repugnante pelirroja (aunque no tardé en ver que se trataba de una no tan repugnante pero sí muy temible pelirrosa), parecía ser la causa de todos mis temores. Aquella mujer, hermosa aunque no al nivel de esas que te dejan sin aliento (pero que parecía tener otra forma de dejar sin aliento a la gente) y musculosa como esas mujeres que se dedican a reventar sandías con sus muslos, se encontraba sentada de cuclillas en el timón. Empezó a hablar con quien tenía delante, a quien agarraba de la mejilla con fuerza, y le preguntó algo. No me costaba desviar la mirada unos centímetros hacia la persona a quien iban dirigidas esas palabras, pero en aquel momento solo tenía ojos para aquella extraña mujer. Y con solo tener ojos para ella no me refiero a la típica frase que dicen la gente sobre sus parejas. Me refiero a que aunque lo intentara con todas mis fuerzas, o aunque mis ojos me ardieran de la sequedad de tenerlos abiertos como platos, me era imposible apartar la mirada o parpadear. Algo dentro de mí me lo impedía, por la falsa seguridad que en mi cerebro originaba el pensamiento de que, si seguía mirándola constantemente, esta no se movería de ahí.

Y parecía estar funcionando. Tras la pregunta acercó su cara a la de quien tenía delante, pero no se movió del sitio. No sabía que estaba pasando pero parecía como si en aquel barco fuera a estallar una bomba en cualquier momento. Todo eran gritos mientras la rana ninja le decía a Ashura que haría todo lo que estuviese en su mano para salir de este sitio. Era extraño que le pidiera consejo a Ashura, pero era más raro todavía que se pudiera mover en esta situación, aunque ninguno de estos pensamientos pasaba por mi cabeza en aquel momento


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RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno (V) - Niebla de Guerra - por Korg - 01-05-2025, 11:07 PM

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