24-05-2025, 06:07 PM
Berry alzó una ceja ante las explicaciones de pulguita, no comprendía muy bien como funcionaba ese tipo de recompensas por amor a una revolución. Desde pequeña toda acción tenía un pago, ella cazaba para comer, cuando luchaba el premio era volverse más fuerte o incluso la recompensa de tener alguien con quien pegarse más tarde, rascó su oreja con la garrita mientras hacía cálculos mentales. ¿Debía pedir más? ¿Menos? El enano parecía buen negociador, como toda pulga que chupa la sangre no daría el brazo a torcer de manera tan sencilla, la zorra se preparaba para una negociación intensa algo en su cabeza le recordaba o mejor dicho intentaba recordarle alguna situación similar, aunque estaba tan distraída y a lo mejor el golpe que se había llevado todavía le revolvía el cerebro. Pero, justo cuando abría el hocico para levantar un dedo y volver a presentar una oferta pulguita terminó por aceptar el trato, al decirle que no solo había cumplido la tarea si no que al traer un miembro más podían darle el traje que tanto le había gustado. Berry disimuló aplaudiendo en lugar de decir algo más, le emocionaba obtener ese traje aunque al día siguiente despertase sin saber de donde lo había sacado y al pelear lo terminase dejando tirado por algún lugar. La charla continuó aceptando al antiguo traidor en las filas y con una amenaza seria, Berry se sorprendió ante la idea de que la traición se pagase con la muerte, tampoco tenía claro que le había llevado a ese lugar en primer instancia como si los recuerdos de su contacto con la Revolución fuesen tan difusos que apenas supiera para que estaba trabajando exactamente. Aunque, si se trataba de una tarea para liberar gente y traer nuevos soldados no parecía tan malo, incluso ahora tenían entre manos a una gran organización que podrían desarticular usando sus propios mecanismos en su contra.
Se estiró sobre la silla mientras los otros dos conversaban, alzando la mirada al hombre cuando le preguntó si estaba bromeando, la mink sonrió esperando que algo así sucediera. — Lo sé, lo sé, soy tan bonita, grandiosa y brillante que no puedes esperar. Está bien, tócalos y disfruta, pero si te excedes de tiempo que no te sorprenda cuando una de mis patitas se estrelle en tu cara. Si dejo a todos abusar del tiempo, no tendría sentido. ¡Bwahahaha! — comenzó a reír golpeando la mesa mientras pedía algo para beber y no estaba bromeando. El ofrecimiento era sincero, creía que el traidor se lo había ganado, habían peleado codo a codo y gracias a su traición pudo salir viva de esa situación, no suponía que pelear contra el mayor hubiera sido problema pero no hubiera obtenido tanta información ni reservado tantas fuerzas de no ser porque Makumba decidió cambiarse al lado bueno de la historia. — Parece que mis días en esta Isla están contados, si tus hermanos supieron de mí, no tardarán en llegar más problemas si me quedo. Supongo que debería contactar con la tal Revolución y pedirme algún traslado. ¿Vendrás conmigo a explorar el mundo? — murmuró tras tomarse un trago y finalmente sentar la cabeza, no le parecía la primera vez que un problema de aquella magnitud le sacudía. No quería que por su culpa los habitantes de la isla se vieran envueltos en una crisis tras otra, los días en el bosque habían sido muy divertidos, pero siempre llegaba el momento de partir y moverse. Solo necesitaría buscar un transporte, un medio seguro para moverse más allá y ciertamente contactos que le pusieran al día para llegar a alguna isla en la cual pudiera vivir sin despertar mayores inconvenientes.
Se estiró sobre la silla mientras los otros dos conversaban, alzando la mirada al hombre cuando le preguntó si estaba bromeando, la mink sonrió esperando que algo así sucediera. — Lo sé, lo sé, soy tan bonita, grandiosa y brillante que no puedes esperar. Está bien, tócalos y disfruta, pero si te excedes de tiempo que no te sorprenda cuando una de mis patitas se estrelle en tu cara. Si dejo a todos abusar del tiempo, no tendría sentido. ¡Bwahahaha! — comenzó a reír golpeando la mesa mientras pedía algo para beber y no estaba bromeando. El ofrecimiento era sincero, creía que el traidor se lo había ganado, habían peleado codo a codo y gracias a su traición pudo salir viva de esa situación, no suponía que pelear contra el mayor hubiera sido problema pero no hubiera obtenido tanta información ni reservado tantas fuerzas de no ser porque Makumba decidió cambiarse al lado bueno de la historia. — Parece que mis días en esta Isla están contados, si tus hermanos supieron de mí, no tardarán en llegar más problemas si me quedo. Supongo que debería contactar con la tal Revolución y pedirme algún traslado. ¿Vendrás conmigo a explorar el mundo? — murmuró tras tomarse un trago y finalmente sentar la cabeza, no le parecía la primera vez que un problema de aquella magnitud le sacudía. No quería que por su culpa los habitantes de la isla se vieran envueltos en una crisis tras otra, los días en el bosque habían sido muy divertidos, pero siempre llegaba el momento de partir y moverse. Solo necesitaría buscar un transporte, un medio seguro para moverse más allá y ciertamente contactos que le pusieran al día para llegar a alguna isla en la cual pudiera vivir sin despertar mayores inconvenientes.
resumen
