11-05-2025, 07:42 PM
Imaginaba que Garnet esquivaría el ataque o haría cualquier cosa para no llegar a recibirlo, sin embargo, le di de lleno. De su brazo comenzó a brotar sangre debido al corte de la katana. No parecía una herida demasiado peligrosa, pero él tendría que haber llevado mucho más cuidado. No me había cortado con el ataque, aunque realmente no esperaba poder darle tan fácilmente. Estaba segura de que eso había sido culpa de que no había estado prestando la suficiente atención. Ahora que lo pensaba, podría ser muy fácil ganarle, tan solo hacía falta ser mujer y tener pechos. Puede que incluso solo tener pechos. Pero no iba a usar esa baza a mi favor. Prefería perder si era tan hábil como para conseguir vencerme. Esperaba que aquella herida le hiciese darse cuenta de que este enfrentamiento no era un juego y que tenía que venir a por mí con todo lo que pudiera. Quería ganar, pero no iba a negar que estaría orgullosa si era él el que ganaba.
Debido al ataque aquella forma de bestia en la que se había transformado se revirtió para volver a mostrar su forma humana. Inmediatamente retrocedió para reponerse. Me quedé en mi posición esperando a ver su reacción. Podría lanzarme directamente a por él, pero, aunque estaba herido y algo despistado por el ataque, tampoco sabía si podría recorrer la distancia que nos separaba lo suficientemente rápido como para que supusiese una ventaja a mi favor. Quería intentar verle, adivinar su próximo movimiento, que no tardó en realizar. Cerró los ojos y se lanzó a por mí de nuevo a una velocidad endiablada. Puse todo mi empeño en intentar verle y responder a tiempo, pero no fui capaz. Pasó por mi lado de largo para situarse a mi espalda. Sabía lo que pretendía, no había que ser demasiado listo, aunque también el haki de observación me ayudaba a percibir ligeramente sus intenciones, sin embargo, mi cuerpo no respondió y no pude reaccionar.
No tardé en sentir el dolor en mi espalda. Me giré lo más rápido que pude para poder tenerlo a la vista, pero sentía que mis movimientos eran torpes y lentos. Esta vez era yo la que había perdido la concentración del combate. Me sentía torpe y dolorida, pero eso no me frenaría. Por suerte, me dio un respiro alejándose de mí y colocándose en posición defensiva, esperando esta vez mi ataque o, tal vez, esperando de nuevo el momento para atacar. Aquel golpe me quitó la respiración y me dejó claro que no se estaba tomando esto como una broma. Lo que no entendía era por qué cerraba los ojos ahora. Por lo que dijo, no tenía nada que ver con que me estuviese subestimando. Él vería lo que hacía, tal vez quería entrenar de forma mucho más agresiva su haki de observación. Mientras estuviese a la altura (y por el golpe que me había dado y que todavía me dolía sabía que lo estaría), como si quería pelear haciendo el pino. No me quedaba más remedio que adelantarme, aunque esta vez tenía pocas probabilidades de lograr acertar con mi ataque. De cualquier manera, me serviría acortar distancias y comprobar qué narices hacía con los ojos cerrados.
Corrí hacia él con las katanas en posición horizontal, una sobre otra, lista para mi siguiente ataque que ejecuté cuando me encontré a un metro y medio de distancia de él. —Montecristo —dije deslizando ambas katanas hacia la derecha y agachándome ligeramente para cortarle a la altura de sus muslos. La parte de arriba la tenía demasiado bien cubierta. Era consciente de que esta vez no tendría tanta suerte como la anterior, pero pensaba aprovechar cada movimiento, incluso un ataque suicida como este, para no permitir que se alejase de mí demasiado. Por suerte, él también luchaba cuerpo a cuerpo y también le convenía tenerme cerca. Tras mi ataque no di ningún paso atrás, me quedé en el sitio con mis katanas cruzadas en forma de equis delante de mí.
Debido al ataque aquella forma de bestia en la que se había transformado se revirtió para volver a mostrar su forma humana. Inmediatamente retrocedió para reponerse. Me quedé en mi posición esperando a ver su reacción. Podría lanzarme directamente a por él, pero, aunque estaba herido y algo despistado por el ataque, tampoco sabía si podría recorrer la distancia que nos separaba lo suficientemente rápido como para que supusiese una ventaja a mi favor. Quería intentar verle, adivinar su próximo movimiento, que no tardó en realizar. Cerró los ojos y se lanzó a por mí de nuevo a una velocidad endiablada. Puse todo mi empeño en intentar verle y responder a tiempo, pero no fui capaz. Pasó por mi lado de largo para situarse a mi espalda. Sabía lo que pretendía, no había que ser demasiado listo, aunque también el haki de observación me ayudaba a percibir ligeramente sus intenciones, sin embargo, mi cuerpo no respondió y no pude reaccionar.
No tardé en sentir el dolor en mi espalda. Me giré lo más rápido que pude para poder tenerlo a la vista, pero sentía que mis movimientos eran torpes y lentos. Esta vez era yo la que había perdido la concentración del combate. Me sentía torpe y dolorida, pero eso no me frenaría. Por suerte, me dio un respiro alejándose de mí y colocándose en posición defensiva, esperando esta vez mi ataque o, tal vez, esperando de nuevo el momento para atacar. Aquel golpe me quitó la respiración y me dejó claro que no se estaba tomando esto como una broma. Lo que no entendía era por qué cerraba los ojos ahora. Por lo que dijo, no tenía nada que ver con que me estuviese subestimando. Él vería lo que hacía, tal vez quería entrenar de forma mucho más agresiva su haki de observación. Mientras estuviese a la altura (y por el golpe que me había dado y que todavía me dolía sabía que lo estaría), como si quería pelear haciendo el pino. No me quedaba más remedio que adelantarme, aunque esta vez tenía pocas probabilidades de lograr acertar con mi ataque. De cualquier manera, me serviría acortar distancias y comprobar qué narices hacía con los ojos cerrados.
Corrí hacia él con las katanas en posición horizontal, una sobre otra, lista para mi siguiente ataque que ejecuté cuando me encontré a un metro y medio de distancia de él. —Montecristo —dije deslizando ambas katanas hacia la derecha y agachándome ligeramente para cortarle a la altura de sus muslos. La parte de arriba la tenía demasiado bien cubierta. Era consciente de que esta vez no tendría tanta suerte como la anterior, pero pensaba aprovechar cada movimiento, incluso un ataque suicida como este, para no permitir que se alejase de mí demasiado. Por suerte, él también luchaba cuerpo a cuerpo y también le convenía tenerme cerca. Tras mi ataque no di ningún paso atrás, me quedé en el sitio con mis katanas cruzadas en forma de equis delante de mí.
Bélico
Inventario
![[Imagen: 8Rsjucn.png]](https://imgur.com/8Rsjucn.png)
