[Aventura T2] — El hijo pródigo
#7
Tal y como el gigante pensó, la estampida no había sido un fortuito accidente, algo la había provocado, y las pisadas del animal ya podían ser escuchadas por el ciego, cuatro patas ayudaban a un animal de gran tamaño a desplazarse en dirección al pueblo, siguiendo el rastro de los jabalíes, si no fuera porque estaba escuchando a un animal parecería que utilizó la manada de jabatos salvajes para abrir el camino y poder ir detrás, sabiendo que su camino ya estaba despejado por la estampida. En la lejanía eres capaz de escuchar un retumbar irregular, pero constante, como el sonido de un tambor, cada paso es ahogado en la tierra provocando un golpe seco, se aproxima algo, algo grande. La gente de pueblo Cobo se empezó a agrupar alrededor del enorme salvador, — ¡Contigo aquí estaba claro que todo saldría bien! — decían, — El señor finalmente se ha apiadado de nosotros. — mucha de la gente empezó a volver a la plaza, volvían a armar sus puestos creyendo que ya había pasado lo peor, ajenos a la verdad que solo el oído más fino podría anticipar, el golpe de la madre naturaleza acababa de empezar.

Mientras la gente volvía a montar sus puestos de frutas y verduras, de especias de todos los colores y sabores, de pescados tan frescos que aún tenían el olor a la sal marina, mientras otros comenzaban a retirar a los jabalís de la vía pública para dejar paso a los viandantes y, de paso, llevar los animales a gente que supiera tratar la carne y pudiera ayudar a Beto con el despellejado y deshuesado previo a la cocción de la carne. El pueblo se había puesto en marcha, de nuevo, tras una pequeña pausa que fue así de breve gracias al látigo audaz del gigante, pero más que la alegría se había instalado en el pueblo algo ya amenazaba con volverla a eclipsar, pues los pasos sonaban cada vez más cercanos. Cada golpe de las patas iba acompañado del sonido de garras contra el suelo, provocando crujidos en la vegetación, incluso se podía distinguir la agitada respiración del animal, unos pesados gruñidos, o jadeos, que acompañaban la carrera del gran animal, cada vez más y más cerca de su destino: El pueblo.

El animal cargó hasta que los arboles comenzaban a ser menos comunes, y cuando el bosque acabó y el suelo enlosado del pueblo tocó sus zarpas el imponente animal abandonó las cuatro patas para ponerse sobre las traseras, irguiéndose tres metros sobre el suelo, algo nimio si lo comparábamos a los dieciocho metros del guardián del pueblo, al cual le profirió un potente rugido nada más verlo, ahí lo identificó sin lugar a dudas, esa bestia era un oso, que no dudó en lanzarse al ataque para arañarle la pierna derecha con sus zarpas.

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RE: [Aventura T2] — El hijo pródigo - por Comilón McBacon - 06-05-2025, 06:12 PM
RE: [Aventura T2] — El hijo pródigo - por Zorak - 19-05-2025, 09:16 PM
RE: [Aventura T2] — El hijo pródigo - por Zorak - 20-05-2025, 12:38 AM
RE: [Aventura T2] — El hijo pródigo - por PX-2 - 20-05-2025, 05:59 PM

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