[FIC-Pasado]La calma que precede a la tormenta.
#1
Día 63 de Otoño, Año 15.
Pueblo Yasu, 22:45.
Inventario



La noche cayó sobre Yasu como una manta de ceniza. El silencio, espeso y cargado, se aferraba a los tejados, a las piedras, a las heridas. La cena había sido escasa, no por falta de comida, sino por el nudo que cada uno llevaba en la garganta. Astrid apenas probó bocado; sus ojos seguían buscando en la oscuridad una figura que no volvería esa noche.

Después de recoger la mesa, me encendí un cigarro con una cerilla que rasgué contra el marco de la ventana. El chasquido fue casi lo único que se escuchó en toda la casa. Me lo llevé a la boca y, sin decir nada, salí afuera.

El porche crujió bajo mis pies. Me senté un momento en los escalones de piedra, con Kurimuzon apoyada junto a mí, su vaina reflejando la luna. Respiré hondo. El sabor del tabaco era amargo, pero familiar. Cerré los ojos unos segundos. Los pensamientos venían en oleadas.

—“¿Cuántos más?”

La pregunta flotó en mi mente como un suspiro, pero no tardé en ahogarla. No era el momento para rendirse. Ni por asomo.

—“Lucho por ellos. Por Djangus. Por Astrid. Por Ragnar. Por Sigurd. Por Ivar...”

Me puse en pie y desenvainé a Kurimuzon. El metal rojo brilló bajo la luna. Me quité la camisa y caminé hasta el claro frente a la casa, donde se alzaban los viejos árboles que bordeaban el camino.

Una técnica nueva. Un impulso que recorría todos mis adentros tan solo con pensar en mi padre... Su causa... Y su muerte...

—“Vamos allá…”

Veinticinco metros en línea recta, el viento cortándome la cara mientras surcaba el aire, las llamas en mi espalda rugiendo con más fuerza a cada batida de alas. Cuando estuve sobre el árbol, giré la cadera en el aire, deslicé el pie como si caminara sobre el cielo, levanté a Kurimuzon y...

—¡¡ᚠᚱᛖᛚᛋᛁᛋᚲᛖᚱ!! — rugí con la voz encendida.

El corte partió el tronco como si fuera papel húmedo. El árbol crujió y cayó con estrépito, levantando una nube de hojas y polvo.

—¡Mierda! —jadeé, con una mezcla de sorpresa y orgullo.

—Pues sí que funciona…

Una risa ronca se oyó detrás de mí.

Me giré. Ragnar estaba apoyado contra la puerta, con los brazos cruzados.

—¿Eso es lo que tienes guardado para Muzán?

—Ya se que parezco un pollo en llamas. —respondí, sin poder evitar la sonrisa.

Ragnar se acercó despacio, sus pasos marcaban un ritmo que parecía arrastrar años de guerra.

—Es un buen corte. Preciso. Letal. Pero recuerda, chico… el filo más afilado no siempre gana. A veces, gana el que sabe como y cuándo usarlo.

Asentí, sin decir nada.

Ragnar me dio una palmada en el hombro y me dejó allí, con la brisa del mar agitando las cenizas de mi cigarro.

Esa noche dormí poco. Pero cuando cerré los ojos, soñé con llamas. Y con libertad.
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[FIC-Pasado]La calma que precede a la tormenta. - por RedSmoke Kelo - 25-05-2025, 09:34 PM

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