[Presente Absoluto] - El zoológico
#2
Dado en el día 81 del mes de Escandalio, del año 19 después del nacimiento de Nuestra Señora Velvette, nyah~.

Nota de Velvette: Si estás leyendo esto, ya es demasiado tarde. Has sido arrastrado al maravilloso caos de mi existencia. Bienvenido seas, a la era de las tetas grandes, los escándalos más gloriosos y las decisiones que uno lamenta con una sonrisa en los labios, nyah~.


La puerta del bar La Perdiz Desnucada se abrió de golpe como si el mismísimo huracán hubiera decidido tomarse una copa. Una figura de curvas criminales entró como si el local le perteneciera desde siempre, envuelta en cuero, pelo violeta revuelto por el viento y con un martillo a la espalda que parecía capaz de partirle el cráneo a un elefante.

—¡Buenas tardes, pueblo sin gracia! —gritó con los brazos en alto —¡Vengo buscando un trago, una pelea o un hombre que valga la pena... y dudo que encuentre siquiera una cerveza decente, nyah~! ¡Nyahahahuhu!

Su risa —una mezcla estridente entre un miado y una carcajada demoníaca— retumbó en el bar como una maldición con tacones. Algunos parroquianos alzaron la vista, otros fingieron no haberla oído. El cantinero, un tipo redondo y con bigote tembloroso, tragó saliva.

Velvette caminó hasta la barra, dejando un rastro de perfumes dulzones, miradas escandalizadas y una bufanda que acababa de "tomar prestada" de una señora despistada en la entrada.

—¡Uno de ron con limón y fuego, por favor! —dijo dando un golpe seco en la barra con una sonrisa de oreja a oreja. Luego se giró y, al ver al encapuchado con la limonada, lo señaló descaradamente con su dedo enguantado.

—¡Éste paga! Tiene cara de tipo que necesita una aventura en su vida... o al menos un buen trago para aflojar la lengua, nyah~— Sin pedir permiso, se sentó junto a él como si fueran viejos compañeros de batallas ganadas y borracheras olvidadas. Se inclinó con descaro por encima de su bebida, olfateó con el hocico felino y soltó —Limonada. Interesante elección. Casi tan refrescante como mis tetas, aunque menos escandalosa, nyah~.

Entonces, sin previo aviso, se apoyó con descaro en su brazo, lo tomó del mentón con dos dedos y le examinó el rostro como si evaluara una fruta madura. Luego, ignorando cualquier protesta, estiró la mano y bajó apenas la capucha ajena con gesto travieso, solo lo justo para ver un poco más de su rostro.

—Mmmh... interesante. ¿Y si en vez de hablar me dejas adivinar tu historia por el sabor de tu cuello? —dijo mientras se inclinaba peligrosamente cerca, la lengua casi asomando entre los colmillos afilados. Entonces, como si fuera lo más normal del mundo, se restregó como una gata en celo contra él, con un ronroneo descarado que vibraba en su garganta.
—Hueles a problemas reprimidos y secretos sucios. Me encanta. Voy a adoptarte. Eres mío ahora, nyah~.

Y antes de que él pudiera reaccionar, se irguió de un brinco del taburete, apoyó una mano sobre el hombro del encapuchado  y trepó ágilmente sobre la barra con la gracia de una artista de cabaret. Se movía como en casa, deslizándose por la superficie con poses provocativas y un descaro absoluto.

Entonces, extendió los brazos como si estuviera en el escenario de una ópera tragicómica, se giró sobre sí misma con el dramatismo de una diva, y alzó la voz como si todo el local fuera su público entregado —¡Escúchame bien, encapuchado misterioso! Soy la encarnación felina del deseo insano, una tormenta con curvas y la respuesta a todas tus perversiones más inconfesables, nyah~— Se agachó lentamente, apoyando un brazo bajo su busto y apretándolo contra sí para realzar las curvas mientras guiñaba un ojo al desconocido —Puedo atar cordones solo con la lengua, improvisar un masaje con los pies, con las manos o con estas, y tengo una resistencia tan salvaje que los burdeles me vetaron por dejar sin trabajo a las demás, nyah~— Se pasó la lengua por los labios con lentitud exagerada, luego se llevó un dedo a la boca y lo chupó con descaro —¿Sexo? Cariño, soy una experiencia religiosa. Mis gemidos están prohibidos en siete islas por provocar sequías, y tengo una imaginación tan sucia que una vez asusté a un sacerdote. ¡Y le gustó! Puedo hacerte ver dragones mientras te arrullo con cuentos eróticos y luego darte una paliza con amor propio y tacones altos, nyah~— Levantó una pierna sobre la barra, dejando que su falda se alzara solo lo justo para insinuar, y lanzó una carcajada pícara —Tengo más posturas que un libro de yoga endemoniado, más historias que un marinero en resaca y una lengua tan afilada que puede cortarte la ropa… o el orgullo. ¿Todavía dudas? También sé hipnotizar con las caderas, hablar sucio con clase, y fingir pudor como si fuera una obra de teatro premiada, nyah~— Se inclinó hacia adelante con un brazo en jarras, haciendo ondear el martillo a su espalda —¡Y sí, tengo dote! Este martillo con nombre, complejo de dios y vibrador oculto. Y una cama que hace temblar los cimientos cuando me estiro, nyah~. ¡Soy una fantasía con patas, una pesadilla para tu paz mental y la mejor inversión emocional de tu vida! Así que decide rápido antes de que me aburra… o te monte encima, literalmente.

Entonces, Velvette se agacho hasta ponerse a cuatro patas, mostrando el trasero con una sonrisa de pecado, se arrastró hacia adelante, rodó sobe la barra hasta quedar prácticamente frente a su cortejado  y abrió las piernas con exagerada naturalidad, manteniendo contacto visual, hasta quedar sentada justo delante. Agarró con total descaro el vaso de limonada del desconocido y dio un sorbo largo, relamiéndose luego los labios con una sonrisa provocadora.

—Mmmh... besito indirecto, nyah~. Ahora estamos comprometidos. Espero que no seas celoso, porque no pienso ser fiel más que a mis impulsos.

El martillo seguía colgado en su espalda, inmóvil. Pero todos en la sala sabían que, si esa mujer se levantaba con él en la mano, los seguros de vida iban a subir de precio.

Durante unos segundos reinó el más absoluto silencio, hasta que, desde una esquina oscura del local, un tipo solitario rompió en un aplauso lento y ensimismado.

—Bravo — dijo con una sonrisa estúpida —¡No la dejes escapar chico!

Todo el bar se volvió hacia él con incredulidad. Él se encogió de hombros, abochornado.

—¡Ese esta invitado a la boda, cariño!

Había llegado Velvette.

Y ese era el principio del problema.


OFF ROL


Mensajes en este tema
[Presente Absoluto] - El zoológico - por Axel - 27-05-2025, 10:13 PM
RE: [Presente Absoluto] - El zoológico - por Velvette - 28-05-2025, 01:13 PM
RE: [Presente Absoluto] - El zoológico - por Emalf - 28-05-2025, 03:47 PM
RE: [Presente Absoluto] - El zoológico - por Kayx - 29-05-2025, 04:44 PM
RE: [Presente Absoluto] - El zoológico - por Axel - 30-05-2025, 05:59 PM
RE: [Presente Absoluto] - El zoológico - por Kayx - 31-05-2025, 06:04 AM
RE: [Presente Absoluto] - El zoológico - por Emalf - 31-05-2025, 02:40 PM
RE: [Presente Absoluto] - El zoológico - por Axel - 31-05-2025, 09:02 PM
RE: [Presente Absoluto] - El zoológico - por Kayx - 02-06-2025, 02:05 AM
RE: [Presente Absoluto] - El zoológico - por Emalf - 02-06-2025, 12:14 PM
RE: [Presente Absoluto] - El zoológico - por Axel - 03-06-2025, 11:13 PM
RE: [Presente Absoluto] - El zoológico - por Emalf - 05-06-2025, 05:54 PM
RE: [Presente Absoluto] - El zoológico - por Kayx - 06-06-2025, 03:38 PM

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