15-05-2025, 02:49 PM
Una agradable ventisca recorría la superficie del barco de babor a estribor, amenazando con mandar a volar la gorra del uniforme de la marina que portaba sobre mi cabeza. “Epa” – exclame mientras la agarraba de la visera con un rápido movimiento de mi mano derecha, para luego colocarla de nuevo en su lugar y ajustarla firmemente sobre mi calva.
Del interior del barco surgieron 3 figuras familiares – unas más que otras – en sucesión, relativamente espaciada para sugerir que no se habían encontrado por el camino.
El primero de ellos fue el Vicealmirante Joe, portaba una camisa de tonos grisáceos y por encima de los hombros le abrazaba aquella capa de la marina que le vi vestir por primera vez apenas ayer. Vagamente pensé que le lucia bastante, y divague por un momento, mientras terminaba de acercarse, sobre cómo me luciría a mi una capa similar la cual podría portar una vez ascendiera a capitán. Para eso faltaban aun mucho, eran al menos 3 escalones más en la jerarquía por lo que tendría que seguir utilizando el uniforme básico, de momento.
Al Vicealmirante se le veía tan fuerte como un toro, aunque quizás seria mas apropiado pensar en el caparazón de una tortuga. Una tortuga con un caparazón mas fuerte que el diamante capaz de detener con su cuerpo el ataque de uno de los seres más fuertes del inmenso azul sin apenas salir dañado. Con su habitual frescura se acerco a mí, por lo que aproveche a ponerme firme y realizar el saludo formal de la marina hacia quien, al final de cuentas, era mi superior.
“Gracias por venir, Vicealmirante” – dije, mientras descansaba los brazos tras el saludo – “Espero que sí, apenas ha pasado un día, tenia la esperanza que usted supiera algo de ambos, pero asumo por sus palabras que no han aparecido.” – contesté a las primeras palabras de Joe intentando demostrarme optimista.
“Esperemos a la Comodoro Karl y al Comandante Apolo, en realidad no hemos tenido un respiro desde ayer y quería confirmar que estamos bien, o al menos vivos.” – contesté a su pregunta sonriendo vagamente, intentando no cargarle con mis peores pensamientos, al menos no hasta estar todos juntos.
La segunda en llegar fue la Comodoro Karl, nuevamente me puse firme rápidamente y saludé (mano derecha a la altura de la frente, brazo izquierdo atrás de la espalda) para ágilmente extender mi mano derecha hacia Karl devolviendo un saludo menos formal.
“Karl! Me alegra verte, gracias por venir.” – dije empezando a renovar ligeramente mi entusiasmo.
Antes de poder contestar a la pregunta de Karl, sin embargo, un ruido seco me hizo girar la cabeza en dirección a donde instantes después aparecía Apolo. De los tres, era sin lugar a duda a quien en peor estado se le veía. Su otrora algarabía y descaro habían sido reemplazados por frustración y cansancio frutos de lo ocurrido el día anterior. Su rostro parcialmente vendado le daban un aire aún mas lúgubre, no era ni la sombra de la persona que había conocido hace un largo tiempo en la playa de arena rosa de Momoiro. No obstante, estaba vivo, y con suficiente fuerza para caminar por si mismo, por lo que mentalmente agradecí a Neptuno. Conteniendo el impulso de correr hacia él y abrazarle, esperé a que llegara cerca de donde nos encontrábamos los demás para dirigirme a todos.
“Apolo, gracias por venir” – dije recuperando el aliento, calmándome, pues necesitaría mantener la cabeza fría para anunciar lo que estaba a punto de decir, y evitando mencionar el mal estado en el que claramente se encontraba.
“Hay dos razones por las que les he pedido que vinieran, gracias de nuevo por hacerlo.” – comencé posicionándome a dos metros frente a Apolo, Karl y Joe quienes quedaban en ese orden frente a mi de izquierda a derecha separados por menos de un metro el uno del otro – “La primera, confirmar que nadie ha tenido noticias de Ryze o James, que entiendo es así pues ni siquiera el Vicealmirante ha oído de ellos.”
Espere un momento a que reaccionaran ante este punto y, tras tomar un minuto de concentración mientras mis compañeros reaccionaban a mi primer punto, me arme de valor para decir la segunda y principal razón por la que les había convocado – “La segunda razón es la siguiente. Vicealmirante Joe, quiero pedir formalmente dejar de formar parte de la división 17”.
Puse mis brazos rectos a los costados de mi cuerpo y realice una ligera reverencia acompañando aquella solicitud la cual sabía que podría acarrearme problemas.
Del interior del barco surgieron 3 figuras familiares – unas más que otras – en sucesión, relativamente espaciada para sugerir que no se habían encontrado por el camino.
El primero de ellos fue el Vicealmirante Joe, portaba una camisa de tonos grisáceos y por encima de los hombros le abrazaba aquella capa de la marina que le vi vestir por primera vez apenas ayer. Vagamente pensé que le lucia bastante, y divague por un momento, mientras terminaba de acercarse, sobre cómo me luciría a mi una capa similar la cual podría portar una vez ascendiera a capitán. Para eso faltaban aun mucho, eran al menos 3 escalones más en la jerarquía por lo que tendría que seguir utilizando el uniforme básico, de momento.
Al Vicealmirante se le veía tan fuerte como un toro, aunque quizás seria mas apropiado pensar en el caparazón de una tortuga. Una tortuga con un caparazón mas fuerte que el diamante capaz de detener con su cuerpo el ataque de uno de los seres más fuertes del inmenso azul sin apenas salir dañado. Con su habitual frescura se acerco a mí, por lo que aproveche a ponerme firme y realizar el saludo formal de la marina hacia quien, al final de cuentas, era mi superior.
“Gracias por venir, Vicealmirante” – dije, mientras descansaba los brazos tras el saludo – “Espero que sí, apenas ha pasado un día, tenia la esperanza que usted supiera algo de ambos, pero asumo por sus palabras que no han aparecido.” – contesté a las primeras palabras de Joe intentando demostrarme optimista.
“Esperemos a la Comodoro Karl y al Comandante Apolo, en realidad no hemos tenido un respiro desde ayer y quería confirmar que estamos bien, o al menos vivos.” – contesté a su pregunta sonriendo vagamente, intentando no cargarle con mis peores pensamientos, al menos no hasta estar todos juntos.
La segunda en llegar fue la Comodoro Karl, nuevamente me puse firme rápidamente y saludé (mano derecha a la altura de la frente, brazo izquierdo atrás de la espalda) para ágilmente extender mi mano derecha hacia Karl devolviendo un saludo menos formal.
“Karl! Me alegra verte, gracias por venir.” – dije empezando a renovar ligeramente mi entusiasmo.
Antes de poder contestar a la pregunta de Karl, sin embargo, un ruido seco me hizo girar la cabeza en dirección a donde instantes después aparecía Apolo. De los tres, era sin lugar a duda a quien en peor estado se le veía. Su otrora algarabía y descaro habían sido reemplazados por frustración y cansancio frutos de lo ocurrido el día anterior. Su rostro parcialmente vendado le daban un aire aún mas lúgubre, no era ni la sombra de la persona que había conocido hace un largo tiempo en la playa de arena rosa de Momoiro. No obstante, estaba vivo, y con suficiente fuerza para caminar por si mismo, por lo que mentalmente agradecí a Neptuno. Conteniendo el impulso de correr hacia él y abrazarle, esperé a que llegara cerca de donde nos encontrábamos los demás para dirigirme a todos.
“Apolo, gracias por venir” – dije recuperando el aliento, calmándome, pues necesitaría mantener la cabeza fría para anunciar lo que estaba a punto de decir, y evitando mencionar el mal estado en el que claramente se encontraba.
“Hay dos razones por las que les he pedido que vinieran, gracias de nuevo por hacerlo.” – comencé posicionándome a dos metros frente a Apolo, Karl y Joe quienes quedaban en ese orden frente a mi de izquierda a derecha separados por menos de un metro el uno del otro – “La primera, confirmar que nadie ha tenido noticias de Ryze o James, que entiendo es así pues ni siquiera el Vicealmirante ha oído de ellos.”
Espere un momento a que reaccionaran ante este punto y, tras tomar un minuto de concentración mientras mis compañeros reaccionaban a mi primer punto, me arme de valor para decir la segunda y principal razón por la que les había convocado – “La segunda razón es la siguiente. Vicealmirante Joe, quiero pedir formalmente dejar de formar parte de la división 17”.
Contenido Oculto
Puse mis brazos rectos a los costados de mi cuerpo y realice una ligera reverencia acompañando aquella solicitud la cual sabía que podría acarrearme problemas.
Resumen
Aclaraciones
Inventario

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