15-09-2023, 11:40 PM
Mi posición no gozaba de ningún tipo de privilegio milagroso como para lograr nada más que algún favor tonto de cualquier despistado que cruzara el cuartel. Y eso lo sumamos a mi nula capacidad de dar ordenes viables a un grupo de personas a mi cargo. Así que el título de Sargento no era algo de lo presumir o hacer gala. Como parte positiva, mi carácter explosivo y aguerrido podría alentar bien a un puñado de personas dispuestas a darlo todo. Y mi punto fuerte era mi convencido sentido de justicia y determinación. No había funcionado antes, pero nunca antes había compartido "negocios" con marines.
Todos esos pensamientos bombardean mi cabeza mientras la espera se alarga. Se extiende. Se... *TOC TOC* suena la puerta...
~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~
Ante mi se presenta una figura llegada de otro plano, de otra dimensión o mejor dicho "dimensiones". Una figura imponente, inflada en músculos y destrucción, pero con la sensualidad y forma de una mujer esbelta y trabajada.
Ya tenía visto y enfrentado Semi-onis antes, pero nunca había visto a "una", y una tan singular.
Medio cuerno roto, pelo largo y liso con un lateral rapado muy singular, ojos del color del fuego y rasgos puntiagudos con mandíbula firme, típica de lo que tenía entendido de esta raza.
Era sin duda una belleza exótica que llamaría la atención de todos. Un ángel de batalla versión demoníaca, atractiva para guerreros y para finos.
Su pega? 4 metros de alto rozando el techo, sumando la dificultad de maniobra .
Independientemente de todo esto, tocaba guardar las formas, pues de lo que se iba a hablar, no era moco de pavo.
Con un gesto de manos sencillo, tras su presentación más formal de lo que debería ser, la invité a sentarse frente a mi.
~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~
Sonreí suavemente tras tan adorable presentación de una criatura que me rompe como una ramita.
- Nada de usted entre nosotros, soy un marine más, te lo aseguro- me decido levantar para servir algo de beber - ¿café o algo?
Tras el inciso de la bebida, me vuelvo a sentar y aseguro los codos en la mesa. Alzo los antebrazos y junto los dedos en pose de interés. Comencé el discurso:
- Bien vayamos al grano... - el semblante se me oscurece y las gafas de sol ayudan a generar atmósfera. -El mundo está cambiando... Pero no de la manera más agradable para el bien de todos. Los revolucionarios hacen mucho ruido y los piratas tienen un poder increíble. El brazo armado del Gobierno no se moviliza lo suficiente y este último no parece ser consciente de la magnitud de la situación...
Creo en la verdad y la justicia, activa y persecutoria. No la justicia perezosa que actúa tras los hechos. Debemos prevenir, generar un escudo alrededor del mundo, ser una amenaza para los que atentan contra la paz y el ciudadano... Por eso estoy juntando a un grupo de gente con perspectiva y hambre de justicia y piratas.
Me levanto del asiento de nuevo. Me acerco a la estantería de libros y los miro. Mientras continúo:
-He odio de ti. Eres toda una rareza por aquí y por los pasillos se habla de la monstruosa adquisición que se ha afiliado a la Marina. No lo tomes como una ofensa, al contrario. El mundo no está preparado para gente como tú ni como nosotros. Pero yo creo que el mundo necesita gente como tú. Luchadores que lo dejan todo por los demás para proteger este mundo, por los que no pueden defenderse solos. Soldados que no entienden de razas o fronteras. Necesitamos más gente que sea capaz de infundir ese terror en el enemigo y tenga aptitudes para la batalla y aplicar la justicia absoluta.
Dime, ¿crees que puedo contar contigo para día de mañana?¿ Puedo contar con tu poder para destruir al enemigo y reconstruir algo mejor?
Le devuelvo una mirada, tapada por las gafas de Sol, pero con la intensidad del fuego que más arde, el fuego de la guerra y la venganza.
-¿Quieres ser el terror de los piratas a mi lado?
Todos esos pensamientos bombardean mi cabeza mientras la espera se alarga. Se extiende. Se... *TOC TOC* suena la puerta...
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Ante mi se presenta una figura llegada de otro plano, de otra dimensión o mejor dicho "dimensiones". Una figura imponente, inflada en músculos y destrucción, pero con la sensualidad y forma de una mujer esbelta y trabajada.
Ya tenía visto y enfrentado Semi-onis antes, pero nunca había visto a "una", y una tan singular.
Medio cuerno roto, pelo largo y liso con un lateral rapado muy singular, ojos del color del fuego y rasgos puntiagudos con mandíbula firme, típica de lo que tenía entendido de esta raza.
Era sin duda una belleza exótica que llamaría la atención de todos. Un ángel de batalla versión demoníaca, atractiva para guerreros y para finos.
Su pega? 4 metros de alto rozando el techo, sumando la dificultad de maniobra .
Independientemente de todo esto, tocaba guardar las formas, pues de lo que se iba a hablar, no era moco de pavo.
Con un gesto de manos sencillo, tras su presentación más formal de lo que debería ser, la invité a sentarse frente a mi.
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Sonreí suavemente tras tan adorable presentación de una criatura que me rompe como una ramita.
- Nada de usted entre nosotros, soy un marine más, te lo aseguro- me decido levantar para servir algo de beber - ¿café o algo?
Tras el inciso de la bebida, me vuelvo a sentar y aseguro los codos en la mesa. Alzo los antebrazos y junto los dedos en pose de interés. Comencé el discurso:
Antes de seguir
- Bien vayamos al grano... - el semblante se me oscurece y las gafas de sol ayudan a generar atmósfera. -El mundo está cambiando... Pero no de la manera más agradable para el bien de todos. Los revolucionarios hacen mucho ruido y los piratas tienen un poder increíble. El brazo armado del Gobierno no se moviliza lo suficiente y este último no parece ser consciente de la magnitud de la situación...
Creo en la verdad y la justicia, activa y persecutoria. No la justicia perezosa que actúa tras los hechos. Debemos prevenir, generar un escudo alrededor del mundo, ser una amenaza para los que atentan contra la paz y el ciudadano... Por eso estoy juntando a un grupo de gente con perspectiva y hambre de justicia y piratas.
Me levanto del asiento de nuevo. Me acerco a la estantería de libros y los miro. Mientras continúo:
-He odio de ti. Eres toda una rareza por aquí y por los pasillos se habla de la monstruosa adquisición que se ha afiliado a la Marina. No lo tomes como una ofensa, al contrario. El mundo no está preparado para gente como tú ni como nosotros. Pero yo creo que el mundo necesita gente como tú. Luchadores que lo dejan todo por los demás para proteger este mundo, por los que no pueden defenderse solos. Soldados que no entienden de razas o fronteras. Necesitamos más gente que sea capaz de infundir ese terror en el enemigo y tenga aptitudes para la batalla y aplicar la justicia absoluta.
Dime, ¿crees que puedo contar contigo para día de mañana?¿ Puedo contar con tu poder para destruir al enemigo y reconstruir algo mejor?
Le devuelvo una mirada, tapada por las gafas de Sol, pero con la intensidad del fuego que más arde, el fuego de la guerra y la venganza.
-¿Quieres ser el terror de los piratas a mi lado?
