18-05-2025, 08:55 PM
Día 7 de Invierno Año 14 - 7:04 a.m.
Solar Karma - Rumbo a Isla Gyojin -
Solar Karma - Rumbo a Isla Gyojin -
El comienzo de un nuevo día daba lugar con el astro rey poniéndose en el horizonte, y bañando radiantemente con su luz y calor el Solar Karma. O eso habría pasado de no ser que los Alas Negras seguían sumergidos en el abismo del Grand Line. La oscuridad que acechaban en las profundidades del mar era, cuánto menos, desorientativas, al ser prácticamente imposible no saber con certeza la hora del día a la que se encontraban. No obstante, Garnet ya llevaba un buen rato remoloneado en la cama de su camarote, dando vueltas con impaciencia. No paraba de pensar en el concierto privado a sí mismo que se había dado la noche anterior. Francamente, estaba que irradiaba motivación y emoción por cada poro de su piel. Quería seguir tocando su música, porque la amaba y porque quería convertirse en el mejor músico del mundo viajando por el mundo junto a sus amigos. Y, por ello mismo, también estaba ardiente por hacerse más fuerte, mejorar en todos los aspectos que fueran posibles para evitar que ocurriera lo del día anterior y que se llevaran a uno de los suyos tal y como ocurrió con Yojimbo. Y para ello, el pelirrojo sabía a ciencia cierta en que debía invertir su tiempo en primer lugar.- Si el haki del menda hubiera sido más fuerte... - Musitó el skypiean, mirando hacia el techo de su habitación. Si hubiera podido recubrir su cuerpo de esa armadura negro mate, estaba seguro de que habría podido resistir mucho mejor los ataques del cazador enmascarado. Y por el otro lado, con la percepción mejorada del Haki de Observación, quizás habría podido predecir los movimientos de la tuerta que se les coló en el barco y haberle impedido hacer cuanto hubiera querido a sus anchas.- Otro ñordiki habría cantado, ¿es o no es? - Terminó la frase, incorporándose en ese momento, desnudo y levantándose de la cama. Era hora de terminar de dominar los hakis que le había terminado de enseñar el calvo del brazo biónico. Pero no había entrenamiento que no valiera con un buen desayuno.
Sin ponerse siquiera nada de ropa, y dando ya por sentado la confianza que tenía con el resto de los Alas Negras - además de que ya estarían acostumbrados de ver su vigoroso y extraordinario miembro viril -, Garnet se dirigió hacia la cocina del Solar Karma. Estando allí, cogió el tetabrik de leche que había en la despensa, la vertió en una olla y, tras calentarla un par de minutos, al echó en un vaso y, junto a unas 10 galletas, fue el tentempié mañanero que se tomó para empezar, de la mejor forma el día.
Nada más acabárselo, volvió a dirigirse a su habitación ya que, sentía, que quería practicar por su cuenta. Al menos uno de los dos hakis. Se colocó en mitad de su camarote y, sentándose en el suelo, adoptando la postura de loto tal y como le enseñó su primer maestro del haki, extendió su rango del Kenbunshoku hasta un radio de 50 metros. Cerró los ojos y, más allá del aura de sus nakamas, lo que buscaba sentir era el resto de presencias que nadaban junto a ellos. Las intenciones más superficiales y primitivas peces y criaturas marinas que entraban en su radio de acción no tenían ningún misterio para Garnet. Era lo básico que aprendió del Haki de Observación, sin lugar a dudas. Pero quería ir un paso más allá. Quería sacar provecho a la crueldad y crudeza de la ley del más fuerte para practicar y terminar de pulir ese nuevo estadio del Kenbunshoku. No podía verlo desde su habitación pero, quería sentir y predecir, que pez se comía a quién, algo que con el nivel básico de su haki no sería capaz de realizar. Si tenía algún indicio y, seguidamente, había alguna aura que sentía que se desvanecía, eso significaba que iba por muy buen camino. La teoría la tenía pero la cuestión ahora era ponerla en práctica.
![[Imagen: Tb4Z3O3.png]](https://imgur.com/Tb4Z3O3.png)
