31-05-2025, 07:50 PM
Quizás no había sido de la forma que más habría deseado, pero Garnet había logrado alzarse con una de sus metas en la vida desde que vio el primer poster de Triana, al poco de embarcarse en los Cabos Gemelos: tocarle una teta a la mujer llena de cicatrices. Tras ese ataque, el pelirrojo tenía más que claro que jamás volvería a lavarse la mano con la que le había realizado el feroz zarpazo, no al menos hasta que volviera a tocar teta. El jolgorio y gozo del skypiean era extremadamente, dentro de la soledad que rodeaba al enfrentamiento que estaba teniendo lugar en ese descampado. Y el músico sabía de primera mano que no podía bajar lo guardia cuando se enfrentaba a alguien de la talla de Triana Tempesta pero, por desgracia, cuando sus instintos más primitivos tomaban el control, el muy merluzo no tenía ningún remedio.
Era por ello que, mientras brincaba de alegría, aún con sus ojos transformados en corazones, después de escuchar unas palabras por parte de la rubia, le siguió una sensación que le forzaba a derrumbarse, como si una fuerza mayor amenazara con partirle las piernas en dos sin mayor esfuerzo. Aquel sentimiento fugaz, hizo que cesara su embelesamiento y, una vez más, pusiera plena atención a la batalla que estaba ocurriendo en aquellos momentos. Como no podía ser de otra manera, la espadachina había vuelto a aprovechar un descuido del pelirrojo para asestarle un terrible corte que, debido a su potencia, había causado su derribo.-¡AGHHHHHHHH MIERDAAA! - Gritó de dolor, hasta el punto que los ojos casi se le ponían en blanco.- Mierda, ¡joder, Garnet! ¿Cuándo vas a espabilar, colega? - Se quejaba profundamente el músico mientras aún caía, terminando de impactar en el suelo en ese momentos, aterrizando completamente de espaldas, momento en el que Triana aprovechó para pisarle con su tacón derecho, costándole a Garnet horrores para concentrarse. Con su taconazo clavándose en todo su pecho, lo único que podía pensar era que aquello se trataba de un juego sadomasoquista. Ciertamente, Ikirami lo había malacostumbrado demasiado.- Relaja la raja Garnet, ¡joder! Así no estás haciendo otra cosa que faltarle el respeto a Triana, ¿es o no es? - Se intentaba convencer a sí mismo de no seguir sus instintos y de poner fin de una vez al combate. Ahora, era él mismo quien estaba contra la espalda y la pared.
- Pueje, acabemos con esto de una vez, colegui, ¿es o no es? - Dijo - jadeando por la situación en la que se encontraba - tras lo cuál, con su diestra cerrada, fue a asestarle un puñetazo cargado con haki de armadura en la pierna con la que le estaba pisoteando.- ¡Será el menda quién gane la apuesta, Triana! - Gritó, en el punto del impacto, causando que, con todas las heridas acumuladas del combate y la hemorragia que tenía aún por su pecho, su aura se debilitara considerablemente.- El menda... Ha ganado... - Pensó el pelirrojo, mirando aún a la doctora desde el suelo. Ahora tocaría que Triana se atendiera a sus propias heridas y que cumpliera con su parte de la apuesta.
Era por ello que, mientras brincaba de alegría, aún con sus ojos transformados en corazones, después de escuchar unas palabras por parte de la rubia, le siguió una sensación que le forzaba a derrumbarse, como si una fuerza mayor amenazara con partirle las piernas en dos sin mayor esfuerzo. Aquel sentimiento fugaz, hizo que cesara su embelesamiento y, una vez más, pusiera plena atención a la batalla que estaba ocurriendo en aquellos momentos. Como no podía ser de otra manera, la espadachina había vuelto a aprovechar un descuido del pelirrojo para asestarle un terrible corte que, debido a su potencia, había causado su derribo.-¡AGHHHHHHHH MIERDAAA! - Gritó de dolor, hasta el punto que los ojos casi se le ponían en blanco.- Mierda, ¡joder, Garnet! ¿Cuándo vas a espabilar, colega? - Se quejaba profundamente el músico mientras aún caía, terminando de impactar en el suelo en ese momentos, aterrizando completamente de espaldas, momento en el que Triana aprovechó para pisarle con su tacón derecho, costándole a Garnet horrores para concentrarse. Con su taconazo clavándose en todo su pecho, lo único que podía pensar era que aquello se trataba de un juego sadomasoquista. Ciertamente, Ikirami lo había malacostumbrado demasiado.- Relaja la raja Garnet, ¡joder! Así no estás haciendo otra cosa que faltarle el respeto a Triana, ¿es o no es? - Se intentaba convencer a sí mismo de no seguir sus instintos y de poner fin de una vez al combate. Ahora, era él mismo quien estaba contra la espalda y la pared.
- Pueje, acabemos con esto de una vez, colegui, ¿es o no es? - Dijo - jadeando por la situación en la que se encontraba - tras lo cuál, con su diestra cerrada, fue a asestarle un puñetazo cargado con haki de armadura en la pierna con la que le estaba pisoteando.- ¡Será el menda quién gane la apuesta, Triana! - Gritó, en el punto del impacto, causando que, con todas las heridas acumuladas del combate y la hemorragia que tenía aún por su pecho, su aura se debilitara considerablemente.- El menda... Ha ganado... - Pensó el pelirrojo, mirando aún a la doctora desde el suelo. Ahora tocaría que Triana se atendiera a sus propias heridas y que cumpliera con su parte de la apuesta.
INFO
![[Imagen: Tb4Z3O3.png]](https://imgur.com/Tb4Z3O3.png)
