10-05-2025, 01:04 AM
El viento mecía las cerúleas plumas de mi cabeza, estábamos listo para llegar a una gran pelea contra el Yonko que amenazaba el archipiélago de Sabaody y no podía evitar que la emoción recorría cada parte de mi cuerpo. Me preparé con ambas espadas en cada una de mis manos, iba a demostrar que yo sería el siguiente en ser elegido como el sucesor del gran Tucrow, todo un honor para mí y para el estilo del pico tornado. Pero aún con mi pecho tan hinchado por los acontecimientos que estaban por suceder y la expectación del momento, no pude evitar unirme al ritmo del almirante Tucrow acompañándole dándole palmadas. Fue nombrando uno a uno a todos los que estábamos con él, y aunque estaba metido de lleno en lo que decía Tucrow, no se me pasó desapercibido que primero había nombrado al marrano de Uki antes que a mí — El burro delante supongo — pronuncié mirando al gilipollas que teníamos que – por desgracia – arrastrar con nosotros.
Así que me preparé con ambos cuchillos delante de mí, el de color rojo en mi mano diestra y el verde en la zurda. Entonces coloqué mi pierna izquierda estirada por completo en diagonal y la derecha semiflexionada — Cerdo gilipollas, voy a sacarte las tripas y atar al Yonko con ellas ¡Así serás útil! — le contesté antes de lanzarme para él atacando con mi cuchillo parecido al de un carnicero y seguido del que era una mezcla de un kukri y una cimitarra corta. Iba a demostrar que podía hacer bacon con Uki y tener la fuerza suficiente como para ganar a Odki. Así debía ser un almirante. Así era el gran Tucrow. Y así iba a ser yo. Sonreí confiando queriendo demostrar mi fuerza y valía, porque me merecía ese puesto como el gran guerrero del zoodiacool.
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