22-05-2025, 09:52 AM
Garnet, sentado ya en el suelo de su camarote adoptando la pose de la flor de loto, cerró los ojos y afinó sus sentidos, a la par que activaba su Kenbunshoku Haki hasta los 50 metros de radio, pudiendo percibir multitudes de auras, todas muy diferenciables entre sí, destacando entre todas ellas una emoción que recordaba a la adrenalina, puro instinto de supervivencia. Estaba claro que, por más que fuera basta la variedad de criaturas marines en la profundidad del océano, todas tenían en común la supervivencia. Del mismo modo, también estaba claro que el uso básico de su Haki estaba extremadamente pulido. Era capaz de monitorizar en todo momento las posiciones de los seres vivos que le rodeaban en su radio de acción aunque aún le fallaba el objeto de mejora: percibir las intenciones hostiles de los seres de su alrededor.
- Okay makey... Esto está hecho, ahora el menda solo tiene que ir más allá, ¿es o no es? - Comentó, sin abrir los ojos y relajando aún más su mente, buscando enfocarse, en vez de en todas las presencias a la vez, en una sola. Quizás, si iba a por la más notoria de ellas, el esfuerzo para saber cuando iba a atacar a alguien era menor. Además, era capaz de sentir en él cierta sensación de hambre por lo que, era bastante probable, que ese pescado, calamar o lo que fuera, fuera devorar pronto a uno de sus acompañantes marinos. Sólo esperaba que no le diera por darle un bocado al barco. Si estallaba la burbuja, estarían en problemas. Aún así, confiaba en que sus amigos estarían pendientes también del exterior y se asegurarían la protección del navío. Garnet suspiró y acomodó ligeramente su cuello, mientras seguía concentrado en su "espécimen" particular. Cuando se quiso dar cuenta, se aproximó a una presencia con un aura menor. El pelirrojo apretó los músculos de sus piernas a sentir lo que se venía. Era la suya, el grandullón seguramente iba a devorar al más pequeño. Debía ser capaz de leer sus intenciones. Sin embargo, cuando quiso darse cuenta, la presencia del otro ser, ya había desaparecido, quedando en esa zona sólo la de la criatura que monitorizaba. Había engullido al más renacuajo en un abrir y cerrar de ojos y no había podido percibir nada de sus intenciones.- Aghhhh, ¡mierda! - Se quejó el músico, abriendo los ojos y llevándose sus manos a su desmelenado pelo, revolviéndoselo caóticamente hasta dejárselo aún más revuelto. Estaba claro que a la primera no podía salir, pero aún así daba coraje. Ahora debería esperar a que el grandullón fuera a atacar a algún otro pescadito. Garnet suspiró. Esto era igual o más aburrido que salir a pescar.- Nanai, hay que currárselo más... ¡Que no decaiga! - Se animó, abofeteándose las mejillas con las dos palmas de sus manos y volviendo - como diría Jolyne - al ruedo.
La dinámica del ejercicio siguió igual. Tomando de ejemplo al pez más notorio, volvió a prestar atención a los momentos en los que su aura se aproximaba a otra. En cinco intentos después, la última de las veces pudo percibir algo sobre la criatura dominante. Era una tasa del 20% de éxito, pero el skypiean no podía evitar sonreír al ver que había podido dar un primer paso. Ahora sólo le quedaba aumentar ese porcentaje. Y así fue que, en tandas de cinco intentos, fue variando la tasa en la que Garnet conseguía predecir los movimientos del depredador marino. Así siguió hasta que, durante dos tandas seguidas, el músico de los Alas Negras pudo vaticinar la hostilidad del devorador de peces al 100%.- ¡Eso es, joder! - Celebró, con el puño derecho en alto y levantándose del tirón del suelo, sintiendo al acto como su cabeza empezaba a dar vueltas y su vista se emborronaba.- La puta... - Dijo, desfallecido, y dejándose caer sobre su cama.- Mantener este haki mucho tiempo... Agota más que el otro... ¿Es o no es? - Comentó, jadeando y desconcertado por lo cansado que estaba a pesar de no haber movido ni un músculo.- Pero ya lo tiene dominado el menda... Pueje... Pueje... - Añadió, cerrando levemente sus ojos. Debía quedar algo más de una hora para prepararle la comida a los Alas Negras, pero ahora necesitaba descansar.- A echarse la siesta del borrigo... Y luego seguimos, ¿es o no es? - Y el pelirrojo guarrindongo cayó agotado en los brazos de Morfeo.
- Okay makey... Esto está hecho, ahora el menda solo tiene que ir más allá, ¿es o no es? - Comentó, sin abrir los ojos y relajando aún más su mente, buscando enfocarse, en vez de en todas las presencias a la vez, en una sola. Quizás, si iba a por la más notoria de ellas, el esfuerzo para saber cuando iba a atacar a alguien era menor. Además, era capaz de sentir en él cierta sensación de hambre por lo que, era bastante probable, que ese pescado, calamar o lo que fuera, fuera devorar pronto a uno de sus acompañantes marinos. Sólo esperaba que no le diera por darle un bocado al barco. Si estallaba la burbuja, estarían en problemas. Aún así, confiaba en que sus amigos estarían pendientes también del exterior y se asegurarían la protección del navío. Garnet suspiró y acomodó ligeramente su cuello, mientras seguía concentrado en su "espécimen" particular. Cuando se quiso dar cuenta, se aproximó a una presencia con un aura menor. El pelirrojo apretó los músculos de sus piernas a sentir lo que se venía. Era la suya, el grandullón seguramente iba a devorar al más pequeño. Debía ser capaz de leer sus intenciones. Sin embargo, cuando quiso darse cuenta, la presencia del otro ser, ya había desaparecido, quedando en esa zona sólo la de la criatura que monitorizaba. Había engullido al más renacuajo en un abrir y cerrar de ojos y no había podido percibir nada de sus intenciones.- Aghhhh, ¡mierda! - Se quejó el músico, abriendo los ojos y llevándose sus manos a su desmelenado pelo, revolviéndoselo caóticamente hasta dejárselo aún más revuelto. Estaba claro que a la primera no podía salir, pero aún así daba coraje. Ahora debería esperar a que el grandullón fuera a atacar a algún otro pescadito. Garnet suspiró. Esto era igual o más aburrido que salir a pescar.- Nanai, hay que currárselo más... ¡Que no decaiga! - Se animó, abofeteándose las mejillas con las dos palmas de sus manos y volviendo - como diría Jolyne - al ruedo.
La dinámica del ejercicio siguió igual. Tomando de ejemplo al pez más notorio, volvió a prestar atención a los momentos en los que su aura se aproximaba a otra. En cinco intentos después, la última de las veces pudo percibir algo sobre la criatura dominante. Era una tasa del 20% de éxito, pero el skypiean no podía evitar sonreír al ver que había podido dar un primer paso. Ahora sólo le quedaba aumentar ese porcentaje. Y así fue que, en tandas de cinco intentos, fue variando la tasa en la que Garnet conseguía predecir los movimientos del depredador marino. Así siguió hasta que, durante dos tandas seguidas, el músico de los Alas Negras pudo vaticinar la hostilidad del devorador de peces al 100%.- ¡Eso es, joder! - Celebró, con el puño derecho en alto y levantándose del tirón del suelo, sintiendo al acto como su cabeza empezaba a dar vueltas y su vista se emborronaba.- La puta... - Dijo, desfallecido, y dejándose caer sobre su cama.- Mantener este haki mucho tiempo... Agota más que el otro... ¿Es o no es? - Comentó, jadeando y desconcertado por lo cansado que estaba a pesar de no haber movido ni un músculo.- Pero ya lo tiene dominado el menda... Pueje... Pueje... - Añadió, cerrando levemente sus ojos. Debía quedar algo más de una hora para prepararle la comida a los Alas Negras, pero ahora necesitaba descansar.- A echarse la siesta del borrigo... Y luego seguimos, ¿es o no es? - Y el pelirrojo guarrindongo cayó agotado en los brazos de Morfeo.
![[Imagen: Tb4Z3O3.png]](https://imgur.com/Tb4Z3O3.png)
