Mi día estaba siendo tranquilo, seguía hospedándome en la misma posada, Axel el Gato, seguía sin dar respuesta o tan siquiera enviarme una carta, pero luego recordé que no había máquinas de Braille de bolsillo y suspire muy a mi pesar, porque seguramente eso seria un artefacto muy bien visto por la comunidad ciega… FijFijFijFij, que bueno soy contando chistes, ¡POR DIOS!
Mi mensaje era directamente para mi compañero, ignorando a las otras 2 personas que estaban cerca de él.
Deje de lado ese excelente chiste, el cual no tendría necesidad de anotar, primero porque no veo y segundo porque mi memoria siempre lo mantendrá guardado en el rincón de “Chiste para hacer en mi proximo Stand-Up”. Me levante de la cama, no habia salido de la habitación en todo el día, porque no tenia absolutamente nada que hacer, pero era hora de poner los músculos a funcionar o se me iban a atrofiar como mis ojos.
Me vestí, con mis ropajes negros, me puse mi gabardina y esta vez decidi taparme los ojos con una bandana negra tambien, me ajuste el brazalete en el brazo izquierdo y me coloque mi anillo en el dedo anular de mi mano izquierda, tome mi hacha y la ajuste a mi espalda, Sali de la habitación pertrechado y baje las escaleras, me despedí del bueno del camarero y cuando Sali de la posada, los rayos tenues de sol me tocaron el rostro y me hicieron saber que eran aproximadamente las 6:20 pm.
Empece a caminar sin rumbo, pero prestando atención a los sonidos y olores, para ver si el gato se dejaba oler o ver, aunque el me vería a mí, yo no a él. Camine durante 10 minutos y en la lejanía detecte un olor a Sal Marina y supe instantáneamente que era Axel, asi que decidi seguirlo para gastarle una pequeña broma.
Cuando llegue al sitio donde detrás de una puerta se seguía oliendo el olor a sal marina de Axel. Un escandalo me detuvo en seco en la puerta, alguien con un tono de voz excesivamente elevado, escandaloso, falto de todo pudor, hablaba de tetas, culos, gemidos, pecados, besos, todo mal, ¿Acaso Axel habia entrado en un prostíbulo?, no lo creo, pero es raro porque si asi fuera seguramente alguna señorita me habría invitado a entrar.
A la par de la voz de mujer que hablaba solo palabras soeces, habia otra que la animaba a seguir con su verborrea, asi que decidi entrar abri la puerta y la cerre tras de mí, detecte automáticamente el lugar donde estaba Axel y frente a el habia otro olor a perfume muy penetrante y marcado, junto a ellos habia un olor a cigarrillo insoportable, arrugue la nariz. Me aclaré la garganta y hablé fuerte y claro. – Axel, ¿esta todo en orden amigo?, ¿necesitas ayuda? Te apuesto 10 berries a que te quieres ir de aquí, ¿Si ves?.
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