15-09-2023, 04:54 AM
Me acaban de ascender. Los rumores de que un joven se había enfrentado a un par de cazadores de piratas de renombre en las costas de la isla me hicieron ganar reputación y fama suficientes para dejar de ser un mero soldado raso limpia letrinas.
No es que fuera la mega estrella de la zona ni muchos menos, pero ya era un pasito al frente, lo suficiente para que me creyera lo suficientemente capaz como para dar otro paso.
Poco se habla y se conoce de mis 2 intentos fallidos para formar alianzas contra un mundo en guerra y criminal. Así que debía tomar el rumbo adecuado y dar los pasos correctos. Esta vez tenía que reclutar a un grupo de marines fiables con un fuerte sentido de la justicia.
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Ya era medio día. El Sol se pondría pronto y la gente volvería al cabo de unas horas de sus labores para cenar y descansar. Me puse en marcha antes de que aquello sucediera.
No tenía ningún tipo de despacho, en absoluto, pero tenía que acordar un sitio para citar y convencer a la gente. Empecé a buscar salas o zonas acordes, pero resultaba más difícil de lo esperado.
Al final encontré el lugar apropiado. En el ala médica, al lado de las consultas, había una sala de descanso para el personal médico. Alguna vez había estado por ahí para leer algún artículo de interés o preguntar mis dudas sobre la enfermería y el cuidado de pacientes.
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Cuando llegué a la sala, estaba completamente vacía, como era de esperar. Todo el personal médico estaba en otro tipo de cosas y consultas, ya que a las horas que eran, solo estaban abiertas las urgencias.
Podíamos encontrar una gran mesa central, rodeada de 8 sillas sencillas blancas de plástico. A la derecha de la entrada un mueble con encimera y cafetera. Al lado, una nevera. En la izquierda de la mesa, un estante alto lleno de libros de medicina y bajo este, un pequeño mueble con un par de Den Den Mushi. Una sala sencilla, sin iluminación natural y no transitada hasta mañana de madrugada. El lugar estaba escogido.
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La jugada de la cartita que usé para llamar a Joe al desafío no iba a funcionar esta vez, pues lo que quería era charlar y dar a conocer mis intenciones. Hice llamar pues, mientras rondaba por los pasillos del ala médica inspeccionado, a un soldado raso que pasaba por allí, que tan solo limpiaba los meaderos:
- ¿Oye tú, soldado, como te llamas?- llamé su atención .
- Lorenzo. ¿Que pasa, que quieres de mi?- preguntó con tono duro, sin saber quien era ni mi cargo.
- Se presenta sargento Vulkan de la base G-34.
- ¡Joder!- se sobresaltó y se puso firme. -Disculpa, no tenía ni idea. ¿En que puedo ayudar?
- Tranquilo, tampoco es que sea nadie. Pero necesito que me hagas un favor...
- Si sargento, a servir- el muchacho empezó a correr por el pasillo hasta perderlo de vista, dispuesto a cumplir el encargo.
Yo regresé a la salita y me hice un café. Cuando lo tuve, me puse a organizar las sillas. Coloqué 3 sillas a un lado y 3 al otro. Dejando las 2 sobrantes en cada extremo de la mesa, para presidir la reunión en un cara a cara.
Me senté, tranquilo y satisfecho. Tomé un sorbo y acto seguido, me puse a reflexionar sobre lo que diría y sobre el mensaje hacia Lorenzo.
La orden era tal que:
"... Pero necesito que me hagas un favor. He de hacerle llegar un mensaje a una persona para reunirme con ella. Su nombre es Karlglass, no se si has oído hablar de ella. Se dice que es una mujer. Sí una mujer por aquí, no hay muchas pero las hay. Y encima es una Semi-Oni. Ya te va sonando más? Solo hay una en toda la base. Da con ella, como sea y donde esté. Dile que el sargento Vulkan quiere hablar con ella en la zona de descanso de personal del ala médica. Y también dile que tengo una propuesta de trabajo para ella, que le va a interesar escucharme. Vamos, corre, no tenemos todo el día."
Ahora espero tranquilo. La primera integrante del futuro equipo de marines y el miembro más desconocido del equipo, está por llegar.
No es que fuera la mega estrella de la zona ni muchos menos, pero ya era un pasito al frente, lo suficiente para que me creyera lo suficientemente capaz como para dar otro paso.
Poco se habla y se conoce de mis 2 intentos fallidos para formar alianzas contra un mundo en guerra y criminal. Así que debía tomar el rumbo adecuado y dar los pasos correctos. Esta vez tenía que reclutar a un grupo de marines fiables con un fuerte sentido de la justicia.
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Ya era medio día. El Sol se pondría pronto y la gente volvería al cabo de unas horas de sus labores para cenar y descansar. Me puse en marcha antes de que aquello sucediera.
No tenía ningún tipo de despacho, en absoluto, pero tenía que acordar un sitio para citar y convencer a la gente. Empecé a buscar salas o zonas acordes, pero resultaba más difícil de lo esperado.
Al final encontré el lugar apropiado. En el ala médica, al lado de las consultas, había una sala de descanso para el personal médico. Alguna vez había estado por ahí para leer algún artículo de interés o preguntar mis dudas sobre la enfermería y el cuidado de pacientes.
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Cuando llegué a la sala, estaba completamente vacía, como era de esperar. Todo el personal médico estaba en otro tipo de cosas y consultas, ya que a las horas que eran, solo estaban abiertas las urgencias.
Podíamos encontrar una gran mesa central, rodeada de 8 sillas sencillas blancas de plástico. A la derecha de la entrada un mueble con encimera y cafetera. Al lado, una nevera. En la izquierda de la mesa, un estante alto lleno de libros de medicina y bajo este, un pequeño mueble con un par de Den Den Mushi. Una sala sencilla, sin iluminación natural y no transitada hasta mañana de madrugada. El lugar estaba escogido.
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La jugada de la cartita que usé para llamar a Joe al desafío no iba a funcionar esta vez, pues lo que quería era charlar y dar a conocer mis intenciones. Hice llamar pues, mientras rondaba por los pasillos del ala médica inspeccionado, a un soldado raso que pasaba por allí, que tan solo limpiaba los meaderos:
- ¿Oye tú, soldado, como te llamas?- llamé su atención .
- Lorenzo. ¿Que pasa, que quieres de mi?- preguntó con tono duro, sin saber quien era ni mi cargo.
- Se presenta sargento Vulkan de la base G-34.
- ¡Joder!- se sobresaltó y se puso firme. -Disculpa, no tenía ni idea. ¿En que puedo ayudar?
- Tranquilo, tampoco es que sea nadie. Pero necesito que me hagas un favor...
- Si sargento, a servir- el muchacho empezó a correr por el pasillo hasta perderlo de vista, dispuesto a cumplir el encargo.
Yo regresé a la salita y me hice un café. Cuando lo tuve, me puse a organizar las sillas. Coloqué 3 sillas a un lado y 3 al otro. Dejando las 2 sobrantes en cada extremo de la mesa, para presidir la reunión en un cara a cara.
Me senté, tranquilo y satisfecho. Tomé un sorbo y acto seguido, me puse a reflexionar sobre lo que diría y sobre el mensaje hacia Lorenzo.
La orden era tal que:
"... Pero necesito que me hagas un favor. He de hacerle llegar un mensaje a una persona para reunirme con ella. Su nombre es Karlglass, no se si has oído hablar de ella. Se dice que es una mujer. Sí una mujer por aquí, no hay muchas pero las hay. Y encima es una Semi-Oni. Ya te va sonando más? Solo hay una en toda la base. Da con ella, como sea y donde esté. Dile que el sargento Vulkan quiere hablar con ella en la zona de descanso de personal del ala médica. Y también dile que tengo una propuesta de trabajo para ella, que le va a interesar escucharme. Vamos, corre, no tenemos todo el día."
Ahora espero tranquilo. La primera integrante del futuro equipo de marines y el miembro más desconocido del equipo, está por llegar.
