[PASADO] Mushoku se muere, no se nace.
#7
Leyenda
                                                                                                                                   En el subconsciente de Artur.

Oscuridad. No hay sonido, no hay movimiento. Me encuentro atrapado en el silencio opresivo de mi propia inconsciencia. La última imagen que recuerdo es el golpe que me lanzó al suelo, la fuerza desgarradora que me dejó indefenso. La batalla había terminado, y yo había caído. Pero en este abismo de quietud, algo comienza a formarse. Una figura. Una presencia que desafía la lógica y las leyes del mundo.

Frente a mí, está mi maestro. Su semblante es sereno, sus ojos llenos de sabiduría y una chispa de vida que trasciende su muerte. Estoy abrumado por la confusión. “¿Estoy muerto?” le pregunto, temiendo que mi vida haya llegado a su fin en la arena de combate. Pero su respuesta llega con la fuerza de una verdad inquebrantable: “No, no lo estás. Tu lucha no ha terminado.” Sus palabras reverberan en mi ser, como si fueran un eco que se filtra a través de cada rincón de mi alma. Entonces, una sonrisa leve cruza su rostro, y su presencia parece envolverme en un manto de apoyo y guía. “Has caído, pero no por debilidad, sino porque aún te falta avanzar. Es momento de entrenar, de aumentar tu fuerza.”
Me habla de una fuerza que trasciende la resistencia física, una fortaleza que nace en la mente y en el espíritu. Con cada palabra, siento que algo despierta en mi interior, una llama que había sido casi extinguida por la derrota. La presencia de mi maestro, aun siendo un recuerdo traído por mi inconsciente, se convierte en el catalizador de una transformación inevitable.
“Levántate con propósito.” dice, su voz firme pero alentadora. “Entrena no solo para ser fuerte en el cuerpo, sino para endurecer tu mente y abrir tu espíritu. La verdadera batalla no está en el campo de combate, sino dentro de ti mismo.”

Mientras me habla, escenas entrenando llenan mi mente como si fueran visiones. Me imagino llevando mi cuerpo al límite, enfrentando mis temores y dudas, cada movimiento cargado de intención y determinación. Mi maestro me guía a través de estas imágenes, mostrándome el poder que reside en la disciplina y la voluntad.

Siento que mi inconsciencia comienza a disiparse, como si la fuerza de sus palabras me llevara de regreso a la realidad. Antes de desaparecer, me deja una última enseñanza: “Recuerda siempre que la verdadera fuerza se encuentra en el equilibrio entre cuerpo, mente y espíritu. Vive con esa conciencia, y no habrá límite que no puedas superar.”

                                                                                                                           Volviendo a la realidad.

Abro los ojos. La luz del mundo real me golpea como una ráfaga, pero esta vez no siento debilidad ni derrota. Mi cuerpo sigue dolido, pero mi mente está más clara que nunca. La imagen de mi maestro permanece conmigo, no como un fantasma, sino como una guía eterna. Me incorporo, decidido a seguir adelante, a entrenar con más intensidad, no solo para ser más fuerte, sino para ser más completo.

La derrota ya no es un fin, sino un comienzo. Y mi viaje hacia la verdadera fuerza acaba de iniciar.

Al fijarme donde me encontraba, observo que estoy en mi camarote, en nuestro preciado barco, el Niebla de Guerra. La familiaridad del espacio me reconforta, pero el dolor en mi cuerpo y las vendas que lo cubren me recuerdan que el combate fue real. “Seguramente el enmascarado y la rana lograron derrotar al enemigo y me trajeron de vuelta al barco” pensé con una sonrisa aliviado. Ellos siempre hablaban de que son un baluarte de fuerza y lealtad, y la idea de que lucharan hasta el final para recuperar nuestra posición me da una sensación de gratitud y responsabilidad renovada, además de hacerme ver que estaba equivocado con mi punto de vista inicial, se podía confiar en esos dos y nunca lo iba a olvidar.

Mientras me incorporo con cuidado, el crujido de la madera del barco me ancla a la realidad. Miro alrededor del camarote, y mis ojos se detienen en mi espada, Pluma Sangrienta, apoyada en el escritorio. Su hoja parece brillar tenuemente a la luz que se filtra por la pequeña ventana del camarote, como si compartiera mi impulso de no rendirme. A pesar de las vendas y el dolor, mi prioridad es clara: volver al lado de mis compañeros.

Me visto con movimientos lentos pero decididos, cada prenda colocada con un propósito, como si fuera una armadura que reforzara no solo mi cuerpo, sino también mi espíritu. Al tomar a Pluma Sangrienta en mis manos, siento una conexión inmediata, como si la espada también estuviera ansiosa por volver al combate, por ser parte de la próxima etapa de nuestra lucha.

Con un último ajuste al cinturón donde aseguro la espada, me dirijo hacia la puerta del camarote. Al abrirla, el olor salado del mar y el sonido de este me golpean como un recordatorio de la vida que llevamos a bordo del Niebla de Guerra. Salgo con paso firme hacia la cubierta, con la determinación de encontrar con toda la banda, y de enterarme de todo lo que ha ocurrido mientras estuve inconsciente.

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[PASADO] Mushoku se muere, no se nace. - por Ashura - 12-05-2025, 01:59 PM
RE: [PASADO] Mushoku se muere, no se nace. - por Artur - 16-05-2025, 03:42 PM

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