Las palabras de Ashura fueron como gasolina echada a una hoguera, haciendo que incluso mis ganas de seguir luchando se incrementaran. ¿Qué mis sueños fuesen las pesadillas de los hombres? ¿Quién no quería que los demás sintieran miedo con tan solo verle? Asentí con la cabeza decidido, me alegraba saber que si me quedaba bajo esta bandera me iba a hacer mucho más fuerte y con ello mi sueño de convertirme en el samurai más poderoso de todos también iba a estar mucho más cerca.
Sin que no me pareciera que pasara nada aquella presencia cesó y el resto de mis compañeros parecieron volver a moverse de nuevo. Me reincorporé quejándome un poco por el dolor de mis músculos machacados. Me llamó la atención de que casi nada más pudo moverse Tenoch bajó con nosotros. Y le pidió al capitán que le entrenara también como al parecer iba a hacer conmigo, q lo que este simplemente se limitó responderle que luego hablarían. El demonio parecía más machacado a cada vez que hablaba. Por lo que no quise molestarle más. Solamente me giré a mi amigo enmascarado con una sonrisa burlesca. -Me da que alguien está celoso~gero. -Le dije con un tono burlesco para picarle un poco, sacándole la lengua y guiñándole un ojo.
Sin perder más el tiempo, caminé como pude hacia donde estaba el señor Gin, para ayudarle con lo que quiera que estuviera haciendo. Envainé mi katana y me quedé mirándole mientras trabajaba. -Señor Gin, Señor Gin. ¿En qué te puedo ayudar? ¿La burbuja ya está lista? Que locura lo de la presencia esa, ¿No crees? -Según se iba moviendo yo le seguía sin parar de hablar, emocionado por ir a la siguiente isla, emocionado por dejar de una vez este lugar de árboles resinosos, que viendo el estado de todos. Había sido un infierno para nosotros. -Dime, ¿en qué te puedo echar una única mano? -Fue mi última pregunta esperando órdenes. Al fin los Mushoku empezábamos a prepararlo todo para zarpar a nuestro siguiente destino.
Sin que no me pareciera que pasara nada aquella presencia cesó y el resto de mis compañeros parecieron volver a moverse de nuevo. Me reincorporé quejándome un poco por el dolor de mis músculos machacados. Me llamó la atención de que casi nada más pudo moverse Tenoch bajó con nosotros. Y le pidió al capitán que le entrenara también como al parecer iba a hacer conmigo, q lo que este simplemente se limitó responderle que luego hablarían. El demonio parecía más machacado a cada vez que hablaba. Por lo que no quise molestarle más. Solamente me giré a mi amigo enmascarado con una sonrisa burlesca. -Me da que alguien está celoso~gero. -Le dije con un tono burlesco para picarle un poco, sacándole la lengua y guiñándole un ojo.
Sin perder más el tiempo, caminé como pude hacia donde estaba el señor Gin, para ayudarle con lo que quiera que estuviera haciendo. Envainé mi katana y me quedé mirándole mientras trabajaba. -Señor Gin, Señor Gin. ¿En qué te puedo ayudar? ¿La burbuja ya está lista? Que locura lo de la presencia esa, ¿No crees? -Según se iba moviendo yo le seguía sin parar de hablar, emocionado por ir a la siguiente isla, emocionado por dejar de una vez este lugar de árboles resinosos, que viendo el estado de todos. Había sido un infierno para nosotros. -Dime, ¿en qué te puedo echar una única mano? -Fue mi última pregunta esperando órdenes. Al fin los Mushoku empezábamos a prepararlo todo para zarpar a nuestro siguiente destino.
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