[Pasado] El Bar que se mece en el océano
#15
Había dejado muy clara mi postura ante Terence, pero me interesaba y mucho conocer cuál era la suya. Sus palabras daban a entender algo que no me gustaba un pelo, que tenía relación con ese mundo tan turbio, aunque en el fondo estaba rezando para que no fuese así. Me había caído en gracia, y sus habilidades podrían sernos muy útiles de cara al futuro.

Él parecía tranquilo ante mis preguntas, pero antes de responderme había decidido dedicarme una sonrisa al tiempo que levantaba la copa. Parecía que se disponía a dar un trago antes de darme la ansiada respuesta, pero la mueca desagradable que hizo mirando la copa me llamó demasiado la atención. Pronto sabría la respuesta, ya que detrás de él se aproximaba un grupo de piratas con claras intenciones de buscar pelea.
-Suena a chiste Entran a un bar un niño de papá, un vagabundo zarrapastroso y un payaso de barrio bajo. ¿Qué te ha pasado amigo? ¿Un mal de amores te ha enquistado los cuernos? - Me dijo entre las risas de su patética cuadrilla.- No tienes ni puta idea de qué significa ser pirata, cabrón cornudo. Haces que los verdaderos piratas nos avergoncemos de que se nos compare con gente como tú. Largaos de aquí si no queréis dormir la siesta con los peces

Normalmente hubiese manejado esa situación con algo de humor, o quizá provocando que se lanzasen al ataque para tener la excusa de comenzar una pelea. Sin embargo, este no era momento para tratar con insectos, me interesaba más la respuesta de Terence, y esta panda de inútiles me la estaban retrasando.

Cogí aire y me levanté de la silla sin mediar palabra, quería hacer notar las diferencias de tamaño que había entre mí y esos piratas. Posteriormente me acerqué a paso lento hacia ellos, colocándome frente al tipo que había tomado la palabra, probablemente el cabecilla, o al menos en esos momentos. Clavé mi mirada en sus ojos y provoqué que mi voz sonase más imponente de lo que ya era habitualmente.
- Recoged vuestras cosas, y marchaos. – Le espeté tratando de imponer el mayor temor posible sacando partido a mis condiciones físicas. – Y como vuelva a veros en algún otro lugar, juro que vuestros cráneos van a terminar colgados de mi cuello, bola de insectos. ¡Si valoráis algo vuestras vidas largaos y que no vuelva a veros! – Terminé con un fuerte grito al mismo tiempo que daba un paso hacia delante para empujar al suelo al tipo que segundos antes intentaba reírse de nosotros.

– Cuidado, grumete de agua dulce. Cierra al salir. – Le contesté concluyendo así mi intervención dándome la vuelta para sentarme de nuevo en mi sitio.

La tensión que había en el ambiente podía cortarse por cualquiera de los cuchillos que había en aquel restaurante. Era cierto que no destacaba por mi poder o mi fama todavía, pero era perfectamente consciente de hasta qué punto infundía terror en gente del montón, especialmente mi voz. Si potenciaba eso con las palabras adecuadas podía provocar que la mayoría se fuesen, e incluso en ocasiones que algunas personas se desmayasen del miedo. Ese no fue el caso de estos piratas que venían a molestar, pero sí que habían decidido marcharse a toda prisa. Era evidente que en el cuerpo a cuerpo tenían las de perder, seguramente me habrían subestimado al verme sentado con el resto.

Los marines que allí había parecían también cohibidos, aunque no se marchaban ni nos quitaban el ojo. En sus miradas había una mezcla de miedo y sentido del deber, por si las cosas se ponían feas y debían actuar. No era esa mi intención ni por asomo, llamar la atención en vano es de estúpidos. Tan estúpido como podía llegar a ser Terence retrasando la respuesta a mi pregunta ahora que esos indeseables ya no estaban.

Comenzó con una pequeña broma para romper el hielo, pero mi mirada seria y tajante hacia él le hizo saber que no estaba de humor, con lo cual, procedió a contarnos su historia. Era muy probable que esta estuviese acortada, habrá ocultado detalles seguro, pero al menos sus palabras parecían todas ciertas.

Resulta que había estado en contacto con la esclavitud, su familia entera se dedicó a ello, pero siempre enfocado en razas diferentes, tratos con el gobierno y diferentes reinos, y tráfico de información e intereses. No estaba muy conforme con ello, pero puntualizó después más detalles al respecto. Él no quería ser igual que su familia, aunque se había inculcado con esos valores y creencias. Él quería demostrar que podía igualar el poder de la familia empezando de cero, con muchísimos proyectos que tenía en mente y sí parecía encajar más conmigo. Tales como aprovecharse de aquellos corruptos que sólo buscaban su beneficio pisando a quienes hiciese falta, promover un nuevo sistema de cazas y recompensas sólo hacia quien realmente se merecía el castigo, y que hasta ese momento no tenía interés en la esclavitud, aunque tampoco la rechazaba. Me comentó que mis palabras le habían hecho pensar un poco, y no cambiaría de la noche a la mañana, pero prometía no dedicarse a ello si no nos gustaba. Admitiendo que su objetividad quizá estaba contaminada por el entorno en el que se había criado.

Lo cierto es que era un inicio complicado, pero había sido sincero, y su historia parecía tan plausible como real. Podía haber mentido diciendo que rechazaba la esclavitud por ejemplo, pero no lo hizo, aceptando que lo evitaría tras nuestra conversación. Antes de saber esto me había planteado invitarle a la tripulación, esta parte me había hecho dudar mucho, pero su respuesta había satisfecho mis inquietudes. Valorándolo como posible miembro de la nueva banda, era alguien muy capaz, resolutivo, capacidad de adaptación, y su conocimiento sobre este basto mundo podría ayudarnos mucho. No podía confiar en él de primeras, pero me inclinaba más a hacerlo que a no hacerlo.

Miré entonces a Mihasy, quien no había apartado su mirada en Terence desde hace ya un buen rato. Su opinión me importaba, y mucho, ya que era mi subcapitán aunque él pensase que sería algo temporal. Pobre inocente.
- Quiero que se una a nosotros ¿Qué opinas? – Le pregunté directo sin tapujo alguno. – Sabe moverse en contextos sociales, así que puede hacer ese trabajo sin necesidad de que lo hagamos nosotros ¿No crees? Además, sabe más que tú y yo de este mundo, y quiere hacerse un nombre en el mundo, es alguien realmente ambicioso, lo quiero con nosotros. ¿Tú qué dices?

Era consciente de que Terence se estaba enterando absolutamente de todo, pero la verdad es que no me importaba. Ya había dado su respuesta a mi ofrecimiento con sus respuestas y actitudes, nadie cede tanto o da tantas explicaciones a un desconocido. Él sabía que mi ambición era grande, mi sueño lo es, y a las personas como nosotros nos gusta rodearnos de gente como nosotros. Su respuesta iba a ser un claro sí.
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RE: [Pasado] El Bar que se mece en el océano - por Legan - 16-09-2023, 11:49 PM

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